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Se sabe que, en plena adolescencia, intentó formar parte de varias agrupaciones carnavalescas durante la II República pero la imposibilidad de pagarse el disfraz dio al traste con dicha experiencia.

Cuando empieza a dar sus primeros pasos la organización para el Carnaval 2018 con la aprobación, por ejemplo, de las bases del concurso para la elección su cartel anunciador, se nos viene a la memoria una próxima efeméride que no debe pasar desapercibida. El año que viene se cumplirán cien años del nacimiento del comparsista Paco Alba. Ocurrió en el mes de abril de 1918 en la localidad de Conil de la Frontera. Años después, y tras el fallecimiento de su padre, toda la familia con su madre a la cabeza se vio obligada a trasladarse hasta Cádiz.

Desde muy pronto el pequeño Paco comenzó a trabajar para ayudar a la economía familiar. Se sabe que, en plena adolescencia, intentó formar parte de varias agrupaciones carnavalescas durante la II República pero la imposibilidad de pagarse el disfraz dio al traste con dicha experiencia. Con la Guerra Civil la fiesta quedó prohibida pero su gusto por la música no impidió que en la década de los años cuarenta compaginara su trabajo en los astilleros con su pertenencia a un par de grupos musicales. La entrada oficial como autor -o poeta como se solía decir-, en el Carnaval es algo tardía, ya en Fiestas Típicas.

Comenzó a escribir chirigotas -Los vendedores de marisco en 1953-, pero su forma refinada de componer y ensayar hizo que los mandamases de entonces decidieran crear una nueva modalidad: la comparsa. Sucedió en 1960 con la agrupación Los Pajeros. No obstante desde años atrás las chirigotas de Paco Alba ya habían alcanzado el éxito, como nos indica el dato de las actuaciones de Los Julianes en el Teatro-Circo Price de Madrid. La década de los años sesenta y primeros años de los setenta fueron para la historia del Carnaval en Cádiz los de la consagración de dicha modalidad, donde Alba y su grupo tuvieron un papel protagonista. Sus dos últimas agrupaciones fueron chirigotas sin que esto significara una mengua en la calidad de sus composiciones.

Paco Alba fallecía en enero de 1976. Unos meses después su Antología actuaba en la Final del Concurso del Gran Teatro Falla. Por suscripción popular se colocó un busto de piedra ostionera en La Caleta. En 1978 se creó una peña que lleva su nombre al igual que una calle del barrio de La Viña. Y a inicios del siglo actual le fue nombrado, de manera póstuma, Hijo Adoptivo de la ciudad. Por todo esto y mucho más en este próximo año desde el Ayuntamiento deberían plantearse actividades que así lo recordaran. Figuras como la de Paco Alba siguen teniendo total vigencia en el Carnaval y su obra merece ser dada a conocer a las nuevas generaciones.

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