• Afemen San Fernando tiene una nueva cocina para talleres de autonomía -

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"Aquí nadie te juzga": victorias cotidianas en Afemen, la red que ayuda a 800 personas con enfermedad mental en Cádiz

Desde la sede que la asociación tiene en San Fernando, una de las 16 delegaciones de la provincia, los usuarios encuentran un espacio donde recuperar rutinas, ganar autonomía y sentirse comprendidas cuando se les presenta un problema de salud mental grave, a ellos y a sus familias

A Juan Ramón, cariñosamente, lo llaman el Siri de Afemen San Fernando, porque es capaz de responder cualquier pregunta relacionada con la asociación. Desde el día y la hora que tienen clase de informática, de ingles, karaoke o de cocina, hasta el tiempo que lleva cada uno de sus compañeros vinculado a la entidad. Cuando alguno duda, responde sin titubear. 

Él lleva unos cinco años acudiendo a la sede de Afemen en la calle San Bruno de La Isla, una de las 16 delegaciones que esta asociación de familiares y personas con problemas graves de salud mental tiene en toda la provincia de Cádiz, donde atiende a unas 800 personas, y presta apoyo a más de 400 familias. 

“Me entretengo”, dice Juan Ramón cuando se le pregunta qué hace en Afemen, donde es el “amo de llaves”, ya que se encarga de abrir y cerrar las puertas. Aunque vive cerca, y de su casa no tiene llaves, aquí está en un entorno seguro, y tiene esa responsabilidad, que cumple a la perfección. 

En Afemen participa en distintos talleres, entre ellos el de cocina, que acaba de incorporarse, y que dice que se le da “regular”, para qué engañarse. El taller lo imparte un antiguo usuario de la asociación, que regresa semanalmente para impartir sus conocimientos. Así quiere, en parte, devolver la ayuda que le prestaron en su momento, cuando necesitó superar unos problemas de salud mental. 

La sede rezuma vida: tienen hasta su particular biblioteca, abierta al barrio; en las paredes hay cuadros pintados por un usuario; editan una revista; o tienen un programa de radio, entre otras muchas actividades.

  • Juan Ramón, el 'Siri' de Afemen San Fernando, donde ejerce como "amo de llaves". 
  •  

"La enfermedad mental merma la voluntad", dice la directora de Afemen en Cádiz

“Queremos llegar a todo el mundo que nos necesite”, explica Patricia Bernal, directora de Afemen en la provincia de Cádiz. Bernal cuenta que una persona puede acercarse a la asociación porque necesita orientación o porque atraviesa un malestar emocional y no sabe dónde acudir. 

Entre estas cuatro paredes trabajan la constancia, la responsabilidad de acudir a una actividad, la participación junto a otros compañeros y la recuperación progresiva de unas habilidades que los problemas de salud mental merman. 

“Eso que se dice de que las personas con enfermedad mental son vagas, no es así. Es que la enfermedad mental merma la voluntad y la constancia”, aclara la directora de Afemen, quien insiste en que no existe un único perfil de persona con problemas de salud mental ni un proceso de recuperación igual para todos.

  • Patricia Bernal, directora de Afemen en Cádiz, durante la entrevista.
  •  

Después de una primera etapa en la que se intenta estabilizar la sintomatología de determinados trastornos mentales, muchas personas necesitan reconstruir su vida cotidiana. “En esa segunda fase es donde aparece la asociación”, dice Bernal.

La desmotivación, la apatía y la dificultad para disfrutar de actividades forman parte de la sintomatología de las personas a las que atiende Afemen. La recuperación de estas capacidades, explica la directora de la entidad, requiere de un acompañamiento constante, que en el caso de Afemen San Fernando pasa por Juan Ramón Higueras, su responsable, el culpable de la incesante actividad que hay en el centro. 

De la timidez a estar "más suelto"

Cerca de Juan Ramón está José Manuel, que lleva dos años vinculado a Afemen —el dato lo aporta, cómo no, el Siri de la entidad—. Cuando se le pregunta qué ha cambiado en su vida desde que empezó a acudir a la asociación, dice que antes era más tímido y ahora está “más suelto”. 

Sale a relucir la necesidad de sentirse comprendido. “Me gusta venir, porque mis compañeros me entienden”, dice, una compresión que no encuentra en otros entornos en los que se mueve. 

