David de la Cruz: "Siempre tomo partido, es como entiendo la forma de estar en el mundo"

El periodista gaditano se estrena con su primera novela, 'Antes que vuelva a morir', basada en la historia de la familia Rendón, que fue represaliada por el franquismo. La única superviviente fue, años después de la guerra, practicante del padre del autor

El periodista David de la Cruz, autor de la novela 'Antes que vuelva a morir'.

Periodista, político y novelista, puede que no por ese orden 

A David de la Cruz (Cádiz, 1987) le gusta escribir casi desde que tiene uso de razón. Y no lo hace mal del todo. Es periodista, licenciado por la Universidad de Sevilla, con un máster por la Universidad del País Vasco. Y más de un “máster de vida”, como definió su padre al que hizo durante los tres meses escasos que estuvo vivo el proyecto de El Independiente de Cádiz, un fugaz periódico impreso que nació y murió en 2013 y en el que aprendió todo lo bueno y lo malo que tiene la profesión.

Ahora es asesor de Alcaldía en el Ayuntamiento de Cádiz, tras pasar por el gabinete de prensa, y hasta ha formado parte de la lista de Adelante Andalucía por Cádiz las pasadas elecciones andaluzas. Una agitada vida a la que ha arañado minutos como podía para dar forma a su primera novela, Antes que vuelva a morir (Q-book, 2022), que, en vista de las interacciones que recibe en redes sociales —donde muchos lectores le muestran que la han comprado—, está teniendo una gran aceptación. “En el cumpleaños del hijo de un amigo me vino el animador, vestido de Spiderman, a pedir que le firmara el libro. Creía que era una coña de mis amigos, pero fue de verdad”, dice riéndose, a modo de anécdota.

Y es que David de la Cruz tiene una forma de escribir que apuesta por poner su “granito de arena” para intentar “cambiar la realidad más cercana”. A José Luis Sampedro, García Márquez, Almudena Grandes, Pérez Galdós, Vázquez Montalbán o Vargas Llosa —“aunque esté en las antípodas ideológicas”— le debe parte de su forma de escribir, comprometida, sentimental, cercana. Y certera. Un rastro que ha dejado a su paso por medios como Diario de Cádiz, Colpisa o Cádiz Directo, donde publicó reportajes sobre la represión sufrida por la familia Rendón tras el golpe de Estado de 1936, un trabajo por el que le otorgaron un primer accésit del Premio Cádiz de Periodismo, y que le ha servido de base para publicar su primera novela.

Paco el relojero fue un gaditano que estuvo viviendo en Cuba, pero regresó a su ciudad natal tras quedarse viudo, acompañado de sus dos hijas, Milagros y María Luisa. Por su vinculación con el Partido Comunista, el relojero fue fusilado el 9 de agosto de 1936. Su hija mayor, Milagros, no corrió mejor suerte. Apenas 20 días después que su padre la acribillaron a balazos. María Luisa fue la única superviviente de una estirpe que a punto estuvo de desaparecer. Fue arrestada y encarcelada en el Penal de El Puerto, aunque pasó por más cárceles. En una de ellas conoció a Sebastián Romero, se casaron y volvió a Cádiz, donde años después ejerció como practicante en el Pópulo.

¿Esta novela es una forma de sacarse una espinita o el inicio de una carrera como escritor?

No me considero ni escritor, solo alguien que ha escrito un libro. Me apetecía hacerlo. Siempre he tenido la ilusión y el reto personal de ser capaz de escribir una novela. Y esta historia la tenía atravesada desde hacía muchos años. La única superviviente de la familia Rendón (María Luisa) fue la practicante de mi padre cuando era pequeño en el Pópulo. Le daba muchas vueltas a eso y al final salió esta historia. No tengo más ambición que esa.

Quienes lo conocen llevan tiempo esperando que escriba una novela… ¿Por qué esta historia y no otra?

Esta historia siempre me ha perseguido y me ha llamado la atención. Ha sido ésta por dos cosas fundamentales. Por la coincidencia de que María Luisa hubiese puesto inyecciones a mi padre. Y porque cuando nació Matías —su hijo—, estábamos en la cuarentena que parecía que se nos acababa el mundo, como buenos padres primerizos, y Bea —la periodista Beatriz Estévez, su pareja— le preguntó a mi madre cómo hizo para criar a seis hijos. ¿Qué vida has tenido? Mi madre, con mucha naturalidad, le contestó que no había tenido vida. Y es que hay una memoria democrática de la gente que fue represaliada y otra de esa gente que tuvo una existencia basada en sobrevivir, básicamente. Se cruzaron ambas historias.

David de la Cruz, con su novela.   MANU GARCÍA
En un tiempo en el que se ataca tanto a la memoria histórica, ¿era más necesaria que nunca reivindicarla?

