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El granjero

¿Dónde quedaron los sueños de aquellos niños de barriada? Criados en la opulencia y en la frustración de unos padres que, tras una niñez maldita, de dictadura y privaciones, no pudieron decirles no a nada.

Aceptar cualquier tipo de humor sobre cualquier cosa si lo dice un tipo de humorista, de los que se llevan ahora, es obligatorio o eres un reaccionario.

Al final, esta hija de trabajadores va a hacer más por la Tercera República que si clonasen a Dolores Ibárruri.

Un solar público no puede donarse, cederse o prestarse por la sencilla razón de que hay otras prioridades. 

No sé si busco justificaciones o simplemente deleitarme. Seguramente en la combinación de ambas cosas seguiré disfrutando de algo que sólo se da de esta manera tan extraña y bonita por estas tierras...

Me parece a mí que lo que nos ocurre es que pensamos que estamos ya, sin remisión, condenados a que nos controlen.

¿De qué sirve una revolución o conocer al dedillo la teoría Marxista si en casa somos un gañán? 

Dejó el camino libre para que todas las mujeres del mundo puedan levantar sus cabezas pensando en aquella miliciana socialista cuya arma era una fotografía.

Desperdiciar, por ejemplo, a nivel local, que tres grupos políticos o partidos como Podemos, Izquierda Unida y Ganemos Jerez no vayan juntas a las próximas elecciones sería catastrófico.

Juzgar las vanguardias que no tienen una vocación reivindicativa me parece injusto y se me antoja, de entrada, una causa perdida. 

España ocupa unos de los últimos lugares en Europa dando ayudas sociales. 

Lo de Ciudadanos y el PP es algo normal. Su ideario reaccionario les hace posicionarse siempre a favor de la banca en detrimento del trabajador que paga, en este caso, tres veces más en su hipoteca.

Todavía en España, en las plazas, hay monumentos a criminales y existen calles con el nombre de quienes dieron un golpe de estado para imponer un modelo de sociedad basado en la desigualdad.

Somos los jóvenes quienes debemos apostar por la lucha, por ser nuestro futuro, y no presionar a quienes con una edad y cuarenta años de cotización no acuda a una reunión de estas características.

Empoderar a un mediocre en política garantiza su fidelidad ante las causas más nauseabundas. 

Qué pena que mi Jerez no sea más carnavalero. ¡Viva Cádiz! y su Carnaval y vivan los que en minoría luchan para que la fiesta vuelva a las calles de Jerez con dignidad.

No sé la deriva que tomará el mundo, pero creo que nuestras hijas, hermanas y compañeras, en cien años, no se torturarán poniéndose tacones que dañan la columna vertebral para llegar a casa reventadas.

Pasaron las horas, los días con sus noches y mi amiga reluciente siguió allí. En cada momento libre que tenía, le echaba un vistazo.

Para qué engañarnos, da gusto ser valiente. Y, sobre todo, dejar de ser un dictador. Compensa.

Se acerca la mañana de Navidad y me iré para mi barrio, La Granja, esa barriada que era una isla a cuatro kilómetros de Jerez.