En la asociación participa en todo lo que puede, y está muy ilusionado con el nuevo taller de cocina. Hasta presume de su receta de tortilla de patatas, que sus compañeros han probado. En casa también procura mantener su independencia —limpia su habitación, hace la cama, quita el polvo, barre el suelo…—. Son habilidades que se trabajan gracias a unos talleres cuya función va más allá de tenerlos entretenidos. Les aportan autonomía y confianza.

  • La nueva cocina que tiene Afemen San Fernando, equipada gracias a un programa de Brico Depôt. 
  •  
 

Cómo resetear una vida 

Durante las entrevistas a sus compañeros, hay otra usuaria que se mantiene absorta en un mandala al que está dando color, despacio, con cuidado, hasta que con un hilo de voz dice que ella también quiere contar su historia. Su durísima historia, para ser más exactos. 

No quiere dar su nombre, ni que aparezca su rostro. Solo que es usuaria de Afemen San Fernando. La usuaria anónima, decíamos, sitúa el origen de sus problemas de salud mental en su infancia. En su familia estuvo rodeada de casos de violencia y personas con problemas de salud mental. Con casos de maltrato y hasta de abusos. 

A principios de siglo, una cadena de pérdidas dentro de su familia la dejó rota. “A los meses ingresé yo en el hospital”, cuenta. Después, vino un colapso físico. Dejó de comer, se quedó extremadamente delgada y llegó al hospital muy grave. Primero la trataron como un caso de anorexia, pero al pasar a Psiquiatría entendió que su problema era otro.

  • Thor, el perro que ayuda a una de las usuarias de Afemen San Fernando.
  •  

Con el alta, empezó una lenta recuperación. Perdió su trabajo, pero con tratamiento y atención fue recobrando su vida, haciendo compras de nuevo, ocupándose de la casa o de sus hijos. En pandemia tuvo un nuevo desajuste, porque le cambiaron la medicación, y hasta tuvo pensamientos suicidas. Pero ahora es otra.

Cuando Afemen llegó a su vida, al principio no quería ir. Pero la convenció la posibilidad de poder acudir junto a Thor, su perro. “Es una ayuda espectacular, para ella y para el resto. Cuando se llega a un sitio y hay un perro, la ansiedad se baja, todos se sienten como en casa. Y a ella le ayudó mucho venir con el perro para contar cómo era su vida antes”, dice el monitor Juan Ramón Higueras.

Hoy tiene una caravana, va a yoga, camina mucho y le gusta participar en el taller de radio de Afemen en San Fernando. “Todavía tengo momentos de bajada y de subida”, admite, “pero todo ha cambiado a mejor”. En este entorno, y con la ayuda de Thor, se ha sentido con la suficiente fortaleza como para conseguirlo.

David: "Aquí me siento querido y escuchado"

David, otro de los usuarios, cuenta que en su caso el deporte es su válvula de escape. “El deporte me ayuda a sentirme realizado, a sentirme útil, a afrontar las cosas de otra forma", explica. Correr le ayuda a regular mejor sus emociones.

  • David explica su experiencia en Afemen, y cómo aborda sus problemas de salud mental. 
  •  

Él lleva dos años asistiendo a Afemen —una vez más, Siri al rescate— y al principio confiesa que fue duro. Al encontrarse con otras personas con problemas de salud mental, sintió rechazo. “En aquella época no tenía tan aceptada mi enfermedad como la tengo ahora. Y me vine un poco abajo”, relata. Dejó de acudir, pero regresó pasado un tiempo. 

Estuvo residiendo en otra ciudad, donde mantenía una rutina muy intensa. Esa organización le proporcionaba estabilidad y le mantenía la cabeza ocupada. Pero a su regreso a San Fernando, perdió ese ritmo y se vio algo perdido. Ahora, entre el deporte, Afemen y la oración, que lo ayuda mucho, tiene recompuestas sus rutinas.

“Me siento entendido y estoy viviendo aquí en un entorno en el que yo me siento querido, respetado y escuchado", afirma David sobre Afemen, hacia la que se deshace en elogios. "Lo que más me ayuda es ver que lo mío no es lo único que hay en el mundo", asegura. Y reflexiona: ”Creo que lo que hace Afemen es un logro muy bonito, porque ayuda a la gente a no querer quitarse la enfermedad de encima, sino aprender a vivir con la enfermedad”.

David ha aprendido a mirar a su enfermedad desde otra perspectiva. La directora de Afemen en Cádiz, Patricia Bernal, aporta que esa sensación de rechazo que tuvo David es muy habitual. Muchas personas llegan y no se sienten identificadas con sus compañeros, una percepción que cambia cuando empiezan a conocerse mejor. “Al final, sientes que nadie te juzga y te sientes apoyado. Y eso es básico", resume Bernal.

