Un joven de unos veinte años ha reconocido los hechos por los que estaba acusado de apuñalar a un hombre septuagenario en el costado izquierdo dentro de la vivienda de este último, con el que mantenía una relación personal y sexual consentida en Sevilla. El acusado ha aceptado una pena de tres años, siete meses y quince días de prisión tras un acuerdo entre su defensa y la Fiscalía, que inicialmente solicitaba 14 años de cárcel por delitos de robo con violencia en casa habitada, homicidio en grado de tentativa y estafa continuada.
El acuerdo de conformidad se ha alcanzado este martes en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Sevilla, tras el reconocimiento de los hechos por parte del procesado. La Fiscalía ha aceptado la reducción de la pena al apreciar que, en el momento de los hechos, el acusado se encontraba bajo los efectos de alcohol y sustancias estupefacientes, lo que ha llevado a aplicar una circunstancia atenuante analógica de drogadicción, además de otra atenuante por reparación del daño. Asimismo, se ha establecido la prohibición de comunicación con la víctima durante un periodo de cuatro años.
Según el relato del Ministerio Público, el joven, de 21 años, mantenía relaciones sexuales consentidas con la víctima, un hombre de 72 años con el que convivió durante aproximadamente año y medio, hasta noviembre de 2024. Pese a ello, entre ambos no existía una relación estable ni compromiso formal.
Los hechos se produjeron en la madrugada del 2 de julio de 2025, alrededor de las tres de la mañana. En ese momento, la víctima permitió el acceso del acusado a su domicilio, a pesar de la existencia de una medida cautelar que prohibía al procesado acercarse o comunicarse con él. Horas después, ya en torno a las ocho de la mañana, el acusado, "con la intención de obtener un ilícito beneficio patrimonial", le exigió: "¡Dame la paga!", "¡Que me des la paga!", en referencia a su pensión de jubilación.
Ante la negativa del septuagenario, que afirmó no disponer de dinero en la vivienda, el joven comenzó a registrar armarios hasta encontrar un cuchillo en la cocina. Según el relato fiscal, la víctima se encontraba sentada en la cama en otra estancia cuando el acusado tomó el arma blanca.
Quiso acabar con su vida
En ese contexto, y "guiado por el ánimo de acabar con su vida o aceptando que se produjeran todas las consecuencias perjudiciales derivadas del arma empleada, incluso la muerte", el procesado le clavó el cuchillo en el costado izquierdo. Tras la agresión, y después de ser recriminado por lo sucedido, le entregó una compresa y le sustrajo el teléfono móvil antes de abandonar el lugar.
Posteriormente, el acusado utilizó el dispositivo para realizar operaciones bancarias, ya que conocía las claves de acceso de ocasiones anteriores. Con ello efectuó compras, retiradas de efectivo y transferencias por un total de 1.718 euros, incluyendo dos transferencias de 500 y 600 euros, hasta vaciar la cuenta. Tanto el dinero como el teléfono han sido restituidos, y la víctima ha reclamado por las lesiones sufridas.
Finalmente, la Fiscalía había calificado los hechos como constitutivos de robo con violencia en casa habitada, homicidio en grado de tentativa y estafa continuada. El tribunal ha dictado sentencia in voce, imponiendo la pena acordada de tres años, siete meses y quince días de prisión por los distintos delitos, tras la aplicación de las atenuantes mencionadas.
