De lo local a lo global: Ubrique reivindica su marroquinería, la "Fórmula 1" del lujo

El claustro del Convento de los Capuchinos acoge el foro 'De lo local a lo global, la industria marroquinera de Ubrique y otros casos de éxito en la provincia de Cádiz', organizado por lavozdelsur.es, en el que empresarios, instituciones y expertos debaten sobre el presente y futuro de la industria de la piel

Ana Medina, Pedro Galindo, José Antonio Jaén, Mario Casillas, Vanessa Beltrán y Antonio Ardila, antes del inicio del foro.
30 de abril de 2026 a las 18:54h

El claustro del Convento de los Capuchinos de Ubrique se convierte en el escenario de un nuevo foro organizado por lavozdelsur.es, titulado De lo local a lo global, la industria marroquinera de Ubrique y otros casos de éxito en la provincia de Cádiz, durante el que se analiza uno de los fenómenos industriales más llamativos de Andalucía: la fabricación de artículos de lujo en un pequeño municipio blanco enclavado en la Sierra de Cádiz.

Es un foro, organizado por este periódico, gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Ubrique, del Consorcio de Aguas de la Zona Gaditana (CAZG), de Terry Mobility (concesionario oficial de Omoda y Jaecoo en la provincia de Cádiz), de la Fundación López Mariscal, de la Mancomunidad de la Sierra de Cádiz, de Asopiel y de Asefma.

Una cita que se celebra con la vocación de "mirar el territorio con profundidad y conectar lo que ocurre en lo local con las grandes dinámicas globales". En un municipio, Ubrique, "pequeño en tamaño pero enorme en talento y en proyección internacional".

Foro 'De lo local a lo global, la industria marroquinera de Ubrique y otros casos de éxito en la provincia de Cádiz'.

El alcalde de Ubrique, Mario Casillas, es el primero en tomar la palabra para poner en valor lo que define como "el motor" de la Sierra de Cádiz. Más allá de la marroquinería en sí, el regidor quiere destacar todo el ecosistema que la rodea: turismo, gastronomía y un entorno natural privilegiado. "Ubrique es lo que es gracias a la patacabra —un instrumento manual utilizado para trabajar la piel— y a nuestros abuelos y bisabuelos, y nunca se nos puede olvidar eso", afirma, aunque es partidario de no renunciar a la modernidad.

En su intervención también avanza que el municipio trabaja en la obtención de una Indicación Geográfica Protegida (IGP) para blindar el valor de la marca Ubrique en los mercados nacionales e internacionales, y anuncia el próximo hermanamiento oficial con la ciudad catalana de Igualada, referente europeo en la curtición de pieles, de donde procede aproximadamente el 70% de la materia prima que se trabaja en Ubrique.

El alcalde de Ubrique, Mario Casillas, durante el foro.  JUAN CARLOS TORO

Vanessa Beltrán, diputada provincial de Cultura y alcaldesa de Prado del Rey, amplía el foco hacia el conjunto de la provincia. Recuerda que la marroquinería no es solo cosa de Ubrique: el sector genera más de 8.000 puestos de trabajo en la comarca —3.500 directos y unos 5.000 indirectos—. "Desde las administraciones debemos seguir impulsando este sector, que de alguna manera se refleja a nivel nacional e internacional", señala.

La marroquinería sirve para "arraigar a la población"

Ana Medina, presidenta de la Mancomunidad de Municipios de la Sierra de Cádiz, incide en la dimensión social del tejido industrial. En una zona que sufre un grave problema de despoblación, la marroquinería actúa como un ancla fundamental. "El objetivo es arraigar a la población al terreno", explica.

Medina también recuerda que se han recuperado los talleres de empleo en la Mancomunidad, y aprovecha para lanzar una propuesta concreta al alcalde: diseñar programas de formación específicos en marroquinería desde el ámbito supramunicipal. La presidenta también pone sobre la mesa el potencial de la economía circular aplicada a los residuos de piel, un filón que la mancomunidad quiere explorar de la mano de los municipios.

Ana Medina, presidenta de la Mancomunidad de la Sierra de Cádiz.  JUAN CARLOS TORO

La Fórmula 1 de la marroquinería

El debate empresarial lo abre Antonio Ardila, vicepresidente de la Asociación de Empresarios de la Piel de Ubrique (Asopiel), con una metáfora que resume bien la singularidad del territorio: "Lo que hace el sector de la marroquinería es muy parecido a la Fórmula 1. No nos dedicamos a desarrollar todo tipo de artículos de piel; nos dedicamos a desarrollar los artículos de piel más caros del mundo, con las mayores cotas de auditoría detrás".

