Teresa Rodríguez habla con Toni Valero, con Pablo Iglesias al lado, en un mitin de Unidas Podemos en Jerez. FOTO: MANU GARCÍA
Teresa Rodríguez habla con Toni Valero, con Pablo Iglesias al lado, en un mitin de Unidas Podemos en Jerez. FOTO: MANU GARCÍA

La separación definitiva y ataques entre Unidas Podemos y Anticapitalistas, con la derecha metiendo mierda de por medio, es digna de un western rodado en Almería. Hay quien se pregunta sorprendido cómo la coalición ha podido durar tan solo dos años y cómo se ha llegado hasta tal punto de conflicto. Por el contrario, a mí no me sorprende. Existía un amplio historial de hostilidades previo a la coalición e incluso a la fundación de Podemos. Quienes lo han vivido desde dentro podían intuir que era cuestión de tiempo que algo así pasase.

Remontarse a la Guerra Civil no vendría a cuento, pero sí a los años 90 para ver el origen de Anticapi. Distintas facciones trotskistas de la izquierda se acaban integrando dentro de IU como una corriente. Ésta provocará algún que otro dolor de cabeza en la formación, que continúa mayormente la tradición del PCE. Éste había dejado de ser stalinista desde hacía bastante, pero algún vestigio quedaba. Finalmente, la corriente en cuestión se escinde a finales de la década de los 2000 y funda Izquierda Anticapitalista.

A partir de aquí empiezan las piñas continuas de IA contra IU, primer objetivo incluso antes que la derecha, sobre todo después de formar gobierno en Andalucía con el PSOE. Empezó una guerra que pasó mayormente desapercibida porque en pleno bipartidismo a nadie le importaba lo que hiciese la izquierda alternativa. IA consolidó algunas posiciones, sobre todo en Cádiz. Al endurecerse la crisis, se inició la lucha por el liderazgo de los distintos movimientos, principal nicho de afiliados y votantes.

En la UJCE mantuvimos una lucha encarnizada contra IA por el liderazgo de las asambleas de estudiantes. Analizábamos sus tácticas, preparábamos contrarrespuestas, etc. Ellos por su parte hacían lo propio. Una vez cometieron el error de pasar por la lista de correos de la asamblea de Cádiz un acta propia suya donde nos ponían de vuelta y media.

El enfrentamiento era total, hasta el punto de hacer chistes sobre tópicos de trotskistas, como los tres trotskistas en una isla que son cuatro partidos, 17 escisiones y tres Internacionales obreras. Se cantaba aquello de “en la asamblea de estudiantes IA, IA, ooh…” Cuando IA decidió integrarse en Podemos, nosotros parodiábamos el spam que ellos hacían de la nueva formación. El karma, sin darnos cuenta le dieron la vuelta a la tortilla en las europeas de 2014.

Aunque IA tuvo que disolverse formalmente como partido y constituirse como corriente para respetar los estatutos que prohibían la doble militancia en Podemos, ambas formaciones obtuvieron un win-win. Anticapi consiguió representación institucional, y Podemos logró algo tan necesario para la supervivencia de un partido incipiente como es una red organizada con cierta implantación territorial, sobre todo en Andalucía.

La rivalidad entre Podemos de Andalucía e IU era sucia. Recuerdo que programamos el inicio de campaña de 2015 en el Arenal. Ellos aparecieron a la misma hora, hicieron un corro y empezaron a gritar Tic Tac. Guerra de carteles, etc. Al año siguiente, cuando se anunció la coalición de UP, en Jerez perdimos a cuatro militantes de la UJCE porque no querían ir con “esa gente”, entre ellos el secretario general. En junio, cuando el sorpasso cayó en desgracia, se vivió un ambiente tenso en el cine Astoria, donde se seguía el recuento.

Al final del verano tuve que darme de baja de la UJCE por diversos motivos, por lo que desconozco los roces previos y posteriores a las elecciones autonómicas con Anticapi. Como era previsible, tarde o temprano habría una diferencia de opiniones que desembocaría en el tópico trotskista de la escisión. Sin embargo, esta vez ha tenido repercusión mediática. Probablemente, las expulsiones del grupo parlamentario de Adelante hubieran pasado mayormente desapercibidas de no ser por la acusación de Teresa Rodríguez de haber aprovechado su baja de maternidad.

El ataque era principalmente a IU, su enemigo histórico. Analizando el grupo parlamentario, solo estaban ellos dos y tres independientes, ya que hasta hace poco Podemos Andalucía era principalmente Anticapi. Finalmente, UP entera ha acabado en el barro. En ayuda de Rodríguez, acude Arrimadas aprovechando la oportunidad de lanzarle una piña a Montero, quién de todas las posibles respuestas dio la peor, entrando en el juego de Rodríguez.

La gran diferencia entre Adelante Andalucía y Podemos, es que esta última es una marca consolidada. Hasta ahora, el éxito de Adelante residía en que Podemos estaba dentro. En las próximas elecciones puede que Adelante rasque algo, pero no será suficiente. A la derecha le interesa que Adelante rasque todo lo posible a costa de UP, ya que serán votos perdidos. En cualquier caso, su actitud es de bloqueo, lo que favorece también a la derecha.

La situación en Andalucía puede verse como un duelo a tres en mitad de un cementerio cuyo ganador se lleva el oro de gobernar, enterrado en la tumba de un votante sin nombre. Dos de ellos han llegado hasta aquí apoyándose el uno en el otro a pesar de varias zancadillas y sin haber confianza mutua, de tal forma que se separan. Uno de los dos no sabe que tiene el revólver descargado. Solo puede terminar de dos formas. Si la derecha es más rápida, acabará con el posible gobierno de coalición PSOE-UP y con Adelante a la vez. Si la supercoalición de izquierdas es más rápida, acabará con el trifachito y luego dará una lección de humildad a su escisión. Dentro de dos años se mascará la tensión del primer plano de Leone y el acompañamiento de Morricone.

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