Jaén vivió este pasado martes una jornada que quedará en la memoria de la ciudad. Los reyes Felipe VI y Letizia viajaron hasta la capital jiennense para presidir los actos de celebración del 1.200 aniversario de su capitalidad, protagonizando lo que se convirtió en un auténtico baño de multitudes. Era además su primera visita conjunta como Reyes de España a Jaén, y la ciudad entera se volcó para recibirlos.
La expectación era máxima y justificada. La visita estaba inicialmente prevista para el 29 de abril de 2025, pero tuvo que suspenderse como consecuencia del gran apagón que dejó a oscuras a todo el país. En aquel momento, los monarcas se comprometieron a regresar, una promesa que cumplieron once meses después, ante una ciudad que no había olvidado la cita pendiente.
Un recibimiento histórico en la plaza de Santa María
Desde primera hora de la mañana, cientos de personas y alumnos de distintos centros educativos se concentraron en la plaza de Santa María, junto al Ayuntamiento, que amaneció repleta de banderas de España bajo un sol radiante de sabor primaveral. Los monarcas llegaron a las 12.30 horas, con unos quince minutos de retraso sobre el horario previsto, y en el momento en que descendieron del vehículo oficial se desató una auténtica locura entre el público.
El alcalde Julio Millán fue el primero en saludarles y en entregarle al rey el bastón de mando de la ciudad. También les recibieron el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno —que también se pudo dar un gran baño de masas, con cientos de selfies con el público congregado—, el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, y la ministra de Defensa, Margarita Robles, que había acompañado a los monarcas durante el viaje. Tras saludar uno por uno a los miembros de la corporación municipal y firmar en el libro de honor, los reyes salieron al balcón del salón de plenos, donde la plaza entera estalló en una gran ovación. Frente a ellos, la majestuosa fachada de la Catedral, cuya grandiosidad no pasó desapercibida para los propios monarcas.
Flores de olivo, aceite, dulces y el lagarto de Jaén para los reyes
La reina Letizia, que eligió para la ocasión un vestido entre el rojo y el rosa fucsia, recibió un ramo elaborado con flores de olivo, símbolo del mar de olivos que convierte a Jaén en la principal productora mundial de aceite de oliva. Felipe VI recibió un ramo similar con olivo, espliego, flores silvestres, romero y tomillo. Además de los ramos, los monarcas recibieron aceite de oliva virgen extra, una estampa, dulces y un peluche del lagarto de Jaén, el simpático símbolo de la ciudad.
Los 160 metros que separan el Ayuntamiento del Salón Mudéjar los recorrieron a pie, en un trayecto que se convirtió en uno de los momentos más emotivos de la jornada. Al grito de "¡Felipe!" y "¡Letizia!", los monarcas apretaron manos, firmaron autógrafos, posaron para fotos y conversaron con vecinos, mientras de fondo no paraban de escucharse los "¡Viva el rey!" y "¡Viva la reina!". Hubo instantes de gran cercanía, como cuando la reina cogió en brazos a un bebé o cuando ambos se acercaron a saludar a personas mayores de la residencia de ancianos situada junto al Consistorio que quisieron vivir el momento desde primera fila.
Ya en el patio del Salón Mudéjar, los monarcas saludaron a la comisión organizadora del aniversario y visitaron la exposición conmemorativa, que les fue explicada por el catedrático de Historia Medieval de la UJA y futuro cronista de Jaén, Juan Carlos Castillo. La Diputación de Jaén obsequió a los reyes con varias publicaciones sobre el patrimonio provincial, entre ellas el libro 'Andrés de Vandelvira. El Renacimiento del Sur' y la obra fotográfica 'Palacio de Villardompardo', con más de 90 instantáneas en blanco y negro del fotógrafo jiennense Francisco Fernández.
La última parada de la jornada fue en los Baños Árabes, situados bajo el Palacio de Villardompardo en pleno casco antiguo. Se trata de unos baños del siglo XI, únicos en Occidente por su tamaño y excelente estado de conservación, que el pasado año cumplieron el 40 aniversario del Premio Europa Nostra por su rehabilitación. Un final más que apropiado para una visita que cerró con broche de oro doce siglos de historia de una ciudad que este martes demostró que sabe recibir a sus reyes.