La transición energética figura cada vez más en el discurso público español, pero su traslación a los hogares avanza a un ritmo desigual. Según el Estudio de Consumo Energético en España 2025, elaborado por QueComparo.es a partir de 1.500 encuestas en las 17 comunidades autónomas, el 63% de los consumidores se declara interesado en contratar energía 100% renovable. Sin embargo, apenas el 23% la tiene actualmente. La distancia entre ambas cifras resume uno de los grandes desafíos del mercado eléctrico español: convertir la intención verde en acción concreta.
Cuatro barreras que frenan al consumidor
El estudio identifica los obstáculos que explican esta brecha. El principal es el coste inicial percibido: un 68% de los encuestados señala la inversión económica como el freno más importante, especialmente en el caso de las placas solares. Le sigue la falta de información sobre el retorno de la inversión (53%), un dato que revela que muchos hogares desconocen en cuánto tiempo amortizarían la instalación. En tercer lugar aparece la complejidad de los trámites administrativos (47%), y en cuarto, las dificultades derivadas de las comunidades de vecinos (42%), un obstáculo específico para quienes viven en pisos y que afecta a la mayoría de la población encuestada, dado que el 68% reside en este tipo de vivienda.
Estas barreras no son homogéneas. En las viviendas unifamiliares, donde la decisión depende exclusivamente del propietario, el 31% ya cuenta con alguna solución de energía renovable, frente al 18% de los pisos. La diferencia sugiere que eliminar trabas burocráticas y facilitar modelos de autoconsumo compartido podría acelerar significativamente la adopción.
Placas solares: interés alto, penetración desigual
El autoconsumo fotovoltaico es la tecnología renovable que más atención concentra. Un 42% de los encuestados se plantea instalar placas solares en los próximos dos años, porcentaje que se eleva al 56% entre los propietarios de viviendas unifamiliares. El 72% de los hogares considera atractivo el modelo de autoconsumo energético, un dato que indica que la idea de generar la propia electricidad ha calado en la percepción pública.
No obstante, la realidad sobre el terreno es otra. Solo el 14% de los hogares encuestados dispone actualmente de paneles solares, con una penetración que varía notablemente entre regiones: Murcia lidera con un 23%, seguida de Andalucía (21%) y la Comunidad Valenciana (17%), mientras que la media nacional se sitúa en el 11%. El factor climático y la mayor proporción de viviendas unifamiliares en el sur y el levante español contribuyen a explicar esta distribución.
Quién quiere energía verde y por qué
El estudio permite trazar el perfil del consumidor interesado en la transición energética. La motivación principal no es exclusivamente medioambiental: el 72% de quienes se interesan por las renovables cita el ahorro económico a largo plazo como razón de peso, frente al 58% que menciona la preocupación por el medio ambiente. El 37% de los encuestados estaría dispuesto a pagar hasta un 10% más por energía renovable certificada, cifra que asciende al 52% en hogares con ingresos altos.
Por edades, los jóvenes de 18 a 25 años son el grupo que más valora la sostenibilidad como factor de elección (21%), aunque su capacidad de influir en las decisiones del hogar es limitada. El segmento de 26 a 45 años, que representa el grueso de los titulares de contrato, prioriza de forma aplastante el precio (83%), lo que convierte la competitividad económica de las tarifas verdes en un requisito imprescindible para su expansión.
Dispuestos a cambiar hábitos, pero con condiciones
Más allá de las tarifas y las instalaciones, el estudio explora la disposición de los hogares a modificar sus hábitos de consumo. El 74% adaptaría sus rutinas al precio de la energía, priorizando el uso de electrodomésticos en horarios de menor coste (67%), el control del aire acondicionado y la calefacción (53%) y la sustitución por equipos más eficientes (42%). Sin embargo, las barreras prácticas persisten: el 46% menciona horarios laborales inflexibles como principal obstáculo, seguido de la falta de información clara sobre precios por hora (38%) y la desconfianza en que el esfuerzo se traduzca en un ahorro tangible (27%).
Una transición que necesita puentes
Los datos del estudio dibujan un consumidor español que ha asimilado el discurso de la sostenibilidad pero que encuentra dificultades concretas para traducirlo en decisiones. El coste, la burocracia y la falta de información actúan como un embudo que reduce drásticamente el flujo entre la intención y la acción. Para las administraciones públicas, el reto pasa por simplificar los trámites y mejorar los incentivos; para el sector energético, por ofrecer tarifas verdes competitivas y fáciles de entender. El 63% de interés declarado es una señal potente: la demanda existe. Lo que falta, según apunta este estudio, son los puentes para recorrer la distancia entre querer y poder.
