Después de seis años conduciendo la gala de las Medallas de Andalucía, Eva González ha vivido este 28F desde el otro lado del escenario. La presentadora y modelo se ha convertido en una de las protagonistas de la ceremonia al recibir la Medalla de Andalucía a la Proyección de Andalucía, un reconocimiento que ha definido como “el gran abrazo” de su tierra.
La sevillana ha recogido el galardón en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, un espacio que conoce bien tras haber presentado durante siete años este acto institucional. “Este año lo vivo desde otro lado, completamente distinto, pero con la misma emoción y este año, pues, muchísimo más agradecida y siempre, siempre orgullosa de ser andaluza y de llevar Andalucía en mi corazón”, ha declarado nada más llegar al recinto.
De maestra de ceremonias a protagonista del 28-F
Lejos de mostrarse nerviosa, la comunicadora ha sorprendido incluso a sí misma por la serenidad con la que ha afrontado la jornada. “Nerviosa no, emocionada e ilusionada. Estoy en mi casa, es donde he estado siete años presentando”, ha asegurado antes de entrar al teatro.
Para Eva González, pisar la Maestranza no es solo asistir a una gala, sino regresar a un lugar cargado de recuerdos. Desde ese escenario entregó medallas que la marcaron especialmente, como la de Alejandro Sanz o, más recientemente, la de Manu Sánchez. Este año, sin embargo, le ha tocado ocupar el lugar de quienes suben a recoger el reconocimiento.
Antes de acceder al auditorio, dejó claro que no quería vivir este día en soledad. “Pues estará mi familia conmigo, claro”, afirmó, recordando que fueron los primeros a los que llamó cuando supo que sería una de las distinguidas. “Hoy me toca un papel distinto, pero no estoy nerviosa, estoy ilusionada y muy emocionada”, insistía.
“Ser andaluz no es un sitio geográfico”
La Medalla a la Proyección de Andalucía reconoce precisamente esa capacidad de representar y difundir la identidad andaluza más allá de sus fronteras. En su intervención, Eva reflexionó sobre el significado profundo de ese vínculo. “Bueno, donde me llevo proyectando toda la vida, que es desde mi corazón que siento Andalucía dentro de mí a donde vaya, porque ser andaluz no es un sitio geográfico en el mapa, ¿no?, donde has nacido, no. Ser andaluz significa muchas más cosas. Y cuando eres andaluz, vaya donde vaya, sigues llevando Andalucía, eso no se puede evitar”.
Orgullosa de sus raíces, la presentadora también reivindicó uno de los rasgos que más la identifican: su forma de hablar. Lejos de suavizar su acento, lo defiende como parte esencial de su identidad. “Bueno, es que yo hablo andaluz, entonces, pues yo qué sé, mi arma, mi hijita, hay muchas palabras andaluzas, tenemos un dialecto muy extenso”, afirmó con naturalidad. Con emoción contenida, arropada por los suyos y reivindicando su acento y sus raíces, la sevillana ha convertido la gala de las Medallas de Andalucía en uno de los días más especiales de su trayectoria.
