Benjy GaMe, el artista urbano que invita a autoescucharnos: "Soy una micro, micro, micropyme"

Pintor y muralista jerezano desarrolla junto a su pareja un programa sociocultural, principalmente en las escuelas, destinado a la meditación y a canalizar la reflexión personal en arte en las paredes

El muralista Benjy GaMe, en la II Feria de Economía Social. FOTO: MANU GARCÍA
El muralista Benjy GaMe, en la II Feria de Economía Social. FOTO: MANU GARCÍA

Casi una treintena de empresas y entidades que fomentan el desarrollo sostenible y circular, la empresa con conciencia y el cooperativismo participan este fin de semana en la segunda edición de la Feria de Economía Social de Jerez, en los Claustros de Santo Domingo. Entre los numerosos stands, donde lo mismo hay verduras ecológicas que bancos éticos, se encuentra el de Benjamín Gallego Medina, Benjy GaMe, un artista urbano de 39 años —"mentalmente tengo cinco y espero quedarme así, estoy a gusto"— nacido en el barrio jerezano de Picadueñas que, después de más de un tercio de su vida fuera de su tierra natal, regresó hace un año para montar su propio proyecto sociocultural basado en un trabajo de introspección a través de la meditación que luego se refleja, a lo grande, en murales artísticos.

"Soy autónomo, tengo que hacer presupuestos y esas cosas, esto es nuevo para mí, ando aprendiendo porque soy una micro, micro, micropyme", asegura a lavozdelsur.es ante un stand repleto de merchandising, láminas, originales, retratos de gaditanos ilustres y hasta una novela que él mismo ha escrito e ilustrado, AtlantesEntre su versátil trabajo, con unos singulares y coloridos retratos de Mala Rodríguez y Caballero Bonald, destaca de un vídeo sobre el trabajo que más tiempo le ocupa en estos momentos y que lleva a cabo junto a su pareja, Azahara García, principalmente en centros educativos de la ciudad. "Ponemos un puntito de color diferente a lo que se hace en la escuela", adelante un artista multidisciplinar formado en la Escuela de Arte y que, posteriormente, estudió en la Universidad de Granada y en Cuenca con una Beca Séneca.

Benjy GaMe, en su stand de la II Feria de Economía Social. FOTO: MANU GARCÍA

¿En qué consiste su proyecto Murales Escolares si no son solo murales escolares? Básicamente, en fomentar la autoescucha, un método de conocimiento que nos permita saber más de nosotros mismos para, en paralelo, conocer mejor el entorno y desarrollar eso que llaman empatía. "Empezamos con unas meditaciones con los chicos a partir de las cuales desarrollan unas ideas, que plasman en bocetos, esos bocetos los cogemos, los interpretamos y adaptamos para plasmarlos en el mural que hayamos elegido y ellos pintan sus propios bocetos en grande, y yo los termino de rematar. El resultado ahí queda, la gente que ha estado en ese proceso se empodera del espacio, ha tenido un tiempo de reflexión y de interiorización de ideas e inquietudes que en el día a día ni ven ni aplican", explica Benjy, a lo que añade: "Si hoy en día hay una enfermedad a nivel mundial es la de la sordera".

https://youtu.be/bWRTji0D63I?fbclid=IwAR3bLW8mV4Q8LbRB3piHTIan3C8KPdajvAifPCnLz37yRJqIOKzNALtORj4

Desarrolla la idea: "A la gente le acojona escucharse, pararse y escucharse. Cómo me siento. Solo cuando tienes una lesión te paras a ver qué le pasa al pie. Con cualquier forma de expresión humana, pues pasa algo parecido. Ves una catedral, haces una foto y hasta luego. Desde la infancia hay que fomentar la autoescucha y por eso aplicamos la meditación en el taller, que es la parte que da mi pareja —terapeuta, masajista ayurvédica, profesora de chi kung...—, y así el trabajo conjunto que hacemos con los colectivos tiene un resultado más integral. Hay que escucharse y fomentar eso en todos los aspectos; aunque parece complicado, no es imposible". ¿Influyen las redes sociales y el bombardeo de una sociedad que viaja a la velocidad de la luz? "En general, ni los medios, ni las redes sociales son malas, sin esas herramientas lo mismo no estaba aquí; el problema es el uso que se le da a esas herramientas, empezando por las propias orejas, que no están escuchando lo suficiente". Eso sí, advierte, "si te plantas ante un cuadro y no reaccionas, quizás hay que mirar cosas más serias".

Benjamín Gallego Medina, Benjy Game, lleva pintando desde "yo qué sé, desde que me acuerdo, con 14 años o antes ya estaba liado", ha estado dando vueltas por diferentes lugares del mundo, pero resta hierro a quienes solo se quejan de que el arte no da para vivir. Desmitifica a aquellos que solo se lamentan y hacen poco, quizás porque ansían algo más parecido al éxito y lo material que a la satisfacción con uno mismo. "No es complicado sobrevivir dedicándote al arte, depende de lo que necesites y quieras, así te puede resultar más o menos difícil. Para mí esto ha sido un proceso, yo no sé cómo he llegado hasta aquí, aunque miro para atrás y lo veo. Difícil o fácil, depende del punto de vista de cada uno. Respiro cuando me hace falta y las necesidades básicas se pueden cubrir, ya los pequeños y grandes lujos dependen del criterio de cada uno". Y remacha: "El concepto de artista romántico de qué pena, estoy en una buhardilla es mentira. Al final el que trabaja en lo que le gusta, lo desarrolla, lo saca y disfruta en el proceso".

Algunos de los retratos de Benjy GaMe. FOTO: MANU GARCÍA

En abril pasado montó con su pareja su empresa sociocultural y las cosas van bien. "No paramos", confiesa. Ya han intervenido en dos colegios y aguardan tres más cuando llegue el buen tiempo. Tiene acuerdos con la Universidad de Cádiz y el Ayuntamiento de Jerez, y poco a poco demuestran que estos desarrollos personales con el colofón estéticos "salen bien, funcionan". Asegura que sus referentes pictóricos son gente como Lucian Freud, Alberto Belmonte y Jesús Briosso. A estos dos últimos les conoce, son paisanos, y "me gusta conocer la obra y a la persona porque así tengo el total, no me falta algo". De los pintores clásicos, desde luego, "me gustan todos".

Lo suyo es principalmente el arte urbano, la intervención artística con fin social, con poder regenerativo, casi curativo, en una sociedad en la que "se nos olvidan fácilmente las cosas; la memoria histórica hay que recuperarla más allá de 80 años atrás", y en la que la cultura a menudo aparece como algo secundario o terciario. "Aprendemos a hostias", dice al hilo de la actualidad. Y aun así, es positivo: " Si a la gente le sirve todo esto como un toque de atención y para que se pongan a trabajar de forma excelente, me parece bien". Aunque, aclara, "sinceramente, no sé qué opinar de todo esto, no sé de política, me dedico a las humanidades".

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