Una emprendedora de Zahara de la Sierra que quiere reconvertir una casa del siglo XIX en una fonda

La zahareña Irene Sierra es una de las finalistas de la cuarta edición del programa GIRA Mujeres de Coca-Cola con un proyecto que pretende recuperar el hospedaje tradicional a los pies del Castillo de este pueblo blanco de la Sierra

La emprendedora Irene Sierra en la azotea de la casa del siglo XIX en Zahara de la Sierra. Foto: cedida
La emprendedora Irene Sierra en la azotea de la casa del siglo XIX en Zahara de la Sierra. Foto: cedida

Una casa rural del siglo XIX convertida en una fonda en Zahara de la Sierra es el proyecto con el que la gaditana Irene Sierra ha quedado entre las diez finalistas, cuatro de ellas andaluzas, de la cuarta edición de GIRA Mujeres. Esta emprendedora de 37 años recién cumplidos no dudó en participar en este programa de capacitación de Coca Cola en España dirigido a ayudar a desarrollar ideas de negocio relacionadas con el sector de la alimentación.

La Fonda de Zahara es uno de los 530 proyectos de emprendimiento presentados en este certamen al que se han sumado 3.805 mujeres de 115 pueblos y 68 ciudades españolas. Irene estaba en el Centro andaluz de Emprendimiento (CADE) de Prado del Rey gestionando una subvención cuando se enteró por una trabajadora de la existencia de Gira Mujeres. En ese momento decidió inscribirse en el programa.

“Estábamos pensando en comprarnos una casa más grande y cuando vimos esta me pareció una oportunidad muy chula para hacer algo diferente y algo con encanto en Zahara, que tampoco hay mucho”, comenta Irene refiriéndose al edificio situado en la calle Alta que adquirió hace dos años junto a su marido, empleado de un hotel, con sus ahorros.

Irene Sierra en la azotea de la futura fonda. Foto: cedida
Irene Sierra en la azotea de la futura fonda. Foto: cedida

La autónoma que se dedica a vender joyas de oro y plata a domicilio por los pueblos de la Sierra de Cádiz y Ronda dio un paso adelante y apostó por la creación de una fonda. La gaditana pretende revivir aquellos lugares que frecuentaban los viajeros románticos del siglo XIX y que han copado las aventuras de los literatos de la época como Azorín. Por ello, propone la reconversión de una casa construida en este siglo en un hostal rural “moderno, eficiente y respetuoso con el medio ambiente, un sitio acorde con el lugar que estás visitando”, explica.

El edificio, construido a los pies del Castillo de Zahara de la Sierra, fue inicialmente una casa señorial, después un cuartel de la Guardia Civil hasta mediados de los años 40, y posteriormente, una auténtica fonda “donde se quedaba la gente a dormir”. Irene busca que el hostal sea accesible para que todos puedan contemplar desde la azotea las vistas panorámicas de la sierra "muy bonitas". 

Según detalla la zahareña, “queremos recuperar la forma tradicional de hospedaje que ha habido siempre en los pueblos blancos y que la gente cuando llegue pueda encontrar una familia con la que convivir y sienta el calor”. A su vez, este proyecto ligado al turismo persigue trasladar a los visitantes a épocas pasadas, “queremos contar la historia de este lugar donde se quedaron, por ejemplo, los últimos bandoleros, en Andalucía se utilizaban mucho, pero las grandes cadenas hoteleras y los apartahoteles los están reemplazando, y cada vez el trato es menos personalizado”.

El hostal contará con diversos espacios para llevar a cabo actividades como catas y maridajes además de veladas para poner en valor la gastronomía de la zona. El objetivo de Irene es que “haya un trato familiar y que los viajeros tengan un sitio donde poder hacer tertulias en un patio bonito, un espacio sin wifi donde la gente pueda hablar”.

Patio interior de la casa construida en el siglo XIX. Foto: Cedida Patio interior de la casa construida en el siglo XIX. Foto: Cedida

Desde que se apuntó en el programa de Coca Cola, la emprendedora siguió los pasos marcados, asistió a clases presenciales en el CADE de Prado de Rey, y después estuvo durante dos meses elaborando el modelo de negocio a través de una plataforma para presentarlo. “Ha sido una experiencia muy positiva porque conoces a muchas mujeres que están en la misma situación que tú, muchas veces tienes dudas de si lo estás haciendo bien o no, y también conoces a gente con la que puedes crear redes”, expone Irene que asegura que haber quedado finalista le ha dado “un impulso y te renueva la ilusión”.

La zahareña ya lleva un año y medio esperando la licencia para poder comenzar con la obra, “no nos la han dado todavía, estamos un poco aburridos, a ver si ya podemos empezar”, añade entusiasmada de pensar que su proyecto pronto pueda ser una realidad.

El próximo 7 de octubre el jurado seleccionará a tres finalistas que obtendrán seis meses más de mentoría y 3.000 euros de capital inicial para la puesta en marcha de sus ideas de negocio. Las premiadas saldrán a la luz en una premier que se celebrará en formato virtual. Irene espera que la suerte le acompañe para lograr ese empujón que necesita el proyecto para salir adelante. Pronto, una de las formas de hospedaje más antiguas se convertirá en un atractivo turístico para aquellos que visiten este pueblo de la Sierra de Grazalema.

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