  • Juan Ramón Higueras, monitor de Afemen San Fernando.
  •  

La aceptación, el paso más complicado 

Aceptar que se padece un problema de salud mental, o que lo tiene alguien cercano, es el paso más complicado del proceso. "La aceptación de una enfermedad por parte del paciente y de la familia no es fácil. De hecho, yo diría que es la fase más dura", señala Patricia Bernal.

Aunque en los últimos años se habla mucho más de salud mental, siguen existiendo muchos prejuicios. La mayoría de personas que acuden a los centros de Afemen llegan derivadas desde las unidades de salud mental comunitaria. Y entrar por la puerta por primera vez es complicado en la mayoría de los casos. 

  • En primer plano, algunos de los trabajos que hacen los usuarios de Afemen.
  •  

En las delegaciones de Afemen se organizan grupos de ayuda mutua y escuelas de familia, en las que intervienen profesionales de Psicología. En las escuelas reciben información sobre diferentes patologías y orientaciones para afrontar situaciones difíciles.

Muchas familias llegan con dudas sobre qué supone un diagnóstico determinado, cómo se manifiestan sus síntomas o qué pueden hacer cuando llega una crisis, dice Bernal. 

La responsable destaca la importancia de explicar los trastornos de forma comprensible, sin recurrir a un lenguaje excesivamente técnico. También trabajan el miedo, y la culpa que sienten muchas personas. “¿Por qué me ha tocado?”, es algo que se preguntan. “Porque te ha tocado, y punto, y no eres responsable”, aporta la directora a las familias que se lo cuestionan.

  • La Casapuerta, la revista que editan en la asociación isleña.
  •  

Diagnósticos más precoces, pero el mismo estigma 

“Ahora se deriva a gente a salud mental mucho más jóvenes. Cuando empecé, el usuario más joven podía tener 40 años. Sin embargo, hoy en día con 20 años ya has tenido tu primer brote, te han diagnosticado, te han normalizado la medicación y te están mandando a un recurso ocupacional cuando a lo mejor antes pasaban 15 años en ese proceso, encerrado”, dice el monitor Juan Ramón Higueras, que conoce bien de lo que habla.

“Necesitamos relacionarnos, necesitamos participar en sociedad y eso se merma cuando te encierras y es muy incapacitante a medio y largo plazo”, añade Bernal. La directora de Afemen considera que actualmente hay una mayor disposición a hablar de depresión, ansiedad o de acudir a terapia, pero sigue existiendo un estigma muy fuerte en torno a los problemas de salud mental. 

  • Distintas manualidades elaboradas por usuarios de Afemen, que adornan su sede. 
  •  

La juventud empuja fuerte hacia la normalización, pero también advierte de que esa evolución convive con nuevos problemas, relacionados especialmente con las redes sociales y la necesidad de proyectar una sensación de felicidad permanente. "Necesitamos vender que estamos bien, contentos, guapos y perfectos siempre", lamenta Bernal.

'Deberes' a las Administraciones

Para la directora de Afemen, la prevención y la educación emocional tienen que adquirir mayor importancia para ayudar a los jóvenes a afrontar las dificultades que aparecen durante su trayectoria vital. 

En este punto ponen deberes a las Administraciones públicas, porque alertan de las dificultades para acceder a recursos públicos de salud mental. La escasez de medios dificulta que personas que lo necesitan reciban atención especializada cuando no tienen síntomas visibles o no afectan a su discurrir cotidiano.

  • Patricia Bernal, directora de Afemen en la provincia de Cádiz, junto a la biblioteca que tiene la entidad en San Fernando.
  •  
  • Juan Ramón Higueras, el monitor de Afemen San Fernando que es el 'culpable' de la bulliciosa actividad del centro.
  •  

Recuerdan desde Afemen que la recuperación de una persona con una enfermedad mental no depende solo de alcanzar una estabilidad clínica, sino también de seguir trabajando habilidades sociales y en participación comunitaria. La atención sanitaria y el acompañamiento social son funciones complementarias. 

Conseguir un diagnóstico psiquiátrico requiere tiempo, seguimiento, y ajustes de la medicación cuando sea necesario, puesto que la evolución y las manifestaciones de los distintos trastornos son muy distintos entre unas personas y otras. Por eso en Afemen rechazan reducir a alguien a una etiqueta clínica.

