El 'Lamine' del fútbol para amputados es jerezano y volvió a nacer gracias al torniquete que le hizo su padre en la cuesta de la Chaparra

El joven habla de cómo fue aquel accidente, las trabas que le ha puesto la vida, la relación con su familia o las inseguridades propias de estas edades. Pero donde todo lo está cambiando el fútbol, que le provoca "mariposas en la barriga"

Aitor Palomeque, durante la entrevista para El Reservado, el podcast de lavozdelsur.es.
14 de abril de 2026 a las 20:28h

El jerezano Aitor Palomeque salvó su vida hace unos años en un accidente muy conocido en la ciudad, en la céntrica cuesta de la Chaparra. Iba con su padre en una moto y en aquel accidente estuvo a punto de morir. Hoy es el Lamine Yamal del fútbol para amputados, pues consiguió en la pasada Nations League el título de mejor futbolista joven del torneo, lo cual le acerca a pesar de su juventud a las mejores estrellas de esta modalidad. Un fútbol menos conocido, lógicamente, pero con histgorias impresionantes.

En la entrevista para El Reservado, el podcast de lavozdelsur.es, explica que iba para su colegio, los Marianistas, cuando sufrió aquel accidente. “Yo, desgraciadamente, cogí la peor parte”, relata. “Nos hizo volar cuatro metros hacia la derecha”. La escena fue muy dura. Su padre, también herido, pudo hacerle un torniquete en la pierna con el que perdía sangre.  “Si no, hubiese perdido la vida”.

Yo tenía nueve o diez añitos, lo recuerdo muy bien porque lo que te he dicho es algo que te marca para siempre, es tu nueva vida”. Incluso ahora, años después, sigue impresionando escucharle describir cómo vivió aquellos segundos. “Yo, la verdad, le decía a mi padre, tengo sueño, tengo sueño”, explica. Era consciente de todo. "Sabía que como me durmiera ahí, iba a estar arriba”. Su padre insistió para que no cerrara los ojos.

La huella emocional se mantiene. Aitor admite que ha pensado muchas veces que podría no estar aquí. Pero también sirve para relativizar. “Valoro muchísimo más la vida” y “cada recuerdo, intento vivirlo al máximo”. En su relato hay un lugar central para la familia.  “Daría la vida por él”, afirma sobre su padre. “Los quiero mucho, los aprecio mucho” y “es el mejor, la verdad”. Durante la estancia en el hospital, la imagen que guarda es la de su padre siempre a su lado. “Mi padre se acostaba en una silla” y “estaba ahí todos los días conmigo”.

La entrevista a Aitor Palomeque para El Reservado de lavozdelsur.es. JAVIER BOASORTE

Después llegaron las operaciones y la amputación. “Me querían cortar por debajo de la rodilla”, explica. Finalmente fue así, aunque hubo complicaciones. “Al ver que no circulaba bien la sangre, había venas que no encajaban bien o algo raro había”. Aun así, hoy cree que aquella decisión fue acertada: “Yo creo que es una de las mejores decisiones que han tomado”. Lo dice alguien que no ha dejado de moverse desde entonces: “Yo hago mucho deporte, yo no paro”.

La recuperación no fue solo física. También tuvo un fuerte componente psicológico. Al volver a la calle y al colegio, sintió la mirada ajena. “Yo quiero ser normal”, resume. Y recuerda aquella sensación incómoda de que todo el mundo se fijaba en él: “Yo pasaba, por ejemplo, por la calle y veía cómo me miraban”. Su reacción era inmediata: “¿Por qué me están mirando tanto?”. Después aprendió a convivir con ello. “Cuando yo salí del hospital, yo asimilé que era otra vida”.

Hubo noches muy duras. Pensamientos difíciles. Incluso momentos en los que pensó en rendirse. “Sí, yo he sufrido mucho”, confiesa. Y va un paso más allá cuando se imagina qué habría pasado si hubiera bajado los brazos: “Yo creo que estaría con Dios arriba”. No es una frase menor. Retrata hasta qué punto fue profundo el golpe emocional.

La entrevista completa a Aitor Palomeque en lavozdelsur.es

En ese camino, además de su familia, apareció el fútbol de nuevo, el que practicaba entonces. Y ahí cambió todo otra vez. El deporte que amaba antes del accidente se convirtió también en la herramienta para reconstruirse por dentro. “Vuelvo a disfrutar del fútbol que yo disfrutaba antes”, asegura. “Siento esas mariposillas de cuando iba a un partido antes y estaba nervioso de si iba a ser titular, si no iba a ser titular”.

Barcelonista, "yo siempre he dicho que me gusta mucho Messi, me gusta mucho todos los jugadores del Barça, Iniesta, Xavi, pero el que más me ha gustado es Messi, que para mí es un referente para mí en toda la carrera”. Ahora, sin embargo, sus sueños van por otro lado. O mejor dicho, se han ampliado. “Mi sueño ahora es hacer feliz a mi familia, la verdad”. También seguir disfrutando del fútbol y llegar tan lejos como pueda. “Jugar fútbol, que es lo que me hace feliz cada día, la verdad, y llegar a donde yo pueda y los quiera, la verdad, también”. 

Con todo, Palomeque no esconde tampoco sus inseguridades. Habla del miedo al rechazo, de las dudas, de lo que pasa por la cabeza de un chaval muy joven al que la vida le cambia de golpe.

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Sobre el autor

Manuel Mesa

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