Manuel Gonzalo e Irene Rocha tienen una niña de 19 días y ninguna intención de irse de El Torno, una Entidad Local Autónoma (ELA) de las siete que tiene el extenso término municipal de Jerez. Ella, de 33 años, es de allí, tercera generación de colonos. Él, de 30 años, es de La Barca de la Florida, es militar y trabaja fuera, igual que ella, que cuida a personas mayores en una residencia.
De momento, viven con los padres de ella porque no encuentran casa que comprar. Pero a la que puedan lo harán. Porque tienen claro que quieren quedarse a vivir en esta ELA, de unos 1.200 vecinos, que según la Agencia Tributaria está entre las poblaciones más pobres de Andalucía. Junto a su vecino, San Isidro del Guadalete, con quien comparte código postal, declara unos ingresos brutos medios de 20.603 euros anuales.
Los datos proceden de la Estadística de declarantes del IRPF por código postal de 2024, publicada por la Agencia Tributaria. Pero paseando por sus calles, no se oye hablar de pobreza, sino de tranquilidad. Es la primera palabra que se les viene a la boca a sus vecinos cuando se les pregunta. Mucho se sorprenden al conocer los datos que publica la Agencia Tributaria.
Gonzalo e Irene lo tienen claro: aquí tienen a la familia, las fiestas, el trato diario con unos vecinos que conocen de sobra... Pero luego llega el turno de las reivindicaciones. Piden, sobre todo, un centro de salud y más vivienda.

- Juan Infante, con su padre, en un bar de El Torno.
- JUAN CARLOS TORO
Centro de salud, banco, autobuses...
Hay varias reivindicaciones comunes en El Torno. El consultorio médico abre solo unos días a la semana, y hay épocas del año en las que está sin médico, directamente. Tampoco hay oficina bancaria, ni gasolinera, ni escuela infantil. El instituto llega hasta segundo de ESO. “Hace falta coche para todo”, resume Paqui Romero, madre de dos niños pequeños, y residente en la ELA.
Paqui explica el dato de renta a su manera: es un pueblo muy pequeño, tiene pocos declarantes y la mayoría trabaja fuera. Ella misma regenta un lavadero de coches en La Barca, porque “aquí no me renta”. Ella llegó hace ocho años, porque es donde encontró vivienda asequible, pero no se ve toda la vida. “No hay futuro para mis niños”, dice con pena, por lo que su estancia tiene “fecha de caducidad”.
El alcalde de El Torno, Francisco Javier Fuentes, niega que exista pobreza, y sí casos puntuales de familias con necesidades. “No hay familias que pasen hambre ni gente durmiendo en la calle”, dice, “y si ocurriera eso los vecinos se ayudarían unos a otros”. Y aunque reconoce que hay ciertas carencias, insiste en que los datos de renta cuentan una historia incompleta.

- Un vendedor del mercadillo de San Isidro del Guadalete, hablando con unas clientas.
- JUAN CARLOS TORO
Cuenta Fuentes que el Ayuntamiento de El Torno ha elaborado un estudio interno y cuenta con más de 230 solicitudes, de personas interesadas en vivir en esta ELA. “Tenemos suelo público, pero no dinero para urbanizarlo”, se queja el alcalde.
Donde Fuentes sí echa en falta ayuda, y mucha, es en materia de empleo y vivienda. El campo, motor económico del pueblo hace años, ya apenas da trabajo. El relevo generacional es prácticamente nulo, y muchas parcelas del entorno se han convertido en plantas solares.
De ahí que pida la adaptación de planes de empleo a la realidad de estas localidades. Porque muchos proyectos exigen que los ayuntamientos se hagan cargo de un porcentaje de la financiación, algo imposible para ELA como El Torno. O como San Isidro del Guadalete, donde su alcalde Manuel Sánchez, lamenta la imposibilidad que se encuentran para ofrecer estos planes a sus vecinos.

- Virginia García, en su tienda de alimentación en San Isidro.
- JUAN CARLOS TORO
San Isidro del Guadalete clama por planes de empleo
El pequeño Ayuntamiento de San Isidro, que tiene unos 670 habitantes, cuenta con una sola empleada municipal, además del alcalde, y tiene un presupuesto que no llega 100.000 euros anuales, que se destinan a gastos de mantenimiento, limpieza o poda. El capítulo de inversiones, explica Sánchez, está a cero —“presupuestamos un euro porque no se puede poner cero”—. En este Consistorio dedican los días a rastrear ayudas, para poder atraer inversiones.
En el caso de San Isidro, el ayuntamiento carece de suelo municipal y lleva ocho años negociando con la Junta de Andalucía para hacerse con un suelo urbanizable. Porque demanda hay. Mientras tanto, las casas de colonos, con muchos metros de parcela en algunos casos, están alcanzando unos precios inasumibles para jóvenes que quieran instalarse en la ELA. Sánchez pide vivienda protegida, talleres de empleo, incentivos fiscales para empresas asentadas en el mundo rural y más frecuencia de autobuses.

- Manuel Sánchez, alcalde de San Isidro del Guadalete.
- JUAN CARLOS TORO
Tampoco Sánchez ve el dato de renta como una sorpresa. Muchos jóvenes de San Isidro pasan la temporada alta en hoteles de las islas y regresan en invierno, y el campo ya apenas da de comer. De ahí que muchos optaran por vender parcelas a grandes propietarios que cultivan olivos o aguacates, por ejemplo.
Falta vivienda... aquí también
La vivienda, como en el resto del país, es el principal problema que une a los dos pueblos. En El Torno cuentan que cuando una casa se queda vacía, se vende enseguida. En San Isidro del Guadalete, Alberto Beato, que lleva 16 años residiendo en la ELA, comparte el diagnóstico. Hace un tiempo llegaron nuevos vecinos, a una urbanización que estuvo paralizada durante mucho tiempo, “aunque se les ve poco por el pueblo”, dice.
Lo hace Beato desde detrás del mostrador de la tienda de alimentación en la que trabaja, en la Plaza de la Artesanía junto al ayuntamiento, que fundó su mujer, Virginia García, hace 25 años. García tuvo claro que quería quedarse en su pueblo, y no vio otra manera que emprender con su propio negocio.
Después de pasar temporadas trabajando en hoteles, regresó a San Isidro para estar cerca de su familia, en su entorno. Lo que echa en falta es lo mismo que muchos de sus vecinos: más viviendas y más oportunidades. Con la falta de casas y de empleo es difícil quedarse. Desde su tienda son testigos de los cambios que va experimentado la ELA, que está entre las zonas más pobres de Andalucía, según la Agencia Tributaria, aunque sus vecinos no opinen lo mismo.
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