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Mas terminó con un nuevo mensaje cifrado: hablaremos con España.

1. Hay un gran ganador, Albert Rivera, el candidato preferido de los bancos, el IBEX y el electorado de derechas y anticatalanista, que sale reforzado en su carrera hacia el Parlamento nacional. Y un claro perdedor, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que convirtió a Cataluña en su enemigo favorito, quiso ser protagonista de la campaña, decidió salir del plasma y ha terminado con un resultado ridículo. Los barones del PP deberían plantearse si da tiempo a cambiar de candidato para las generales. Seguramente no dé: los asesores tendrán que buscar la forma de que Rajoy aparezca lo menos posible. En este momento no es un activo, sino una rémora.

2. Artur Mas podrá gobernar por tercera vez consecutiva -proeza electoral sin precedentes en tiempos de austericidio y Gran Depresión-, pero lo hará en minoría y necesitará el apoyo de la CUP para poner en marcha la famosa -y forzada, en su caso- hoja de ruta hacia la secesión. Para el electorado tradicional de CDC debe ser inquietante verse en una pinza entre ERC y la CUP. Y ERC debe sentirse muy inquieta por el espacio que le gana la CUP, a la que sin embargo tendrá que pegarse como sea en temas sociales. 

3. Para poner en marcha la hoja de ruta, Mas contará con mayoría absoluta de escaños, pero queda muy lejos de la mayoría de votos; su plebiscito fallido, que en realidad era una cobertura para desviar la atención de su pésima gestión en política social, no parece una buena tarjeta de visita en el extranjero. Un 47,5% de votos es claramente insuficiente para recabar apoyos a una aventura tan incierta.

4. Ciudadanos y Albert Rivera, claramente implicado en la campaña, han tenido un éxito enorme. Se comen al PP y se presentan en las elecciones generales extraordinariamente reforzados. En los próximos meses veremos a cuadros del PP pasarse a C's. Más puede apuntarse en su haber que por primera vez en la historia un partido catalán antinacionalista y de derechas se ha convertido en la segunda fuerza política de Cataluña. Aunque, visto desde el punto de vista de la vieja política, ha sido suficientemente hábil para no perder. Pero los gritos españolistas de los militantes de C's, aprovechando el viento de división alentado por Mas y Rajoy, no tendrán el mismo eco en escenarios menos crispados. 

5. Podemos obtiene un resultado muy decepcionante, y no es capaz de erosionar a los socialistas más débiles de la historia. El PSC vuelve a perder escaños, pero aun así queda claramente por encima de Podemos. Iceta resultó ser un candidato mejor de lo esperado. Falta por ver que Pedro Sánchez sea capaz de aportar ese tirón popular a la campaña del PSOE, pero está en mejor posición hoy que ayer. No sólo porque los socialistas no han perdido frente a Podenos, sino porque el PP y en particular el presidente Mariano Rajoy han salido muy perjudicados de esta campaña.

6. En el escenario triunfalista de Junts pel Si, Artur Mas terminó con un nuevo mensaje cifrado: hablaremos con España, con Europa y con el mundo. Las dos últimas apelaciones eran de relleno: lo que contaba es su anuncio encubierto para negociar -probablemente, un Estatut nuevo-. Pero para eso tendrá que esperar a diciembre. Ojalá que en estos meses la absurda tensión independentista se relaje, y podamos salir de la polarización tóxica y volver a hablar, juntos de verdad, de los problemas urgentes de todos: la pobreza, el paro y la corrupción. 

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