Retos de un hombre "machista" educado en el franquismo: "No se puede ser igualitario y de derechas"

Juan Miguel Garrido fundó la Asociación de Hombres por la Igualdad en Andalucía y acaba de publicar el libro 'Mi traje de hombre', que ha presentado en Jerez y en el que reflexiona sobre el papel del hombre en la lucha por la Igualdad

Juan Miguel Garrido presentó su libro, 'Mi traje de hombre' en la Casa de la mujer de Jerez.

Una vida ligada a la militancia

Juan Miguel Garrido (Sevilla, 1962) nació en el popular barrio de La Macarena, en Sevilla y actualmente trabaja como funcionario en la Diputación provincial, además de escribir asiduamente como columnista en periódicos como lavozdelsur.es. Procedente de una familia humilde, el supuesto elitismo de los colegios privados le llevó a estudiar en un centro religioso de férreos valores católicos con los que no comulgaba. Su adolescencia coincidió con la muerte de Franco. Entró en un instituto público y fue ahí cuando comenzó a militar, primero en el Movimiento Democrático de la Juventud gracias a su hermano mayor y posteriormente en las Juventudes de un Partido Comunista recién legalizado. Estuvo casi 20 años ligado al PSOE pero la deriva política de los socialistas le llevó a acercarse más a Podemos, con quien compartía parte de su ideario. Desde hace 6 años también lucha contra el machismo y trata de romper con los roles que el legado franquista había inculcado a los hombres de su generación.

¿Qué tipo de educación recibió?

En aquella época la educación pública estaba muy degradada. Los colegios públicos de la zona estaban muy mal de modo que mis padres quisieron apuntarme a un colegio privado, que también el tema de la religión en pleno franquismo pesaba. Acabé en los Hermanos de las escuelas cristianas de La Salle.

¿Cómo fue su experiencia allí?

Ni positiva ni negativa. Simplemente no tengo ningún recuerdo de mis profesores. No recuerdo nada desagradable pero estuve 8 años allí, solo he vuelto una vez y fue de casualidad.

¿Le educaron bien en el centro?

No puedo decir que fuera una educación buena porque estaba todo muy ideologizado. El tema de la culpa, los castigos físicos, la disciplina tan férrea... todo eso es muy difícil de olvidar.

¿Cambió la situación al entrar en el instituto?

Completamente. El bachiller lo hice en un centro público y todo era diferente. A los 15 años, de hecho, comencé a militar de la mano de mi hermano mayor en el Movimiento Democrático de la Juventud, una rama "camuflada" de la Joven Guardia Roja, una organización claramente de izquierda que pertenecía al Partido del Trabajo de España. Por aquel entonces no sabía el paso que estaba dando pero ahí comenzó mi camino.

Juan Miguel Garrido lleva toda la vida en la militancia.  CANDELA NÚÑEZ
¿Y cómo continuó?

Pues luego pasé por las Juventudes del Partido Comunista, que me pilló justo cuando se legalizó. La transición me pilló con aproximadamente 16 años y desde entonces he estado muy comprometido con todos los movimientos de izquierda. Mi primera votación, por ejemplo, fue para aprobar la Constitución de 1978. Luego, mi evolución me llevó a afiliarme a la UGT cuando comencé a trabajar y a militar en el PSOE, donde estuve durante 20 años hasta que empecé a diferir con algunos de sus planteamientos.

¿Ha dejado el PSOE de ser de izquierdas?

En realidad tampoco creo que antes fueran completamente de izquierdas. Sus planteamientos de política social e igualdad sí eran de izquierdas pero otras políticas que defendían como las económicas no lo eran. Un partido que dice ser socialista pero que se posiciona con el bloque pro OTAN cuando competían con los partidos del este resulta, cuanto menos, chocante.

"Con 45 años fui padre por primera vez y creía que eso no había influído pero con el tiempo me di cuenta de que sí"

¿Actualmente hay algún partido que le represente?