Esa exigencia, explica Ardila, es precisamente la que ha blindado a Ubrique frente a la competencia de mercados de mano de obra barata. "Trabajamos en silencio, con exclusividad, y eso es lo que mantiene a los grandes clientes aquí", apunta el representante de Asopiel, sin revelar nombres pero con la certeza de que todo el mundo los conoce.

Vanessa Beltrán, diputada de Cultura de la Diputación de Cádiz.   JUAN CARLOS TORO

José Antonio Jaén, responsable de operaciones en España de Lucrin Geneva —un grupo suizo con sucursales en Irlanda, Túnez, Estados Unidos y Malasia—, aporta otra perspectiva. "Cuando nuestro grupo creó la sucursal en España, venía buscando el lujo, la especialización y la tradición de Ubrique. Venían buscando piel de Ubrique, mano de obra de Ubrique", explica.

Desde 2016, su empresa trabaja para marcas como Rolex o Cartier, y reconoce que la capacidad de crecimiento del grupo en el municipio está limitada, no por falta de voluntad, sino por la disponibilidad de suelo industrial. "La primera opción siempre ha sido Ubrique, pero las infraestructuras no dan para más", admite.

Antonio Ardila, vicepresidente de la Asociación de Empresarios de la Piel de Ubrique.  JUAN CARLOS TORO

Pedro Galindo, vicepresidente de la Asociación Española de Fabricantes de Marroquinería, Artículos de Viaje y Afines (Asefma), ofrece la visión del sector desde una escala nacional. "Ubrique es la bandera del sector a nivel nacional", sentencia, reconociendo que, si bien existen otros centros productivos en el Levante, Galicia o Madrid, ninguno acumula la reputación histórica ni la concentración industrial del municipio gaditano.

La patacabra: símbolo de una identidad

Uno de los momentos más emotivos del foro llega cuando se habla de la patacabra, el instrumento de madera con el que el marroquinero realiza los acabados más delicados de cada pieza y que le acompaña durante toda su vida profesional.

Pedro Galindo, vicepresidente de la Asociación Española de Fabricantes de Marroquinería, Artículos de Viaje y Afines, y José Antonio Jaén, responsable de operaciones en España de Lucrin Geneva ​​​​​. JUAN CARLOS TORO

"Cuando los marroquineros se jubilan, cuelgan su patacabra en el Museo de la Piel. Es un motivo de orgullo", explica el alcalde, Mario Casillas. El objeto se convierte en símbolo: la convivencia entre la tradición más artesanal y la industrialización más moderna, entre la cadena de producción y el toque humano insustituible.

Esa dualidad, señalan los ponentes, es precisamente la clave del modelo Ubrique. En los últimos 30 años, el sector ha pasado del trabajo individual —donde cada artesano elaboraba una pieza de principio a fin— a una cadena industrial con maquinaria de última generación. Pero en determinadas fases del proceso, la mano del marroquinero sigue siendo irreemplazable.

Retos: relevo generacional e infraestructuras

La recta final del foro está dedicada a los riesgos y oportunidades. Dos amenazas sobrevuelan la mesa con insistencia: el relevo generacional y las infraestructuras de comunicación.

Sobre el primero, Ardila es directo: "Es muy complicado. No solo en empresas familiares donde el padre termina y los hijos no quieren continuar, sino también en los propios trabajadores. Ubrique puede morir de su propio éxito si no encontramos mano de obra cualificada".

Mario Casillas, alcalde de Ubrique, durante su intervención en el foro. JUAN CARLOS TORO

La solución, apuntan varios participantes, pasa por la creación de lo que ya llaman la Universidad de la Marroquinería: un ecosistema formativo integral que no se limita a los operarios de taller, sino que incorpora también ingenieros, diseñadores, especialistas en marketing y gestores. "Antiguamente se decía que en Ubrique eras marroquinero o estudiabas (y te ibas). Hoy hay alternativa", celebra Ardila.

Sobre las infraestructuras, Jaén es el más contundente: llegar a Ubrique desde el aeropuerto de Málaga puede suponer más de hora y media de viaje. "El riesgo es no saber darle a esto una mayor cobertura. Es nuestra responsabilidad", dice.

El alcalde, sin ignorar el problema, lo pone en perspectiva: "Ubrique está entre dos Parques Naturales y nunca vamos a poder compararnos con Algeciras o Antequera. Pero todos los que vienen, vuelven. Y eso también tenemos que aprovecharlo".

El foro concluye con el convencimiento compartido de que Ubrique no fabrica solo bolsos o cinturones para las grandes casas del lujo mundial. Fabrica, también, un modelo de desarrollo industrial que muchos territorios querrían imitar y que, por ahora, sigue siendo único.

Sobre el autor

Francisco Romero

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