Ezequiel Benítez: “Los flamencos trabajan muchísimo por dignificar nuestra cultura”

El cantaor flamenco jerezano estrena su nuevo disco, titulado con una palabra procedente de la India, en el que aúna sus capacidades como productor musical y compositor

El jerezano Ezequiel Benítez, cantaor flamenco. RINA SRABORIAN
El jerezano Ezequiel Benítez, cantaor flamenco. RINA SRABORIAN

Un quejío, un puño cerrándose al compás del cajón y unos ojos cerrados. La expresión del jerezano Ezequiel Benítez (1979) pone los pelos de punta cada vez que el guitarrista Paco León acaricia las cuerdas. Cuando el cantaor y compositor flamenco, nacido en pleno barrio de Santiago, cumplió 14 años, decidió forjar una carrera musical que ha calado en numerosos escenarios, no solo españoles sino también internacionales.

Aquel niño que se arrancaba por bulerías en celebraciones familiares ahora acumula reconocimientos como finalista en la Bienal de Flamenco de Sevilla y el Concurso Nacional de Córdoba o el Premio Andalucía de la Música al mejor artista del año 2020.

El próximo 26 de febrero presenta en la Peña La Bulería de Jerez, a las 22.30 horas, su último trabajo Dukkha, término del sánscrito que se incorporará a todas las plataformas digitales y a las tiendas.

Hace poco, Ezequiel dijo que intentaría hilvanar temas que no se pareciesen a nada. Con una voz que se transforma en cada actuación, el artista, “tranquilo” desde su casa, recuerda los pasos de su trayectoria sin perder de vista a esas “Quimeras del tiempo” que le llevaron a lo más alto.

¿Quién le enseñó la complejidad del flamenco?

Lo he vivido en mi casa porque mi padre (Alfredo Benítez) ha sido un flamencólogo muy reconocido. Es una persona que ha vivido el flamenco de manera muy bonita y espiritual y con mucha dedicación. Y por parte de mi madre todos son vecinos del barrio de Santiago, todos mis tíos cantaban y bailaban. El flamenco ha sido algo natural en mí.

El cantaor en una imagen promocional.
El cantaor en una imagen promocional. Rina Srabonian

¿Tiene algún amuleto o ritual antes de salir a cantar?

Siempre le rezo a la gente que quiero y que no está con nosotros. Como siento que están conmigo, hablo con ellos un rato.

Siempre se has salido del tiesto, rescatando flamenco antiguo, ¿qué se te mueve en el alma para querer hacer ese ejercicio de búsqueda y recuperación?

Le tengo mucho amor a mi cultura porque creo que tiene una belleza, y todavía hay gente que no se da cuenta. Yo tengo esa necesidad de que la gente comprenda que tenemos la música más bonita y rica del mundo.

Muestra aquello que no se escucha tanto.

Lo hago para que no se pierda esa grandeza que tenemos.

"Es un disco muy personal"

¿Sigue esa línea en Dukkha?

Sí, pero intento ser cada día más yo y sacar mi parte musical. Casi todo el disco está compuesto por mí, además de la producción y los arreglos. Es un disco muy personal donde sigo siendo un cantaor de flamenco, pero creo que un poco más original. No era la primera vez que lo hacía, llevo muchos años. La trilogía Quimeras del tiempo ha sido una autoproducción del sello que hemos creado, Bulemusic, desde donde hacemos todos los trabajos.

Con el último disco de esa trilogía, Ilus3, ha experimentado la sensación de estar nominado a un Grammy Latino, ¿cómo ha influido en su vida?

Para bien. Ya había recorrido bastante mundo, pero abrir mi campo artístico al máximo premio de la música me ha dado la oportunidad de poder colaborar con mucha más gente y que los programadores me tengan más en cuenta. Siempre es un punto a favor.

¿Por qué bautiza al nuevo disco en otro idioma?

No es un bautizo, es un rescate. Es el rescate de una palabra que los flamencos llamamos duquelas, que hace referencia a cuando uno siente tristeza. Viene de la India, nos pareció bonita y la pusimos.  

“No hay que comprar el disco con un paquete de clínex, no es la idea”

-Tengo una pena es el primer sencillo del álbum. ¿Habla también de alguna alegría o todo son duquelas?

Quiero que la gente no crea que es un disco triste. Ese tema está dedicado a mi padre fallecido el año pasado, está hecho por tangos y es una forma de decir lo que yo he sentido con él. El disco tiene muchas variedades emocionales. Hay una malagueña dedicada a un amigo mío que falleció, pero también hay una bulería dedicada a la primavera que tiene mucho ritmo y está hecha de una manera muy alegre. Después de unas duquelas vienen unas alegrías. Si no, se va a creer la gente que va a tener que comprar el disco con un paquete de clínex y no es la idea. (Ríe) Tiene nueve cantes, tangos, malagueñas, bulerías, dos estilos de fandangos, una nana, una seguidilla, una soleá de Triana y muchas sorpresas. Espero que la gente cuando las descubra se emocione y pase un buen rato con el disco.

Portada del disco.
Portada del disco. Rina Srabonian

¿Actualmente hay algún palo del flamenco que no haya cantado nunca?

Siempre hay alguno. El flamenco tiene tanta historia y tanta música por descubrir que es imposible que un artista pueda cantarlos todos, necesitaría varias vidas.

Presentas un nuevo trabajo en pleno Festival de Jerez, que cada año interesa a más de 100 países como Taiwán o Nueva Zelanda, según datos de la organización. ¿El flamenco no es de nadie y es de todos al mismo tiempo?

Sí, el flamenco es un cúmulo de muchas culturas, la indú, la africana, la árabe, todas tienen mucho que ver con nosotros, y por eso tanta gente se siente tan identificada. El flamenco es la única música universal que existe porque es la única que deja expresar todas las facetas emocionales del ser humano.

“La lucha de los cantaores no viene de la pandemia”

Los sanitarios han llegado al borde del colapso en pandemia, los funcionarios de prisiones piden a gritos mayor seguridad. Cada profesión tiene su lucha interna, ¿cuál es la de los cantaores de flamenco?

La lucha de los cantaores en el mundo del flamenco no viene de la pandemia, ya viene de muchos años atrás. Yo creo que todavía el Gobierno no entiende que el flamenco es la música que nos representa. Los flamencos han hecho mucho bien siempre, han estado en los momentos difíciles y siguen estando. Todos necesitamos de la música, tenemos la más bonita del mundo y no tenemos ningún apoyo, siendo Patrimonio de la Humanidad. Lo que reclaman los cantaores es atención por parte de las instituciones y orden en el flamenco. Porque no todo es flamenco ni todo vale. Los que hacen las cosas bien deberían tener un poco más de apoyo porque los flamencos trabajan muchísimo por dignificar nuestra cultura.

Sobre el autor:

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Patricia Merello

Titulada en Doble Grado en Periodismo y Comunicación audiovisual por la Universidad de Sevilla y máster en Periodismo Multimedia por la Universidad Complutense de Madrid. Mis primeras idas y venidas a la redacción comenzaron como becaria en el Diario de Cádiz. En Sevilla, fui redactora de la revista digital de la Fundación Audiovisual de Andalucía y en el blog de la ONGD Tetoca Actuar, mientras que en Madrid aprendí en el departamento de televisión de la Agencia EFE. Al regresar, hice piezas para Onda Cádiz, estuve en la Agencia EFE de Sevilla y elaboré algún que otro informativo en Radio Puerto. He publicado el libro de investigación 'La huella del esperanto en los medios periodísticos', tema que también he plasmado en una revista académica, en un reportaje multimedia y en un blog. 

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