Surfly, el proyecto de vida de dos "chavalitos" que apuestan por el cuero vegetal desde Jerez

Pepe Macías y Luis Perignat, de 21 y 20 años, crean esta marca de accesorios de moda fabricados con piel de Ubrique a la que dedican horas después de dejar sus carreras y ahorrar fuera del país

Los jóvenes emprendedores Pepe Macías y Luis Perignat en su estudio de Jerez.

Entre hilos y pieles, dos jóvenes cosen una cartera desde la antigua habitación de la hermana de uno de ellos. Un rincón transformado en taller que ha dejado de ser rosa y verde y en vez de una cama, presenta palés sacados de una obra y herramientas de todo tipo. “El domingo lanzamos la web”, dicen Pepe Macías Márquez y Luis Perignat López, de 21 y 20 años. En sus rostros, ilusión, y en sus palabras, un entusiasmo abrumador que se consolida como el motor de los sueños.

Estos jerezanos, amigos y vecinos que de pequeños se llevaban como el perro y el gato, han unido inquietudes para emprender. “Llevamos siendo independientes de nuestros padres muchos años. Con 15 vendimos nuestra primera moto”, recuerdan sentados en la diminuta estancia donde pasan horas dando vida a Surfly. Más que una marca, es un proyecto de vida. Pepe y Luis pueden decir alegremente que viven de su trabajo, algo impensable para muchos compañeros de etapa.

Sus ojos brillan cuando hablan de la empresa de accesorios de moda que sacan adelante desde abril de este año. Se llama Surfly, seis letras que se leen por todo el estudio, donde quizás se percibiría Calibra—como el coche Opel— si no hubiese estado registrada.

Los jóvenes diseñan y confeccionan sus propias muestras.   JUAN CARLOS TORO

Los jóvenes autónomos empezaron a estudiar en la Universidad, Pepe, Ingeniería mecánica y Luis, Marketing. Pero paralelamente, sintieron curiosidad por el mundo de los negocios y decidieron vender productos. Su primera prueba fue una empresa de restauración de motos que dio paso a otra de vapers desechables. “Nos dimos cuenta de que era algo que nos gustaba de verdad, nos lo tomábamos en serio”, dicen a lavozdelsur.es.

Aunque “cogimos bastante capital para la edad que teníamos”, la nueva moda de los cigarrillos electrónicos no les llenaba. “No era lo nuestro, nosotros no fumamos”, comentan. Eso sí, tenían claro que querían dedicarse al sector empresarial —pasaban las tardes inventando— y tomaron la decisión de dejar sus carreras para formarse.

Vendieron la empresa de vapers y se lanzaron a una nueva aventura. Lo llaman “año sabático” pero, en realidad, se dedicaron a aprender a base de tutoriales de YouTube. Autodidactas. “Nos pusimos con la edición de fotos, de vídeos, siempre necesitábamos contratar a otros, y con el inglés. Nuestro primer proveedor era chino y siempre hablábamos con el traductor. Teníamos ganas, pero también carencias”, explica Luis.

Detalle de un tarjetero.  JUAN CARLOS TORO

Sin más preámbulos, cogieron las maletas y volaron fuera de España. Pepe se mudó a Irlanda, solo y sin mucha soltura con el idioma, y Luis se marchó a Francia, donde vive parte de su familia. Durante cuatro meses, se buscaron la vida para tener ahorros. Pepe trabajaba “entre diez y doce horas de pie” en un restaurante y Luis era monitor de esquí por las mañanas, limpiaba la oficina por la tarde y hacía guardias en un hotel por las noches.

“En nuestro tiempo libre estábamos en contacto, inventando, y se me ocurrió la idea de hacer tarjeteros de piel personalizados”, cuenta Pepe, que comenzó, desde Irlanda, a darle vueltas al coco y a llamar a fabricantes y artesanos. En diciembre del año pasado, cuando regresó a su tierra por Navidad, experimentó su primera toma de contacto con Ubrique, la cuna de los artículos de piel.

"Están hechos con cuero de vaca curtido con taninos vegetales"

El jerezano quedó sorprendido y enamorado de las estanterías de los pequeños artesanos donde reposan bolsos de Gucci o Louis Vuitton. Antes de regresar a Irlanda en enero, adquirió con su sueldo una máquina de estampación térmica para personalizar accesorios. “Si la compro, no hay vuelta atrás, no sabía si iba a salir bien, pero era una forma de obligarme”, comenta delante del objeto.

Ese mismo mes le propuso a su amigo Luis que se subiera al carro y juntos asentaron las bases de Surfly. El 21 de abril volvieron a su país para enfocarse en el nuevo emprendimiento y, lo primero que hicieron al aterrizar en Madrid fue ir a una tienda de curtido. Allí descubrieron el cuero vegetal.

Máquina de estampación térmica que Pepe compró.  JUAN CARLOS TORO

“En Francia me di cuenta de esa filosofía de las cosas bien hechas. Queríamos que todo fuese sostenible y que la calidad fuera la clave del negocio”, dice Luis. Y así fue, sus artículos de marroquinería, empezando por las carteras, pero también fundas de gafas, monederos, tarjeteros o cinturones, están fabricados con materiales naturales o reciclados.

“Esto es cuero de vaca, pero curtido con taninos vegetales, por ejemplo, sin cromo, que es un químico muy contaminante”, explica Pepe palpando uno de los tarjeteros. A su espalda se divisan rollos de piel con 30 días de curtición. “En vez de nutrirlos con grasa animal, los artesanos los nutren con miel de abeja y aceite de oliva, es más resistente”, detallan.

"En doce días en mercadillos tuvimos 100 pedidos"

El proyecto tomaba forma a base de esfuerzo y en agosto de este año, despegó gracias a los mercadillos con encanto en los que tuvieron la oportunidad de dar a conocer a Surfly. Fue la primera vez que se enfrentaban a una venta física, las anteriores habían sido online con envíos por correo. “En doce días tuvimos 100 pedidos, fue una locura, estábamos flipando”, exclaman con una sonrisa.

Luis enseña algunos de los artículos de la marca.   JUAN CARLOS TORO

Pepe, más habilidoso con la parte creativa, y Luis, más atraído por el tema de la contabilidad, son un tándem perfecto para hacer todo desde cero. Como se suele decir, ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Cuidan los pequeños detalles de los “básicos bien hechos” que confeccionan los artesanos en Ubrique a partir de las muestras que ellos mismos crean.

En primer lugar, dibujan los artículos en el Ipad, después, lo pasan al ordenador y hacen plantillas para poder probar. A la marroquinería se suman gorras y camisas de algodón orgánico con etiquetas personalizadas. Todo está hecho en la provincia de Cádiz, excepto las cajas del packaging, que vienen de Málaga, como acto de defensa de la artesanía local y, también, para tener un mayor control de los materiales y técnicas empleados.

Pepe y Luis junto a las herramientas que usan en el estudio.  JUAN CARLOS TORO

Emprender desde cero una iniciativa, autofinanciada y “con la cara de 20 años” no es fácil. Pero Pepe y Luis han apostado todo a su sueño. “Plan A Surfly, y plan B Surfly”, sostienen. Saben que puede fallar pese a las horas y las ganas que le echen, pero es su “proyecto de futuro” y seguirán luchando por que funcione.

“Montar un negocio siendo tan jóvenes es tener mil problemas, pero yo veo que si realmente te formas mucho y te sacrificas, la gente te ayuda”, reflexiona Luis. La juventud mueve el mundo, no está perdida. Estos “chavalitos con 20 años que tienen ilusión” son un ejemplo de ello.

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