'El Sheriff' de Medina, un 'runner' de 78 años que recorre cada día doce kilómetros

Manuel Bancalero, más conocido como 'El Sheriff' en su Medina Sidonia natal, fue corredor en su juventud y conserva una forma física y una memoria envidiables

Manuel Bancalero 'El Sheriff', con los brazos abiertos en la plaza del Ayuntamiento de Medina. FOTO: MANU GARCÍA
Manuel Bancalero 'El Sheriff', con los brazos abiertos en la plaza del Ayuntamiento de Medina. FOTO: MANU GARCÍA MANU GARCÍA

Cada mañana repite el mismo ritual. Se levanta, coge el cuchillo que tiene en la habitación de la hospedería donde se aloja, y pela un limón entero, que corta por la mitad. Primero se mete uno de los trozos en la boca y exprime el zumo con las encías. Luego, hace lo propio con el otro. “Esto es muy bueno, no te acatarras”, dice a modo de explicación Manuel Bancalero, alias El Sheriff, un vecino de Medina Sidonia que a sus 78 años conserva buena parte de la forma física que le llevó a ganar numerosas carreras durante su juventud. Manuel se hospeda en una pensión, a escasos metros del Ayuntamiento de la localidad que le vio nacer, donde duerme en una pequeña habitación con una cama, una mesita de noche y un armario en el que guarda sus escasas pertenencias, algo de ropa y yogures, fruta y dulces para la merienda.

Después de su desayuno limonero, se enfunda ropa de deporte —camiseta de tirantes de una carrera popular de Chiclana y pantalón de chándal oscuro cuando lo visita lavozdelsur.es— y sale a la calle. Cada día anda unas siete horas —“antes echaba nueve”, aclara— y recorre unos doce kilómetros por caminos, parques y fincas del entorno de Medina, que se conoce a la perfección, de su etapa de cazador furtivo. “Nunca me echaron el guante”, señala con una pizca de orgullo. “Siempre iba a las horas de más calor, aunque nunca llevo reloj sé la hora que es, y cogía a las perdices a la carrera”. Consigo siempre lleva fruta, sobre todo plátanos, ya que puede comerse siete u ocho diariamente, en lo que es la base de su alimentación.

De la competición se retiró hace “15 años, siete meses y 25 días”, dice con precisión. La mayor parte de ese tiempo lo ha pasado en una residencia de Jerez, de donde salió cuando se levantaron las restricciones de movilidad decretadas durante el estado de alarma. No poder salir a andar le agobiaba y optó por volver a su Medina natal. “Estuve viviendo hace muchos años en una casa, pero me la cayeron”, relata. “Fui a verla nada más llegar y estaba solo el solar”, dice. De allí se fue a una hospedería, pagando de su bolsillo los 20 euros diarios que le cuesta la habitación. Su pensión de jubilación no llega a los 400 euros, por lo que pronto tuvo problemas para seguir abonando la cuota diaria. “Estuve durmiendo en La Quinta —una finca cercana a Medina—, con los toros bravos”, relata. La colaboración del Ayuntamiento asidonense le permitió volver a su habitación de la pensión.

Manuel Bancalero, exprimiendo el zumo de un limón, un ritual que hace cada mañana. FOTO: MANU GARCÍA
Manuel Bancalero, exprimiendo el zumo de un limón, un ritual que hace cada mañana. FOTO: MANU GARCÍA
A Manuel, nacido en 1942 en el municipio de La Janda —“tengo 78 pero digo a la gente que tengo 80 porque me gusta cumplir años”—, la vida le ha llevado por diferentes derroteros. Ha trabajado en muchos y variados trabajos. Él cuenta que fue legionario destinado en el Sáhara, que hizo de trapecista en un circo o que estuvo de gira con el teatro chino de Manolita Chen. “Pero casi nunca he estado asegurado”, cuenta, “solo cuando iba a Francia a hacer la vendimia, estuve doce años haciéndola”. Además, ejerció de cazador furtivo en cortijos y fincas de la zona. “Cogía las perdices corriendo, las asfixiaba y se cansaban”, señala.

Manuel Bancalero El Sheriff empezó a correr con 25 años. “Andaba muchísimo y un día me animé a correr”, relata. Maratones, carreras populares y todo tipo de competiciones que se le pusieran por delante. Hubo un tiempo en el que buena parte de sus ingresos procedían de los premios que ganaba. Rara era la ocasión que no quedaba entre las primeras posiciones. Cuando lo hacía, tenía la excusa preparada, pero esas veces eran las menos. El material deportivo que conseguía lo revendía a sus rivales o conocidos, así conseguía un plus para “ir tirando”.

El Sheriff, que no tiene descendencia, “ni a nadie”, echaba de menos Medina, después de muchos años residiendo en otras poblaciones. “El casco antiguo está igual, en las afueras está cambiando”, explica. “Es un pueblo muy sano y muy bueno”, destaca. Y a él le encanta porque disfruta de sus alrededores y de su entorno privilegiado. A Manuel Bancalero también lo apodan Tarzán por su gusto por la naturaleza —“estaba siempre metido en los campos cazando perdices, conejos o liebres”— o El Andarín —mote adoptado durante su etapa en Jerez—, pero por El Sheriff lo conocen la mayor parte de los vecinos de Medina. “Me gustan mucho las películas del Oeste”, explica, “en carnaval salía con la placa de sheriff”.

Manuel Bancalero, antes de empezar su caminata diaria. FOTO: MANU GARCÍA
Manuel Bancalero, antes de empezar su caminata diaria. FOTO: MANU GARCÍA

El cuasi octogenario presume de haber practicado todo tipo de deportes —“me gustan todos los olímpicos”—, desde atletismo, hasta boxeo, fútbol o diversas artes marciales. El Sheriff dice que tiene la memoria “igual que antes”, aunque a veces le echa imaginación. Así, ha sido trapecista, masajista, torea “muy bien” —“pero no me salieron padrinos”— y quiso ser policía secreta para “coger a todos los sinvergüenzas”. En una ocasión, dice que hasta hizo de batidor —quien levanta la caza en las batidas— en una cacería en la que participó Franco.

La cita acaba poco antes de las diez de la mañana, hora a la que Manuel tiene cita con los servicios sociales del Ayuntamiento de Medina. Cuando tiene lugar la entrevista está a punto de regresar a Jerez, a la residencia de la que salió hace unas semanas. Como también canta, en la que es otra de sus "virtudes", se despide recitando unas estrofas de un tema que le gusta mucho, La Adelita, una canción popular mexicana, que interpreta a trozos:

Si Adelita quisiera ser mi esposa,
Y si Adelita ya fuera mi mujer,
Le compraría un vestido de seda
Para llevarla a bailar al cuartel.

(…)

Y se oía que decía
Aquel que tanto la quería
Si Adelita se fuera con otro
La seguiría por tierra y por mar,
Si por mar en un buque de guerra
Si por tierra en un tren militar.

(…)

Y si acaso yo muero en la guerra,
Y mi cadáver lo van a sepultar,
Adelita, por Dios te lo ruego,
Que por mí no vayas a llorar.

Cuando acaba de cantar, sale disparado para el Ayuntamiento. Luego emprenderá su marcha diaria por caminos y fincas de La Janda que ha recorrido cientos de veces. Seguro que le quedan muchas más.

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