Dentro de la asociación, prima la transparencia. “El enfermo mental es una persona transparente. Aquí la persona es lo que es, y no tiene que aparentar ser otra cosa, sino que refleja lo que es”, reflexiona David, que remata que “se valora a la persona por lo que es, no por lo que pretende ser”.

A Juan Ramón, cariñosamente, lo llaman el Siri de Afemen San Fernando, porque es capaz de responder cualquier pregunta relacionada con la asociación. Desde el día y la hora que tienen clase de informática, de ingles, karaoke o de cocina, hasta el tiempo que lleva cada uno de sus compañeros vinculado a la entidad. Cuando alguno duda, responde sin titubear. 

Él lleva unos cinco años acudiendo a la sede de Afemen en la calle San Bruno de La Isla, una de las 16 delegaciones que esta asociación de familiares y personas con problemas graves de salud mental tiene en toda la provincia de Cádiz, donde atiende a unas 800 personas, y presta apoyo a más de 400 familias. 

“Me entretengo”, dice Juan Ramón cuando se le pregunta qué hace en Afemen, donde es el “amo de llaves”, ya que se encarga de abrir y cerrar las puertas. Aunque vive cerca, y de su casa no tiene llaves, aquí está en un entorno seguro, y tiene esa responsabilidad, que cumple a la perfección. 

En Afemen participa en distintos talleres, entre ellos el de cocina, que acaba de incorporarse, y que dice que se le da “regular”, para qué engañarse. El taller lo imparte un antiguo usuario de la asociación, que regresa semanalmente para impartir sus conocimientos. Así quiere, en parte, devolver la ayuda que le prestaron en su momento, cuando necesitó superar unos problemas de salud mental. 

La sede rezuma vida: tienen hasta su particular biblioteca, abierta al barrio; en las paredes hay cuadros pintados por un usuario; editan una revista; o tienen un programa de radio, entre otras muchas actividades.

  • Juan Ramón, el 'Siri' de Afemen San Fernando, donde ejerce como "amo de llaves". 
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"La enfermedad mental merma la voluntad", dice la directora de Afemen en Cádiz

“Queremos llegar a todo el mundo que nos necesite”, explica Patricia Bernal, directora de Afemen en la provincia de Cádiz. Bernal cuenta que una persona puede acercarse a la asociación porque necesita orientación o porque atraviesa un malestar emocional y no sabe dónde acudir. 

Entre estas cuatro paredes trabajan la constancia, la responsabilidad de acudir a una actividad, la participación junto a otros compañeros y la recuperación progresiva de unas habilidades que los problemas de salud mental merman. 

“Eso que se dice de que las personas con enfermedad mental son vagas, no es así. Es que la enfermedad mental merma la voluntad y la constancia”, aclara la directora de Afemen, quien insiste en que no existe un único perfil de persona con problemas de salud mental ni un proceso de recuperación igual para todos.

  • Patricia Bernal, directora de Afemen en Cádiz, durante la entrevista.
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Después de una primera etapa en la que se intenta estabilizar la sintomatología de determinados trastornos mentales, muchas personas necesitan reconstruir su vida cotidiana. “En esa segunda fase es donde aparece la asociación”, dice Bernal.

La desmotivación, la apatía y la dificultad para disfrutar de actividades forman parte de la sintomatología de las personas a las que atiende Afemen. La recuperación de estas capacidades, explica la directora de la entidad, requiere de un acompañamiento constante, que en el caso de Afemen San Fernando pasa por Juan Ramón Higueras, su responsable, el culpable de la incesante actividad que hay en el centro. 

De la timidez a estar "más suelto"

Cerca de Juan Ramón está José Manuel, que lleva dos años vinculado a Afemen —el dato lo aporta, cómo no, el Siri de la entidad—. Cuando se le pregunta qué ha cambiado en su vida desde que empezó a acudir a la asociación, dice que antes era más tímido y ahora está “más suelto”. 

Sale a relucir la necesidad de sentirse comprendido. “Me gusta venir, porque mis compañeros me entienden”, dice, una compresión que no encuentra en otros entornos en los que se mueve. 

En la asociación participa en todo lo que puede, y está muy ilusionado con el nuevo taller de cocina. Hasta presume de su receta de tortilla de patatas, que sus compañeros han probado. En casa también procura mantener su independencia —limpia su habitación, hace la cama, quita el polvo, barre el suelo…—. Son habilidades que se trabajan gracias a unos talleres cuya función va más allá de tenerlos entretenidos. Les aportan autonomía y confianza.

