Lo hemos conseguido

No importa destruir Doñana ¿verdad señor Moreno?, si con ello se beneficia a unos cuantos millonarios amiguetes; ni la Amazonia, ni los bosques de Canadá o de África. Todo eso está "para servicio del hombre"

Parque Nacional de Doñana, en una imagen reciente.
26 de febrero de 2026 a las 10:19h

Sí. Hemos conseguido desatar la naturaleza, rebelarla contra nosotros. Primero éramos “locos”, porque “las personas son más importantes que los pajaritos”; no aceptaban que ante el vendaval sucumben los pajaritos y las personas. Pero “no había problema”. El cambio climático, avisado desde hace más de cincuenta años, era un invento, “una patraña de la izquierda para detener el progreso”. El progreso de los multimillonarios, tal vez, el de quienes no se cansan de amasar dinero en la misma medida en que aumenta la miseria y desaparecen las clases sociales excepto la vuestra. Todo era falso, todo era mentira, “llueve, sí, y hace calor, sí, como todos los años, como siempre”. Y hasta el listo muerto-hambre, con ínfulas de sabihondo, afirmaba como un experto con tono burlesco —"Llevo veinticinco años escuchando eso". El efecto bola de nieve, el comienzo lento y la aceleración a medida que avanza, no le convencía, exigía un cambio repentino para creer en el cambio. Exigía, exigió, sigue exigiendo, llegar hasta la destrucción del planeta para creer que el tiempo está cambiando. ¡Que preclara inteligencia! Esperar para creer, a que no quede remedio.

Literalmente aplastada Andalucía por una cadena de borrascas, el “chorro polar”, algo siempre hasta ahora reducido a su área, se extiende y machaca simultáneamente varios países, para dificultar más la defensa, para dejarnos más desamparados ante la rebelión del planeta. Todavía no se va a terminar, no cederéis, seguiréis perforando el polo norte, continuareis destrozando iceberg con esos enormes barcos rompehielos para buscar petróleo, os seguiréis negando a utilizar energías limpias, en especial si no lo controláis, si no podéis cobrar por su transporte, aunque la producción esté asegurada, o seguramente porque está asegurada y vuestro beneficio podría disminuir levemente. Por eso consideráis vuestros enemigos a quienes tienen “la osadía” de independizarse y producir su propia energía. Cada uno es una pequeña merma en vuestro beneficio.

Lo han conseguido. Ahora, pasados los trenes de borrascas, es hora de pedir responsabilidades. Pero en este caso ni al gobierno ni a la Junta, ni a la UME, ni a la Guardia Civil ni a la Policía. Todos han estado en su sitio, muchos han corrido riesgos por salvar a otros. Hay que pedir cuentas a los culpables finales del desastre ocasionado por el cambio climático. Porque no es sólo la electricidad, no es sólo la energía.

Habéis estado y todavía estáis dispuestos a destruir Doñana, a desecar su acuífero, como ya habéis desecado la superficie de la marisma que-ya-no-es-marisma y arrojar su agua al mar y eso si es obra de la Junta, ¿con que objeto? ¿con qué perversa idea? No ignoráis que desecar marismas y lagunas no aumenta la superficie cultivable, al contrario, la disminuye porque elimina la humedad del lugar y la circundante, tan necesaria para las plantas. Porque elimináis agua dulce, tan escasa, pues hasta hace poco sólo el uno y medio por ciento, o poco más, era aprovechable para consumo humano; porcentaje en rápido descenso “gracias” a la “inteligencia artificial”, muy artificial pero nada inteligente. Uno sólo de los miles de centros de datos repartidos por el planeta, consume no menos de quinientos millones de litros al año. Pero “no importa”, es el coste del progreso. Del progreso de vuestras cuentas corrientes, para que vuestros descendientes sean los más ricos del cementerio en que estáis convirtiendo la Tierra.

Todo para no dejar el petróleo, vuestra principal fuente de ingresos. Para mantener vuestras guerras fuera de vuestras fronteras, aunque cada vez más cerca y no por culpa de quienes pregonáis, sino de quienes fingen ser vuestros amigos, para seguir explotando poblaciones enteras, que extraigan para vosotros los diamantes, las tierras con que fabricar componentes, el wolframio, el coltán y todos los metales de nuevo uso, imprescindibles para avivar el consumo, después de imponer la obsolescencia programada y de enterrar el reciclado de piezas y componentes.

No importa destruir Doñana ¿verdad señor Moreno?, si con ello se beneficia a unos cuantos millonarios amiguetes; ni la Amazonia, ni los bosques de Canadá o de África. Todo eso está "para servicio del hombre". Y ¿qué hará el ser humano cuando hayáis agotado todo eso, como estáis consumando la pérdida de hielos y nieves. Ni el río Guadalquivir con la mierda sobrante de la mina de Aznalcóllar ¿De dónde vais a sacar agua para seguir manteniendo la torpe IA? Queréis volver a la energía nuclear, pero os negáis a gastar en investigación para obtener la fusión, y así alargar la vida al núcleo, producir más energía y eliminar residuos. No os importan los residuos ni los acuíferos que pueden contaminar, más en una situación de tierra empapada como la actual.

No os importa nada. Sólo vuestro inacabable beneficio, el que no podréis gastar en veinte generaciones, aunque conseguiréis no llegar a la mitad. No os importa la vida, menos aún a los títeres que sostenéis al frente de muchos gobiernos. Y ahora nos queréis esclavizar y la emprendéis contra los estados negados a aceptarlo. ¿Hasta cuándo? ¿De verdad creéis ser eternos?