Oeste pacífico

Es un insulto aprovecharse de la creatividad andaluza para presentarla prostituida en una mezcolanza, un refrito de costumbres andaluzas amañadas y desvirtuadas

05 de febrero de 2026 a las 10:35h
Recreación de un desfile en Madrilucía, la Feria 'andaluza' organizada en Madrid.
Recreación de un desfile en Madrilucía, la Feria 'andaluza' organizada en Madrid.

Andalucía tiene este y oeste, pero en su conjunto está en el oeste según se mide en relación al meridiano de Greenwich, el que se señaló por acuerdo mundial para situar los horarios que ahora la mayoría no respeta. Pero los gobiernos bien castigan cualquier falta o incumplimiento a la ciudadanía.

El caso es que Andalucía está al oeste, pero no es otro “oeste”. El popularizado por el cine de Hollywood, algunas de cuyas realizaciones están rodadas al este… de Andalucía, precisamente. Eso es: en el desierto de Tabernas, en la actual provincia de Almería, el desierto que dejará de serlo durante unos meses, pues debido al agua caída debe estar verde o lo estará pronto.

Aclaremos: Ese “oeste” está junto al Pacífico, aunque lo más pacífico, también se encuentra al oeste pero de Greenwich, lejos del Pacífico. Es Andalucía, precisamente. Esto puede constituir por sí mismo una prueba tangible de uno de los factores más identificativos de todo el suelo y el pueblo andaluz: la tolerancia, que no ha de limitarse a soportar exabruptos, boicots e intentos de enfrentarnos, pues todo lo más eso podría ser una corrupción de la tolerancia. Lo más importante de Andalucía es Andalucía, su paisaje variado, su cultura, su historia, su capacidad de trabajo, de creatividad y de iniciativa, pese a lo que malas lenguas malintencionadas puedan pregonar, que se prestan a rodajes como estos y otros muchos de diverso estilo.

Porque Andalucía lo mismo presta sus montes y sus valles, sus cañadas y sus ríos para hacer películas de buenos y malos con la maestría de Leone y la mayor maestría aún de Ennio Morricone, que se convierte de pronto en La Meca o acoge las carreras motociclistas de Tom Cruise —una prueba más de la íntima relación entre sus dos extremos cardinales—, o trae a Europa la filosofía de Aristóteles, para que los europeos vayan aprendiendo, aprenderlo o no ya es su responsabilidad exclusiva, y ojalá se les hubiera pegado algo, ojalá hubieran aprendido; entonces Andalucía no estaría “fuera del tiesto”. O quizá no, tal vez es Europa quien no ha terminado de entrar en ese “tiesto”. 

Y conste que la elucubración no es gratuita. Hay mucho que hablar de tolerancia, de capacidad de resistencia, de portarse bien con los demás, de darse a los demás. Pero no lo es soportar críticas infundadas de mala intención, ni que nadie prostituya nuestra cultura. Por eso merece una respuesta seria cierta empresa madrileña falta de ideas y la propia autoridad de Madrid, depredadora de la riqueza ajena. Ya mintió, engañaron a la Unesco, cuando para obtener el nombramiento del Patrimonio Mundial para los alrededores del Prado, tuvieron la desfachatez de nombrarlo Paseo más antiguo del mundo, sisándole ese grado a Sevilla, porque la Alameda de Hércules es un paseo arbolado muy anterior al del Prado.

Pero eso no es suficiente para ellos, ni para nombrarse “cuna del toreo” (sin entrar en discusión sobre su oportunidad actual) cuando los autores del actual toreo a pie fue obra del sevillano Costillares, para terminar con el sangriento y sádico lanceo, seguido de cerca por el rondeño Pedro Romero, con el setenta por ciento de los toreros nacidos en Andalucía. El flamenco tiene en Andalucía sus raíces, muy profundas por cierto y el mayor plantel de buenos y buenas intérpretes. Porque no es flamenco todo lo que se intenta lucir, y Madrid continuadamente deja clara su incapacidad para distinguirlo.

Y, por supuesto, no es tolerancia callar ante el burdo intento de prostitución de nuestras costumbres con una supuesta Feria de Abril de un mes de duración, que no es Feria ni de Abril, ni de mayo ni de San Lucas ni de septiembre, ni se le parece, ni respeta en la menor proporción la riqueza artística y cultural de Andalucía. La Feria en proyecto para la depredadora “capi” no es un homenaje.

Es negocio para una empresa y beneficio para una ciudad a costa de minar la valoración de una comunidad entera. Y en especial es un insulto aprovecharse de la creatividad andaluza para presentarla prostituida en una mezcolanza, un refrito de costumbres andaluzas amañadas y desvirtuadas, para dar a los visitantes una imagen retorcida del espíritu y de la fina y elegante cultura andaluza, incapacitados como están para comprenderlo y más para interpretarlo.

Es un fraude, un insulto. Ya que nadie frena su egoísmo depredador, confiemos que los posibles visitantes comprueben y comprendan las diferencias entre el original y la burda copia. 

Lo más leído