El ministro de Cultura, Màxim Huerta, en una entrevista para Terra en el año 2014. FOTO: YOUTUBE, TERRA ESPAÑA.
El ministro de Cultura, Màxim Huerta, en una entrevista para Terra en el año 2014. FOTO: YOUTUBE, TERRA ESPAÑA.

“Si nos decepcionan, al menos que sean guapos”. Este preciso y sin duda acertado análisis político se lo hice ayer a Elena, otra de esas madres que como yo esperamos pacientes a la salida del colegio. Ella se rio porque es muy agradecida y sobre todo muy educada. Tres horas después iba yo por una de esas avenidas madrileñas convertidas en gulag por la malvada alcaldesa con una bolsa llena de hojas para hacer el herbario de fin de curso de uno de mis mastuerzos y un ojo lloroso por culpa de la lentilla. Puse la radio y escuché a Pedro Sánchez (el cómplice de los etarras y las hordas separatistas) desgranar los miembros de su gabinete. Ese gabinete que ha sido elogiado por mis amigos integrantes de la derechona. Acabáramos, Pdr.

Antes, por la mañana, Pedro Duque contaba con las bendiciones de mi madre, mi tía y la que escribe (ese tuit recordando a su progenitora con viñeta de Forges incluida me llegó al alma), y a las cuatro de la tarde llegó el nombre de la nueva ministra de Justicia, Dolores Delgado. Fiscal y muy preparada, sí, pero parece que ha sido la churri de Baltasar Garzón, según La Otra Crónica y Vanitatis. Una cosa gravísima. Han sido “vistos en actitud cariñosa”, que es uno de esos eufemismos como lo de decir que uno es empresario de la noche cuando lo que tienes es un bar de copas. Ya saben, la generación más preparada de la historia y el mejor periodismo de todos los tiempos y que del click al clock y tiro porque me toca.

Me gusta que el Ministerio de Educación incluya FP, porque es como acordarte de que las simpáticas también existimos. Mucha suerte, Isabel Celáa, a la que no tengo el gusto. También me gusta Miguel Ángel Oliver como secretario de Estado de Comunicación porque el padre de mis hijos habla bien de él cuando coincidieron en la Ser, como también me gusta que la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, forme parte del consejo editorial de CTXT. Porque a los Pavones esas cosas nos hacen sentir un poco importantes.

Pero lo mejor estaba por llegar. La apoteosis del periodismo jijiji jaja, del chow chow que decía la jefa de cuyo nombre no quiero acordarme, llegó con el nombre de Màxim Huerta. De repente se nos olvidó que los ministerios de peso, los que vienen con morlaco incluido, los llevarán mujeres. Lo importante era lo de Huerta, y también que Grande-Marlaska ha salido en la prensa del colorín y que Màxim Huerta (dos gays, madredelamorhermoso) fue el segundo de Ana Rosa Quintana. Hace muchos años yo estuve en una tertulia televisiva con Lolita y Lucía Etxebarría, no te digo, a ver si todos venimos de leer a Sartre en la cuna. Pesaos.

Hace mucho tiempo yo seguía a Huerta en twitter. Una vez puso una foto de Hugo Silva que por supuesto jaleé con ganas. No me hizo ni caso y me pareció intolerable. A mí me gustaba mucho en Ana Rosa porque destilaba cinismo con los invitados, que me parece un recurso más que necesario para aguantar aquello, pero cuando le dio por escribir y contarnos a todos que es un tipo culto me desanimé. Hace poco piropeó una frase que dije de Tamara Falcó en una de mis columnas, la de que es como la homeopatía, porque no cura pero tampoco hace daño. Me hizo mucha ilusión, la verdad. Cosas de venir de pueblo feo.

Yo no sé qué tal lo hará el nuevo ministro de Cultura, pero me parece que los prejuicios (también los míos) nos impiden ver el bosque. En esta burbuja de caracteres en la que nos encontramos lo de dar 100 días de tregua nos parece de un largoplacismo insostenible. Como insostenible e inaguantable me parece que ahora saquemos a relucir ciertas referencias que hemos encontrado en Wikipedia para hacernos los leídos. Pero si somos la España de Supervivientes, la Esteban y las críticas a Penélope, ésa que “no es tan buena actriz” pero que lo ha ganado todo. Yo, que he crecido viendo a Lina Morgan, Moncho Borrajo y Pedro Ruiz, apostaba por Norma Duval, que no Brutal.

Me preocupa más cómo lo hará la de Hacienda; María Jesús Montero (hasta nunca, Cristóbal), la de Economía, Nadia Calviño, o la de Trabajo, Magdalena Valerio. Me pasa contigo como con Letizia, Màxim. Que cuantos más pedantes se mofan, más me hago de tu causa. Hace apenas unas horas me causó estupor lo tuyo y ahora estoy a punto de mandarte mi CV. Una, que a veces va de liberal pero luego sueña, como casi todos, con un carguito.

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Ángeles Caballero

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