  • La nueva cocina que tiene Afemen San Fernando, equipada gracias a un programa de Brico Depôt. 
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Cómo resetear una vida 

Durante las entrevistas a sus compañeros, hay otra usuaria que se mantiene absorta en un mandala al que está dando color, despacio, con cuidado, hasta que con un hilo de voz dice que ella también quiere contar su historia. Su durísima historia, para ser más exactos. 

No quiere dar su nombre, ni que aparezca su rostro. Solo que es usuaria de Afemen San Fernando. La usuaria anónima, decíamos, sitúa el origen de sus problemas de salud mental en su infancia. En su familia estuvo rodeada de casos de violencia y personas con problemas de salud mental. Con casos de maltrato y hasta de abusos. 

A principios de siglo, una cadena de pérdidas dentro de su familia la dejó rota. “A los meses ingresé yo en el hospital”, cuenta. Después, vino un colapso físico. Dejó de comer, se quedó extremadamente delgada y llegó al hospital muy grave. Primero la trataron como un caso de anorexia, pero al pasar a Psiquiatría entendió que su problema era otro.

  • Thor, el perro que ayuda a una de las usuarias de Afemen San Fernando.
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Con el alta, empezó una lenta recuperación. Perdió su trabajo, pero con tratamiento y atención fue recobrando su vida, haciendo compras de nuevo, ocupándose de la casa o de sus hijos. En pandemia tuvo un nuevo desajuste, porque le cambiaron la medicación, y hasta tuvo pensamientos suicidas. Pero ahora es otra.

Cuando Afemen llegó a su vida, al principio no quería ir. Pero la convenció la posibilidad de poder acudir junto a Thor, su perro. “Es una ayuda espectacular, para ella y para el resto. Cuando se llega a un sitio y hay un perro, la ansiedad se baja, todos se sienten como en casa. Y a ella le ayudó mucho venir con el perro para contar cómo era su vida antes”, dice el monitor Juan Ramón Higueras.

Hoy tiene una caravana, va a yoga, camina mucho y le gusta participar en el taller de radio de Afemen en San Fernando. “Todavía tengo momentos de bajada y de subida”, admite, “pero todo ha cambiado a mejor”. En este entorno, y con la ayuda de Thor, se ha sentido con la suficiente fortaleza como para conseguirlo.

David: "Aquí me siento querido y escuchado"

David, otro de los usuarios, cuenta que en su caso el deporte es su válvula de escape. “El deporte me ayuda a sentirme realizado, a sentirme útil, a afrontar las cosas de otra forma", explica. Correr le ayuda a regular mejor sus emociones.

  • David explica su experiencia en Afemen, y cómo aborda sus problemas de salud mental. 
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Él lleva dos años asistiendo a Afemen —una vez más, Siri al rescate— y al principio confiesa que fue duro. Al encontrarse con otras personas con problemas de salud mental, sintió rechazo. “En aquella época no tenía tan aceptada mi enfermedad como la tengo ahora. Y me vine un poco abajo”, relata. Dejó de acudir, pero regresó pasado un tiempo. 

Estuvo residiendo en otra ciudad, donde mantenía una rutina muy intensa. Esa organización le proporcionaba estabilidad y le mantenía la cabeza ocupada. Pero a su regreso a San Fernando, perdió ese ritmo y se vio algo perdido. Ahora, entre el deporte, Afemen y la oración, que lo ayuda mucho, tiene recompuestas sus rutinas.

“Me siento entendido y estoy viviendo aquí en un entorno en el que yo me siento querido, respetado y escuchado", afirma David sobre Afemen, hacia la que se deshace en elogios. "Lo que más me ayuda es ver que lo mío no es lo único que hay en el mundo", asegura. Y reflexiona: ”Creo que lo que hace Afemen es un logro muy bonito, porque ayuda a la gente a no querer quitarse la enfermedad de encima, sino aprender a vivir con la enfermedad”.

David ha aprendido a mirar a su enfermedad desde otra perspectiva. La directora de Afemen en Cádiz, Patricia Bernal, aporta que esa sensación de rechazo que tuvo David es muy habitual. Muchas personas llegan y no se sienten identificadas con sus compañeros, una percepción que cambia cuando empiezan a conocerse mejor. “Al final, sientes que nadie te juzga y te sientes apoyado. Y eso es básico", resume Bernal.

