Rennes prohibe la calefacción de las terrazas.
Rennes prohibe la calefacción de las terrazas.

Despedíamos 2019 desde esta ventana de opinión, planteando una serie de opciones para celebrar unas navidades más sostenibles, y volvemos a la cita semanal ¡con un nuevo gobierno en España!

Como se esperaba, Pedro Sánchez no obtuvo mayoría absoluta en primera votación, pero en la segunda, el martes 7 de enero, obtuvo el apoyo del Congreso, eso sí muy ajustado, para ser investido presidente. Evitar terceras generales dependió de apenas un par de votos.

Mi enhorabuena en primer lugar por mi relación personal de amistad con él, y en segundo, porque desde Equo Verdes y Más País, dimos el apoyo con nuestros votos a este gobierno de coalición, del que esperamos el inicio de la urgente transición ecológica justa que no deje a nadie atrás, y que los vientos soplen a favor de las velas de la libertad e igualdad, para implementar con urgencia la justicia social y ambiental, tan necesarias y demandadas por el conjunto de la ciudadanía.

Pese a quien le pese, la realidad que debemos dibujar debe tener un relieve claramente diferenciado del resto, y el objetivo no puede ser otro que proponer soluciones ante la Emergencia Climática, porque cuando tu casa arde en llamas, no deberíamos estar pensando en qué traje ponernos para salir a cenar, sino que deberíamos estar actuando para poder siquiera permitirnos obtener una salida digna al problema.

Quizás esa sea la clave por la que Austria, el mismo día de la sesión de investidura de Pedro Sánchez, constituyera un gobierno de coalición entre los conservadores y los verdes, pasando a ser junto a Holanda, Luxemburgo, Suecia y Finlandia, los cinco países europeos de verde en sus gobiernos.

Seguro que ante la Emergencia Climática, las propuestas verdes son la mejor respuesta social frente al auge del fascismo, y el mejor antídoto contra el odio, el miedo y la ira que provocan las propuestas desde el autoritarismo, el repliegue identitario, y la negación de la principal causa de la crisis global, el Cambio Climático.

En los primeros días de 2020 hemos asistido a un cúmulo de noticias cuyas consecuencias previsibles, dan por sentado el rumbo que debemos tomar, que no es otro que girar 180º, y proceder a realizar cambios estructurales en nuestros modos de vida.

Por una parte, los terribles incendios en Australia, cuya superficie quemada supera casi 10 veces la de los incendios de 2019 en Amazonas. Unos 1.000 millones de animales han muerto, 23 personas fallecidas, decenas desaparecidas, y miles de personas desplazadas.

Por otra, una consecuencia conocida y prevista de la Emergencia Climática, la violencia relacionada con el acceso al agua ha aumentado en todo el mundo durante la última década hasta duplicarse, y seguirá en aumento dado que a medida que escasee más y más, al ser un recurso vital, la gente hará lo que sea por cubrir sus necesidades básicas.

En Andalucía viviremos pronto episodios de escasez de agua, y la solución tecnológica de las desaladoras no es tal, ya que los últimos informes indican que para abastecer de agua las poblaciones se necesita mucha energía, además de generar problemas en la biodiversidad de la zona donde se vierten los residuos del proceso, destruyendo la vida marina en todo el entorno.

Si la tecnología no es la solución, esta pasa por cambios estructurales en nuestro modo de vida, el uso eficiente del agua y la energía, poniendo el foco en el menor consumo posible, y no en cantos de sirena que aprovecharán las mismas multinacionales de siempre, para hacerse con el control de tan preciado recurso.

Por si todo esto fuera poco, la escalada bélica en Oriente Medio por el control del petróleo de por medio, con el asesinato por EEUU del general iraní Qasem Suleimani y la respuesta del gobierno chií en forma de ataques a las bases norteamericanas en Irak, nos puede dejar sin suministro a Europa en caso de cierre del estrecho de Ormuz, por el que navega el petróleo de los países árabes hacia nuestro continente..

Me quedo en positivo, con la noticia de la acertada medida municipal en Rennes, Francia, que deberíamos trasladar de inmediato a nuestras ciudades, la prohibición de los calentadores en las terrazas, porque calentar los espacios públicos abiertos no es de sentido común, ni económico ni ecológico.

Debemos con urgencia tomar medidas que favorezcan la igualdad a todos los niveles, sociales, laborales, de género, económicos, en derechos, o acabaremos luchando por un mendrugo de pan y un vaso de agua potable.

Esperemos en próximos meses que las líneas del nuevo gobierno de coalición den con las teclas adecuadas para tocar una sinfonía, si acaso la del nuevo mundo, o al menos no desafinar en exceso. Fácil no va a ser, pero nadie dijo que lo sería.

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