Las asociaciones vecinales de Gran Plaza, Nervión Este y Ciudad Jardín y la plataforma vecinal Barrios Hartos de Sevilla han unido sus voces para plantarse ante el proyecto de ampliación del estadio Sánchez-Pizjuán del Sevilla FC. Lo que el club y las instituciones presentan como una modernización técnica del coliseo nervionense supone, para quienes viven el barrio día a día, una "amenaza directa a su calidad de vida y la pérdida irreversible de patrimonio público".
Las entidades exigen la suspensión del plan actual y un rediseño que integre los intereses del club con las necesidades reales de los vecinos. El centro del conflicto son más de 10.000 metros cuadrados de suelo calificado como SIPS (Servicio de Interés Público y Social) que quedarían afectados por la actuación. Para las asociaciones, su ocupación equivale a una privatización de terrenos que deberían satisfacer exclusivamente las necesidades de la comunidad. El proyecto promete a cambio una "gran plaza pública peatonal y sombreada", pero los vecinos desconfían profundamente de esa promesa.
La "plaza pública": ¿espacio vecinal o terraza de bar?
"Los vecinos necesitamos un lugar donde pasear y descansar sin la obligación de consumir; un derecho que el proyecto de ejecución actual no blinda en absoluto", señalan las asociaciones. Para los firmantes, no existe ninguna garantía real de que, una vez aprobado el proyecto, el espacio no acabe colonizado por veladores y terrazas de hostelería. "No queremos un centro comercial al aire libre; queremos barrio", insisten, recordando que la zona ya cuenta con una oferta de ocio comercial que consideran "saturada", con bares, comercios, veladores, el centro Nervión Plaza y El Corte Inglés a escasos metros.
Desde la Asociación de Vecinos de Gran Plaza, su presidenta Águeda Lara lo resume con claridad: "Invertir en megainfraestructuras no puede hacerse a costa de los espacios públicos". Y desde la asociación La Esperanza de Ciudad Jardín van más allá, exigiendo "garantías reales y por escrito de que los 10.000 m² de suelo público serán para una zona verde de libre acceso para el ciudadano".
"Una burla", las zonas verdes "compensatorias" en la Carretera de Utrera
Otro de los puntos más criticados del proyecto es la fórmula de compensación ambiental propuesta. Se pretende compensar la pérdida de suelo verde en Nervión con terrenos ubicados en la Carretera de Utrera, algo que las asociaciones califican directamente de "burla".
El principio de proximidad urbanística, argumentan, exige que el beneficio ambiental revierta sobre quienes sufren el impacto de la obra. "De poco le sirve a un abuelo de Eduardo Dato que el aire sea más puro en Montequinto mientras su calle se convierte en una isla de calor", denuncian, advirtiendo de que esta deslocalización de las zonas verdes deja a Nervión desprotegido ante el aumento de las temperaturas y la contaminación.
Los vecinos subrayan además la paradoja de que esos 10.000 m² podrían haber sido durante años un pulmón verde real para Sevilla, pero las administraciones los han tenido condenados al abandono y al uso residual. La realidad cotidiana del barrio habla por sí sola: el pequeño parque infantil colindante, "siempre desbordado", y la saturación de los columpios en Nervión Plaza.
Hasta los socios sevillistas del barrio se posicionan en contra
El conflicto ha calado incluso entre los aficionados del Sevilla FC más fieles que residen en la zona, divididos entre la lealtad a su equipo y la defensa de su hogar. Uno de ellos, socio y abonado de toda la vida, lo expresó con una frase que resume la tensión del debate: "Yo soy aficionado y abonado del Sevilla de toda la vida, pero una cosa es el fútbol y otra que me destrocen el barrio. Siento los colores como el que más, pero mis calles están por encima de una operación comercial".
La Asociación de Vecinos Nervión Este (AVNE) aclara: "No estamos en contra del Sevilla FC, estamos en contra de un modelo que prioriza los ingresos económicos frente a la salud". Las asociaciones dejan claro que su oposición no es al fútbol ni al club, sino a un modelo urbanístico que, a su juicio, antepone la rentabilidad económica a la habitabilidad del barrio.
La petición de las entidades vecinales al Ayuntamiento de Sevilla y al Sevilla FC es directa: la suspensión del plan actual y la apertura de un proceso de revisión que integre de forma armónica los intereses del club con la calidad de vida de quienes viven en Nervión. "El futuro de Nervión no puede negociarse a costa de la calidad de vida de sus vecinos", concluyen los firmantes.
