1-O: Una conspiración de clases

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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Yo también quiero separarme y vacunarme para siempre de gobiernos corruptos, déspotas y criminales como es el del PP.

Yo también quiero separarme y vacunarme para siempre de gobiernos corruptos, déspotas y criminales como es el del PP —y el de la burguesía catalana (CiU, PdeCat, e incluso si me apuras ERC)—. Sin embargo, afortunadamente, los pueblos y la gente no son sus gobiernos. Aunque estos actúen como parásitos y para sobrevivir, los nacionalismos imbuyan al "enemigo exterior" de características demoniacas que sí puede que tengan los gobiernos que los dirige. Se han vendido ideas peregrinas y al final los políticos están consiguiendo ponernos en contra unos de otros de manera cainita y miserable.

La idea de que todo el pueblo español es corrupto u opresor del catalán es mentira. De igual manera, los catalanes no son unos criminales por defender lo que entienden justo y no hay razón para ir "a por ellos" y tratarlos con la punta del antidisturbio. Esto no es así, y todos somos víctimas de la manipulación de estos gobiernos de dudoso pedigrí.

El caramelo: "Ninyo? Quiereh democrasia?" vs. "A por ellos"

Y la idea es muy sencilla. Los nacionalismos son elementos de concentración y usurpación de poder desde el pueblo a las clases políticas, y por lo cual elementos de enfrentamiento y conflicto innecesario entre seres humanos. Esto es lo que yo pienso. Como dijo el niño anarquista de Un Rey en Nueva York (de Charles Chaplin): "El exceso de poder degrada y hace víctima al individuo", y como siempre desde las primeras revoluciones burguesas, la excusa de democracia es un recurso utilizado para utilizar a la gran masa popular de los pueblos del mundo para reforzar los intereses propios de la clase política que, como digo, son acumular más poder para poder seguir enriqueciéndose a costa de instituciones y personas. Y por esto, cada bandera en cada balcón, me parece un recordatorio de lo importante que es estudiar para no ser un cabestro y por qué nos metieron la ESO.

Conspiración de clases

Lo peligroso de todo esto es que los partidos instigadores de ambas posturas, haciendo esclavos a ciudadanos libres, van a ver reforzada su legitimad política a partir de las barbaridades que se hayan visto en el 1-O. El nacionalismo solo genera enfrentamiento, y los que no tienen más identidad que sus banderas votarán aun con más fervor, polarizando aún más la situación, y ayudando a mantener una cortina de humo que solo beneficia y legitimiza al delincuente.

Solo hay que echar un rápido vistazo a la hemeroteca para recordar que ambos bandos han trabajado juntos en incontables ocasiones, en beneficio de la misma clase siempre, manteniendo los mismos valores. Y por esto mismo, no entiendo la postura de la CUP. Me chirría que, aunque siendo consecuentes con sus ideas, se han convertido en un mono con pistola al servicio de los intereses de esos contra quienes dicen, y creo que hasta cierto punto tienen éxito, luchan.

El sentido común que se perdió

Del lado de este Gobierno de España, uno nunca puede esperar el más mínimo sentido común. Los ladrones siempre están dispuestos a probar lo legales que son y en este caso, políticos de ambos bandos, están legitimando sus irresponsables posiciones basando en interpretaciones manipuladas de leyes, instituciones y mandatos ciudadanos.

Tanto la postura constitucionalista, como la de un referéndum para la independencia catalana —o la de una tercera vía federal que reforme la Constitución para dar un encaje más sensato y real a los territorios españoles— son completamente legitimas dentro de un marco político de normalidad y respeto a: 1) las leyes justas; 2) las instituciones independientes; 3) los procesos legítimos; y 4) el diálogo entre iguales.

Fuera de esos límites solo está la jungla, con sus políticos depredadores de ojillos rojos acechando, y ahí nunca pasa nada bueno para Caperucita. Lleva pasando toda la vida. Nosotros nos enfrentamos por intereses que no son nuestros, ellos se enriquecen a costa de los cadáveres.

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