Sergio
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Sergio Díaz, miembro de Podemos Jerez

Cada semana son continuas las encuestas que sitúan a Podemos como tercera fuerza política, y cada vez más cerca de igualar electoralmente al PSOE y al PP. Si tuviera que ponerle un titular a esas encuestas sería: “El bipartidismo se hunde”. Ante semejante sondeo y, sobre todo, teniendo en cuenta lo que supone el fin del bipartidismo todas las fuerzas políticas deberían hacer su análisis. El bipartidismo apenas alcanza hoy en día el cincuenta por ciento de la intención de voto directo. Ambos partidos sumarían a duras penas la mayoría parlamentaria, incluso hay encuestas en las que ni siquiera llegan al cincuenta por ciento de los votos. La ciudadanía hemos entendido que no pueden seguir turnándose en el poder, porque nos han llevado a la ruina y no tienen la solución a la crisis. Bueno, sí la tienen: la precariedad laboral, los recortes y el aumento de las desigualdades sociales, pero no es esa la solución que queremos la mayoría. Ahora nos toca a los de abajo, a la gente que no ha tenido nunca dos Jaguars en el garaje de la residencia de verano en Ibiza. Nos toca ganar a nosotros. Es la hora de que la ciudadanía gane las instituciones políticas. Primero hay que destacar que existen diferentes formas de “ganar”. Una de ellas sí es ganar de verdad, la otra no. Se puede ganar electoralmente, es decir conseguir más votos que los demás, tener una mayoría absoluta, llenar el órgano político de gente de tu color y empezar a hacer la política que queramos. La otra forma de ganar es por la que hay que luchar, ganar el poder político. No sirve de nada tener una mayoría absoluta si tus líneas políticas solo la comparten una inmensa minoría de la población. Pongamos el ejemplo de Jerez: Actualmente en Jerez gobierna el Partido Popular con mayoría absoluta. Pues esto se da incluso cuando el número total de votos que obtienen es aproximadamente de cuarenta y cinco mil votos, en una población con doscientos mil habitantes. Es absolutamente antidemocrático. Si me pusiera en la piel de alguna persona que formara parte del actual gobierno local (que ya es imaginar) ni se me ocurriría tomar grandes decisiones (como la venta de la gestión del agua o la salida de La Vuelta ciclista) sin preguntarle a la ciudadanía, porque, señores y señoras del Partido Popular, ustedes no representan ni a la mitad, de la mitad de los ciudadanos y ciudadanas de esta ciudad. Pero claro, para que un concejal del PP llegue a esta conclusión tendría que tener ética y principios democráticos. Dicho esto, retomamos la idea clave: Ganar electoralmente pero antes haber ganado políticamente. En Podemos no nos sirve tener ochenta diputados si nuestras asambleas no están llenas de gente, si en las manifestaciones no somos cada vez más. No venimos a solucionarle la vida a nadie, porque somos gente normal que bastante tenemos con sobrellevar la nuestra, pero podemos poner en manos de la ciudadanía las herramientas necesarias para que usando la inteligencia colectiva podamos juntos solucionar los problemas de todos y todas. Y hoy seré yo quien te dé esos mecanismos, pero mañana tú se los darás a otra, y esa otra a otro, y así sucesivamente. Votar a Podemos es necesario para poder llenar los órganos políticos decisorios con nuestras ideas, pero participar en Podemos es aún más necesario, para poder construir un país, una ciudad o una región más democrática, más justa y más solidaria a largo plazo. No queremos gobernar Jerez con cuarenta y cinco mil votos, o con una abstención electoral del cuarenta por cien. Si queremos que este proyecto funcione tiene que ser un proyecto de masas, de mayoría social, de todas y todos. Claro, cuando se habla de mayoría social también hablamos de los compañeros y compañeras que ya están en otras organizaciones políticas con los que ya luchamos en el movimiento sindical, estudiantil o los colectivos en defensa de los servicios públicos. A nadie le gusta dejar lo que lleva años construyendo para empezar a crear algo nuevo. Pero quizás cambiara esa idea si nos damos cuenta de que ambos construimos los cimientos de lo mismo. Esto es lo que pasa actualmente con las fuerzas de izquierdas. Para evitar malentendidos vamos a aclarar una cosa: Todo aquel que defienda la reforma del artículo 135 de la Constitución no es de izquierda. Bien, seguimos. Estamos ante una oportunidad única. Las encuestas electorales nos sitúan practicamente empatados con la derecha si uniéramos a las fuerzas de izquierdas. La casta, la Troika y el poder financiero han sido tan avariciosos, han querido ganar tanto dinero que han puesto a las fuerzas de izquierdas ante la mejor oportunidad de la Historia para crear un frente amplio en la izquierda transformadora con el que proponer un nuevo modelo de país más social y democrático. Tenemos que ser responsables con esta oportunidad, tenemos que dejar a un lado las siglas y el pasado para confluir con lo que nos une: los principios políticos y los objetivos. Esto no quiere decir aglutinar a las fuerzas minoritarias en las hegemónicas, ni significa hacer una suma de siglas o de secretarios generales. Este proceso significa que debe haber una confluencia de personas, que ya está existiendo en las luchas, para que nos sintamos parte del cambio. No se trata de sumar, por ejemplo, IU más Podemos más Equo. Se trata de sumar Pepe, Antonio y María más Marta, Juanito y Jorge más Paco, Daniela y Natalia. Esto no va a ser un proceso corto ni sencillo, probablemente, salvo excepciones de las grandes ciudades, la confluencia no se dé antes de estas próximas elecciones municipales. Pero no hay prisas, hagamos el trabajo bien hecho aunque tardemos más y puede que construyamos un nuevo país politicamente, económicamente y socialmente distinto.

Por cierto, hablando de las próximas elecciones municipales, si os parece poco democrático el gobierno del PP en Jerez que gobierna con sólo un cuarenta por ciento sobre una participación electoral del sesenta por ciento, imaginad que necesitaran menos votos aún, sólo ganar por un voto a la segunda fuerza, para obtener la mayoría absoluta. Pues en eso consistirá la nueva reforma electoral del Gobierno central. Tal ataque a la democracia se merece que inundemos las calles, y no puede ser sólo tarea de los de siempre.

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