El Ayuntamiento de Arenas (Málaga) destruye uno de los principales atractivos del llamado Turismo Dark en la comarca de la Axarquía, y arroja supuestos huesos humanos a una escombrera. Los vecinos de Arenas y Daimalos, han conocido esta edificación anexa a la base del antiguo alminar árabe, reconvertido en la torre campanario de la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación de Daimalos, como El Rincón de las ánimas.

El Rincón de las Ánimas incomoda a algunos feligreses locales y elementos de la jerarquía de la Iglesia, por una leyenda popular que guarda. “Se dice que en esta iglesia fue emparedado el ‘falso cura de Tolox’, que llegó al pueblo haciéndose pasar por sacerdote y engañó los vecinos, no solo robando su dinero, sino manteniendo relaciones con jóvenes del pueblo. Los hombres, heridos por la afrenta, mataron y emparedaron junto a la fachada de la iglesia al impostor, acompañado por algunas de sus amantes”.

“Hace unos ochenta años, hubo un valiente llamado Frasco López, llevado por su curiosidad se atrevió una noche a descubrir lo que pasaba en ese rincón. Espero a que llegara la noche y provisto de una escalera, pico y pala se dirigió hacia el muro. Apoyó en él la escalera, trepo con facilidad y empezó a remover todo aquel escombro con la pala. Escucho un ruido extraño y siguió removiendo con más ímpetu entre la maleza. Aquel ruido se hizo más palpable y eso hizo pensar a Frasco que podía ser un vecino que lo había sorprendido. De repente sintió como unas manos salían de toda aquella maleza y lo sujeto del pelo y no suficiente con esto unas manos invisibles empezaron a golpearle la cabeza. Cuando consiguió liberarse de esas manos invisibles salió despavorido, sin recoger sus herramientas y juró que no volvería a pisar ese rincón”.

Parece ser que el alcalde actual, emparejado con la Iglesia, decidieron por acuerdo “pegarle dos patadas” al Rincón de las Ánimas y acabar con la incómoda leyenda, para lo cual se contrató a una empresa de Árdales, como igualmente a un arquitecto, dejando a un lado el contar con el respectivo asesoramiento del arqueólogo de la Diputación, como corresponde.

Durante la demolición o derribo del Rincón, naturalmente salieron huesos de los que muchos vecinos son testigos y aseguran haber visto arrojados al contenedor de la obra, sin dar parte a las respectivas autoridades “para que no detengan las obras”.Desde el Ayuntamiento se informó que no se había encontrado nada, a la par el constructor de Árdales argumentó, por su cuenta, que eran huesos de animales, por ello los arrojó.

Numerosos vecinos de Daimalos, que fueron testigos de ver los huesos, están incómodos del proceder del Ayuntamiento y piden que se dé cristiana sepultura a los supuestos huesos humanos, algo que tan solo puede determinar el buen hacer de la Guardia Civil y un forense, después de tirarle las orejas al constructor para que cante el lugar en donde arrojó los huesos.

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