  • Juan Ramón Higueras, monitor de Afemen San Fernando.
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La aceptación, el paso más complicado 

Aceptar que se padece un problema de salud mental, o que lo tiene alguien cercano, es el paso más complicado del proceso. "La aceptación de una enfermedad por parte del paciente y de la familia no es fácil. De hecho, yo diría que es la fase más dura", señala Patricia Bernal.

Aunque en los últimos años se habla mucho más de salud mental, siguen existiendo muchos prejuicios. La mayoría de personas que acuden a los centros de Afemen llegan derivadas desde las unidades de salud mental comunitaria. Y entrar por la puerta por primera vez es complicado en la mayoría de los casos. 

  • En primer plano, algunos de los trabajos que hacen los usuarios de Afemen.
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En las delegaciones de Afemen se organizan grupos de ayuda mutua y escuelas de familia, en las que intervienen profesionales de Psicología. En las escuelas reciben información sobre diferentes patologías y orientaciones para afrontar situaciones difíciles.

Muchas familias llegan con dudas sobre qué supone un diagnóstico determinado, cómo se manifiestan sus síntomas o qué pueden hacer cuando llega una crisis, dice Bernal. 

La responsable destaca la importancia de explicar los trastornos de forma comprensible, sin recurrir a un lenguaje excesivamente técnico. También trabajan el miedo, y la culpa que sienten muchas personas. “¿Por qué me ha tocado?”, es algo que se preguntan. “Porque te ha tocado, y punto, y no eres responsable”, aporta la directora a las familias que se lo cuestionan.

  • La Casapuerta, la revista que editan en la asociación isleña.
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Diagnósticos más precoces, pero el mismo estigma 

“Ahora se deriva a gente a salud mental mucho más jóvenes. Cuando empecé, el usuario más joven podía tener 40 años. Sin embargo, hoy en día con 20 años ya has tenido tu primer brote, te han diagnosticado, te han normalizado la medicación y te están mandando a un recurso ocupacional cuando a lo mejor antes pasaban 15 años en ese proceso, encerrado”, dice el monitor Juan Ramón Higueras, que conoce bien de lo que habla.

“Necesitamos relacionarnos, necesitamos participar en sociedad y eso se merma cuando te encierras y es muy incapacitante a medio y largo plazo”, añade Bernal. La directora de Afemen considera que actualmente hay una mayor disposición a hablar de depresión, ansiedad o de acudir a terapia, pero sigue existiendo un estigma muy fuerte en torno a los problemas de salud mental. 

  • Distintas manualidades elaboradas por usuarios de Afemen, que adornan su sede. 
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La juventud empuja fuerte hacia la normalización, pero también advierte de que esa evolución convive con nuevos problemas, relacionados especialmente con las redes sociales y la necesidad de proyectar una sensación de felicidad permanente. "Necesitamos vender que estamos bien, contentos, guapos y perfectos siempre", lamenta Bernal.

'Deberes' a las Administraciones

Para la directora de Afemen, la prevención y la educación emocional tienen que adquirir mayor importancia para ayudar a los jóvenes a afrontar las dificultades que aparecen durante su trayectoria vital. 

En este punto ponen deberes a las Administraciones públicas, porque alertan de las dificultades para acceder a recursos públicos de salud mental. La escasez de medios dificulta que personas que lo necesitan reciban atención especializada cuando no tienen síntomas visibles o no afectan a su discurrir cotidiano.

  • Patricia Bernal, directora de Afemen en la provincia de Cádiz, junto a la biblioteca que tiene la entidad en San Fernando.
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  • Juan Ramón Higueras, el monitor de Afemen San Fernando que es el 'culpable' de la bulliciosa actividad del centro.
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Recuerdan desde Afemen que la recuperación de una persona con una enfermedad mental no depende solo de alcanzar una estabilidad clínica, sino también de seguir trabajando habilidades sociales y en participación comunitaria. La atención sanitaria y el acompañamiento social son funciones complementarias. 

Conseguir un diagnóstico psiquiátrico requiere tiempo, seguimiento, y ajustes de la medicación cuando sea necesario, puesto que la evolución y las manifestaciones de los distintos trastornos son muy distintos entre unas personas y otras. Por eso en Afemen rechazan reducir a alguien a una etiqueta clínica.

Dentro de la asociación, prima la transparencia. “El enfermo mental es una persona transparente. Aquí la persona es lo que es, y no tiene que aparentar ser otra cosa, sino que refleja lo que es”, reflexiona David, que remata que “se valora a la persona por lo que es, no por lo que pretende ser”.

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