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"Cuando creemos, creamos", dice Consuelo. Y ella desde luego cree. En dos años ha visto cómo su proyecto de construir un centro social en Togo ha pasado de la nada a empezar a tomar forma. La idea surgió durante un curso de permacultura impartido por Ecoherencia, una cooperativa ecológica sin ánimo de lucro de la que forma parte la jerezana María José Ramírez, una de sus fundadoras. Durante los ocho meses que duró el curso se fue fraguando la idea de Consuelo García-Pelayo, que había estado en Togo anteriormente para ayudar en temas de cooperación. "Se me ocurrió que podíamos hacer una ecoaldea, un centro educativo, sociocultural. Al año conseguí un terreno de doce hectáreas en la región central de Togo, es un sitio preciosísimo, con árboles, mucha agua y mucha vegetación", comenta entusiasmada.

El proyecto en cuestión se llama Bona N'Goni y pretende fomentar "el desarrollo económico y social de las comunidades cercanas mediante la conservación y respeto de la naturaleza". El terreno está ubicado en el centro del país, muy cerca de Sokodé, la segunda ciudad más importante de Togo y en una zona cercana al Parque Nacional Fazao-Malfakassa. El nombre del proyecto tiene su explicación: "Bona N'Goni es una expresión kotokoli que significa vete pero vuelveEs una expresión que me gusta mucho y que va con nuestra filosofía, porque la idea es hacer un centro abierto para que vengan voluntarios de cualquier parte para colaborar y que cuando se despidan les digamos Bona N'Goni y se vayan con ganas de volver", explica Consuelo, que acaba de llegar de Togo hace unos días.

Para poner en marcha su idea tuvo que recurrir al crowdfunding, es decir, a la financiación colectiva. A través de una petición en la plataforma Goteo.org logró conseguir los 6.000 euros necesarios para costear el cambio de titularidad de la finca y delimitar la zona. "Como hemos superado los 6.000 euros (han recaudado 7.700 euros), el dinero restante lo gastaremos en plantar árboles, comprar herramientas y en abrir un pozo". La intención es volver en enero y empezar entonces la construcción del centro social. Para ello necesitarán más recursos económicos, aspecto en el que trabaja ahora mismo Consuelo.

La población de las aldeas cercanas, como era de esperar, ha acogido el proyecto con los brazos abiertos. "Están encantados. cualquier iniciativa que aparezca por la zona para ellos es un aliciente", comenta Consuelo. "La idea es llegar a la población mas cercana para contar con su apoyo a la hora de trabajar y también para que reciban formación sobre agricultura". El centro "tendrá una zona de alojamiento para la gente que va a vivir permanentemente en la finca y otra zona donde puedan alojarse los voluntarios que vengan, además de los espacios comunes como cocina, comedor, duchas..." Además, por su cercanía a un Parque Nacional pretenden construir un pequeño hotel "para recibir a visitantes del parque o a gente que quiera hacer turismo de naturaleza".

Una cooperativa ecológica diferente
 

Ecoherencia dio sus primeros pasos en 2010, cuando cuatro ambientólogos la fundaron en un principio como asociación. Durante la realización de un máster en Restauración de Ecosistemas se conocieron María José Ramírez, María Vela, Alberto Jiménez y Patricia García, que comenzaron a impartir cursos y a realizar actividades destinadas a "mejorar un poco el medio ambiente", cuenta María José, la jerezana del grupo. "Nos movemos en cuatro áreas: Formación y sensibilización ambiental, de la que me ocupo yo; agroecología y permacultura (María); investigación e I+D+i (Alberto); y restauración ecológica y custodia del territorio (Patricia)", explica María José.

Durante su primer curso de permacultura, que significa cultura permanente, con la idea de que todo lo que se haga permanezca y sea útil a los que vengan detrás, "vivimos ocho meses muy intensos de vivencias, de aprender, de estar con la gente y eso nos dio alas para convertirnos en cooperativa (2012)", cuenta la jerezana. "Cuando Consuelo expuso su proyecto, a nosotros se nos removió algo, y quisimos colaborar porque nos encantó".

La labor de Ecoherencia ha sido premiada hace escasos días, ya que María José ha sido una de las ganadoras en la VI Edición de los Premios Jóvenes Emprendedores Sociales que otorga la Universidad Europea, miembro de la Youth Action Net. "Es un premio al que te presentas de forma personal con un proyecto social, aunque más allá del premio es importante porque conoces a más gente que hace lo mismo que tú".

Los cursos que imparten no siempre tienen un precio fijado. "Hacemos cursos en los que los alumnos deciden cuando terminan cuánto nos pagan", cuenta María José, que ve en esta metodología "una forma de que participantes sean responsables". Y asegura que funciona.

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