Un champú para perros con el vinagre como ADN

El jerezano Juan Luis Gil crea 'My Woody', una marca de acondicionadores caninos cuyo ingrediente principal es el vinagre de sidra de manzana

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Juan Luis estaba bañando a Bombo, su perro, un caniche cruzado con bichón maltés, cuando se le ocurrió echarle champú elaborado con vinagre. Él, que llevaba siete años trabajando en una bodega fabricando precisamente estos productos, estaba familiarizado con el artículo, pero se quedó sorprendido con lo brillante que quedó su pequeño compañero peludo. “Ahí se me encendió la bombilla”, confiesa. De eso hace ya más de dos años. Ahora, en una pequeña oficina que tiene en la zona Sur, diseña y gestiona su propio acondicionador y champú para perros elaborado con vinagre de sidra de manzana. “Me fui de la bodega”, señala, “era mi momento”, asegura convencido. Y se lanzó. Estuvo un año y medio haciendo pruebas con el producto y la imagen hasta que quedó contento con el resultado.

“El que no arriesga no gana”, dice. Y él lo hizo. Tras ver cómo quedó su perro tras aplicarle el producto, lo primero que hizo fue buscar en internet si existía alguno parecido. Luego consultó a amigos veterinarios, que le ayudaron a afinar la fórmula. “Las primeras pruebas las hicimos en la Thermomix”, dice entre risas. Bombo hacía de conejillo de indias y su dueño, Juan Luis, cada vez le veía más posibilidades comerciales al champú, que vino a llamar My Woody, “porque es el nombre más utilizado para llamar a los perros”, explica.

El producto lleva menos de un año en el mercado pero está teniendo una gran aceptación, cuenta Juan Luis Gil, creador y gerente de la empresa, que fue presentada oficialmente en Ifema, el recinto de convenciones y congresos de Madrid, donde un distribuidor nacional se hizo con la exclusividad de la distribución del champú. Ahora trabajan con Creaciones Gloria, que distribuye el producto por toda España, aunque tienen previsto ampliar fronteras y venderlo en Italia, Francia o Portugal. “Queremos que My Woody sea una marca grande”, señala su creador, que cuenta que ya se puede adquirir en grandes cadenas como El Corte Inglés.

“El ADN de nuestra empresa es el vinagre de sidra de manzana”, dice Juan Luis Gil, que incluso hizo pruebas con vinagre de Jerez, pero “tiene mucha acidez”, confiesa, aunque no descarta sacar un producto más jerezano en un futuro. El champú, dice su creador, “tiene muchas propiedades beneficiosas para el cabello, además previene el contagio de parásitos y enfermedades de la piel”. “Lo mejor es que quien prueba, repite”, apunta orgulloso el ideólogo de la marca, que ya está haciendo pruebas en caballos para diversificar la línea de productos.

La producción de My Woody tiene lugar en Valencia, aunque la idea de Juan Luis es crear una fábrica en Jerez más pronto que tarde, y apunta a 2018 como un año clave. En estos momentos se fabrican 10.000 botes mensuales, aunque en un año esperan aumentar esta cifra hasta los 50.000. “Está pensado a lo grande”, señala. “Hay mucha gente que no ve más allá de su trabajo, el mundo no se termina si te echan, hay que ser innovador”, dice Juan Luis, que asegura que es la primera vez que se embarca en una aventura de este tipo. “Y espero que la última”, apostilla. “Los inicios fueron complicados, porque tengo dos niños y era un poco locura dejar un trabajo para apostar por algo que no sabía si me iba a funcionar, pero ha funcionado”, remata. Sus dos cuñados, socios de la empresa, lo ayudaron económicamente a iniciar el proyecto, que empieza a levantar el vuelo. "Ahora estoy preparando las etiquetas en cinco idiomas", cuenta Juan Luis, en el que es el paso previo a su salto internacional. Aunque siempre con la mirada puesta en Jerez.

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