Yo si escribía un libro tenía claro que sería para tomar partido. La forma de escribir que tengo es esa. No hago algo para salir del paso, siempre tomo partido, porque es como entiendo la forma de estar en el mundo. Por eso escribo aquí en contra del fascismo, en contra de los que quieren enterrar la memoria de muchas personas cuya historia no se recuerda.

¿Por qué cuenta esta historia de forma novelada y no ciñéndose a la realidad? ¿Le ha sido más fácil así?

La historia real la conté en el reportaje, pero había muchos episodios de la vida de Paco el relojero, como cuando se va a Cuba, que desconocía por completo. Además, me gustaba preguntarme qué hubiera pasado si no lo hubieran matado. Cómo habría sido con ese Cádiz, con la gente de su entorno. La propia ciudad es un personaje dentro de la novela. Quería descubrir ese Cadiz.

¿Algún día se ve escribiendo una historia que no esté inspirada en Cádiz?

Al final se escribe sobre lo que mejor conoces, sobre todo la primera vez. Y he escrito sobre Cádiz y las historias que componen la novela.

"Los periodistas somos escritores, porque al final relatamos y contamos el mundo"

¿De dónde saca tiempo para escribir?

(Risas). Levantándome muy temprano, a las cinco o las seis ya estoy despierto. Ojalá hubiese podido escribirla con tiempo, pero aprovechaba que mi hijo se dormía temprano, si estaba con mis padres me llevaba el portátil, salía a correr, tenía una idea y grababa una nota de voz… Ha sido una locura.

¿Los periodistas somos muy noveleros?

(Risas). Hay dos tipos de periodistas, los que se mueven por afán de investigación y a los que les gusta escribir. Dentro del periodismo hay una vocación por la escritura, por contar historias. Ahí están Gabriel García Márquez, Gay Talese… y tantos otros. Son gente que se mueve entre el periodismo y la literatura. O ejemplos más actuales, como Pedro Simón o Manuel Jabois. Somos escritores, porque al final relatamos y contamos el mundo.

¿Escribir también es hacer política?

Política es todo, hasta donde decidimos comprar el pan. Despolitizar es deshumanizar. Todo lo que se hace en la vida es política: los cuidados, luchar por un mundo mejor, defender los derechos humanos… Ahora nos venden que hay que quitarle la ideología a la política, pero esa también es una forma de hacer política. Frente a la despolitización que quiere la derecha, yo prefiero mas 15M.

'Antes que vuelva a morir', la primera novela de David de la Cruz.  MANU GARCÍA
¿Se considera hijo periodístico del 15M?

Quizás ha sido el acontecimiento que más me ha marcado. Fue el hecho histórico y político mas importante e impactante que hemos vivido los de mi generación, porque determinó para siempre la política, no en términos de partido, sino en términos populares.

¿Echa de menos el periodismo de redacción?

Sí, claro. Lo echo de menos muchísimo, pero hay una reflexión que me hago mucho, y es si el periodismo que estudié, el que yo amaba, existe actualmente o se puede hacer en condiciones dignas. Tengo una relación de amor-odio con el periodismo, porque no sé lo que es tener unas condiciones dignas ejerciéndolo. Nunca he hecho el periodismo que he querido, no tenía tiempo para contar historias. Pero sí lo echo de menos porque es vocacional.

"Frente a la despolitización que quiere la derecha, yo prefiero más 15M"

Es periodista, pero también ha ido en las listas de Adelante Andalucía en las pasadas elecciones andaluzas, ¿qué es más ingrato, el periodismo o la política?

Cuando te dejas la vida, todo es grato e ingrato. Cuando lo llevas en la piel, la política no es muy grata, pero sí tiene momentos gratificantes cuando consigues conquistas. El periodismo también es duro, pero a veces es muy gratificante cuando consigues que una historia llegue a la gente y cambie algo la realidad. Muchas veces el periodismo es política también y la política repercute sobre las condiciones de vida de mucha gente. Al final es una cuestión de responsabilidad.

Ha llegado a sonar su nombre para suceder a José María González Kichi como candidato a la Alcaldía de Cádiz… ¿hay mucho de novelería ahí?

Es algo que tenemos que debatir los compañeros y compañeras. Es una decisión colectiva que tomaremos entre todos cuando nos podamos sentar. Kichi es el mejor alcalde que ha tenido esta ciudad, nos encantaría que siguiera, pero humanamente necesita descansar. Pero más que los nombres importa el proyecto político, es una cuestión colectiva.

¿Se ve de candidato entonces?

Me cuesta verme, pero todo pasa muy rápido. Al final es una cuestión de militancia, de dónde quieren tus compañeros que estés para que el proyecto siga adelante. También me ha costado verme como asesor de Alcaldía o en un gabinete de prensa.

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