El Martes Santo se ha convertido, sin dudas, en uno de los grandes días en Sevilla para ver cofradías sin morir en el intento y acabar desesperado. A diferencia del Domingo de Ramos y el Lunes Santo, la jornada transcurrió con cierta normalidad a partir del nuevo orden implantado. El retraso acumulado apenas fue de 20 minutos, lejos de la hora de los dos primeros días. Aun así, fueron inevitables los parones para determinadas hermandades.
Lo primero que hay que celebrar es las calles hispalenses vivieron un Martes Santo pleno. Desde la pandemia sólo en 2023 se había visto esta situación, en parte por las reticencias de Los Estudiantes a hacer estación de penitencia ante el mínimo riesgo de precipitación. Este año, el Cristo de la Buena Muerte volvió a las calles de Sevilla acompañado por cientos de hermanos en un cortejo que llegó a conectar O'Donell con la calle Zaragoza.
La facilidad para ver a las diferentes cofradías
Antes de eso, el Cerro y San Benito habían mostrado a la ciudad lo que es un barrio peregrinando hasta el centro, San Esteban volvió a obrar el milagro de su salida y Los Javieres estrenaron su nueva sede, que no es otra que la que vio nacer a la hermandad en la calle Jesús del Gran Poder. Con todo ello, en La Campana 'sólo' se originó un retraso de 20 minutos que permitió cierta fluidez durante todo el día.
Una fluidez que aprovechó mucha menos gente de la que hubo apenas 24 horas antes por las calles de Sevilla. Si el lunes hacían falta prismáticos en muchas ocasiones para ver las tallas, durante el martes no había que tener excesiva habilidad para colcarse en primera fila y disfrutar del gran museo que pasea por las calles de Sevilla sin la necesidad de 'acampar' durante horas ante un sol que ya asoma con ganas.