Con sus fallos y sus aciertos yo apoyo a Podemos. Me siento más cercano a sus ideas y creo que el que hayan estado en el Gobierno durante la pandemia y ahora durante esta grave crisis económica ha sido clave para que la gente que realmente lo necesita, la clase trabajadora, no lo haya pasado peor de lo que podría haberlo pasado si solo hubiera estado el PSOE porque, seguramente, se habrían preocupado menos de ellos para ayudar a los sectores económicos más importantes.

¿Cuándo comienza su lucha contra el machismo?

Comienza hace unos 6 años gracias a varios factores. Me he planteado muchas veces por qué he tenido este interés a una edad tan tardía y he llegado a la conclusión de que, por un lado, por la educación que tuve he podido conocer el mundo chulo y brabucón de los hombres que jamás me ha encajado. Por otro, la formación de mi propia conciencia social ha influído porque, sinceramente, creo que no se puede ser igualitario y de derechas de igual manera que una mujer no puede ser feminista y estar en contra del aborto. Puedes decidir si abortar o no, pero no puedes negar el derecho a que las demás decidan sobre ellas mismas. Por último, con 45 años fui padre por primera vez y creía que eso no había influído pero con el tiempo me di cuenta de que sí, porque no quiero para ellas un mundo con los valores masculinos que yo he conocido. Me niego a que sean ciudadanas de segunda, de tercera o directamente que no lo sean, como aún sucede en algunos países.

Comenzó a luchar contra el machismo por diversas razones.  CANDELA NÚÑEZ
¿La violencia de género también ha tenido que ver?

Sin duda. Al principio me limitaba a salir con mis compañeros y guardar cinco minutos de silencio, pero luego volvíamos a nuestros puestos como si no hubiera pasado nada. De alguna manera nos negábamos a normalizar esas barbaridades. A raíz de todo esto empecé a leer obras feministas y a hablar con hombres y mujeres que estaban metidos en el movimiento por la igualdad y me di cuenta de la responsabilidad que tenía como hombre, no solo individual, sino también de no rebelarme contra el modelo de hombre que posibilita estas situaciones.

Ha creado su propio espacio de concienciación en el trabajo. ¿Ha tenido buena acogida?

Muy buena. Empezamos juntándonos los compañeros de trabajo, luego comenzamos a colaborar con la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AIGE) y posteriormente creamos la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género de Andalucía. La experiencia ha sido muy positiva y cada vez trabajamos más hombres juntos aún sabiendo que no es fácil desprenderse de lo que te han inculcado desde niño. Yo mismo sigo siendo un hombre machista. No te puedes acostar por la noche siendo un hombre machista y levantarte por la mañana siendo igualitario. Es muy difícil quitarte tu traje de hombre.

Y precisamente, lo que busca con su libro es que los hombres se quiten ese traje, ¿verdad?

Cuando naces te ponen un traje de hombre, te educan con arreglo a unos valores y un concepto de hombre concreto. 'Mi traje de hombre' pretende deconstruir ese concepto de hombre, de patriarcado, de masculinidad... pero quitarse eso no es fácil y hace falta trabajarlo constantemente para irlo superando pero es necesario tener esa conciencia crítica para poder verlo.

Este martes presentó su libro en Jerez.  CANDELA NÚÑEZ
Se publicó hace unos cinco meses, ¿qué efecto cree que ha tenido?

Pues me ha sorprendido que la gran mayoría de libros que he firmado para hombres me los han traído mujeres. Para su pareja, para su hermano... al final el feminismo nos está ayudando porque los hombres están conociendo el libro a través de ellas y es muy importante que sepan que no solo les habla la ultraderecha victimizándose de que se le va a quitar su sitio histórico a los hombres, sino que realmente hay unos pasos importantes que dar en pos de la igualdad que van a hacer bien a todos.

Este pasado martes presentó su libro en la Casa de la Mujer de Jerez, ¿cómo fue la experiencia?

Realmente buena. Normalmente, en mis presentaciones la gran mayoría del público es femenino, pero en esta ocasión vinieron más hombres y todos tenían ganas de hablar y reflexionar. Aprendí muchísimo con ellos.