El 6 de abril, justo cuando Sevilla cierre su Semana Santa y vuelva a la rutina, la calle Trajano comenzará a transformarse. Las obras integrales promovidas por Emasesa y el Ayuntamiento de Sevilla arrancan ese día con una inversión superior a los 2,4 millones de euros y un plazo de ejecución de 51 semanas, prácticamente un año completo. El eje que conecta la Alameda de Hércules con la Plaza del Duque no volverá a ser el mismo.
Pero el proyecto no llega en calma. Llega con polémica, con vecinos y comerciantes que salieron de la última reunión informativa con más preguntas que respuestas, y con el PSOE exigiendo al Gobierno municipal que reconsidere urgentemente una planificación que, a su juicio, se ha diseñado "de espaldas al barrio".
Qué cambiará en Trajano: redes, pavimento y plataforma única
La intervención no se limita a levantar el asfalto y volver a bajarlo. El proyecto contempla la sustitución completa de las redes de abastecimiento y saneamiento -algunas con más de medio siglo de antigüedad-, la implantación de una red de baldeo, la renovación total del pavimento y la transformación de la calle en plataforma única, con itinerarios accesibles y nuevos espacios para el arbolado.
El delegado de Urbanismo y consejero de Emasesa, Juan de la Rosa, no deja margen a la duda: "Es una actuación estratégica e inaplazable". La infraestructura hidráulica actual es obsoleta y la nueva red permitirá a Sevilla responder mejor ante episodios de lluvias torrenciales, como los vividos recientemente con la borrasca Leonardo. De la Rosa subraya además que los trabajos se ejecutarán por fases precisamente para reducir el impacto sobre la movilidad y garantizar los accesos en cada etapa.
Cortes de tráfico, garajes y comercios: las claves para los afectados
El impacto sobre la movilidad será inevitable durante un año de obras en una de las arterias con mayor densidad de tráfico del casco histórico de Sevilla. Los trabajos avanzarán por fases, con restricciones de acceso que se irán desplazando según el avance de la maquinaria.
Pero la preocupación más inmediata de los vecinos no es el tráfico. "Muchos residentes deberán desalojar sus plazas de aparcamiento durante meses sin que se hayan ofrecido alternativas concretas", denuncia el PSOE, que también recoge el malestar de los comerciantes, preocupados por un posible colapso en el suministro de mercancías durante doce meses en pleno corazón comercial de la ciudad.
El Ayuntamiento responde que se mantendrán los accesos y se reorganizará la movilidad en cada fase, aunque no ha detallado aún las medidas específicas de apoyo al comercio local ni las soluciones para los propietarios de garajes afectados. El canal de comunicación, aseguran, permanecerá abierto durante toda la ejecución.
El choque político: necesaria, sí, pero ¿así?
El portavoz socialista, Antonio Muñoz, es claro: "No se pueden imponer doce meses de obras sin escuchar propuestas para los afectados". Muñoz no cuestiona que la intervención sea necesaria, sino todo lo que rodea a su planificación y comunicación. La reunión informativa con vecinos y comerciantes dejó, a su juicio, "un malestar generalizado", con un calendario cerrado presentado sin margen para incorporar alternativas.
El PSOE reclama una reprogramación, una ejecución más flexible y una mejor coordinación con otras obras previstas en el centro para evitar un colapso simultáneo en el casco histórico de Sevilla. Una petición que desde el Gobierno municipal se interpreta de forma muy diferente.
De la Rosa responde con contundencia: sostiene que pedir una "reprogramación" equivale, en la práctica, a no ejecutar la obra, y no duda en recordar que durante anteriores mandatos no se acometieron actuaciones similares en esta zona. Los socialistas rechazan esa lectura y defienden que su postura no es contra las obras, sino contra una gestión que no ha sido, en sus palabras, "sensible con el tejido vecinal y comercial" de una de las calles más transitadas del centro.
Más que tuberías: un paso hacia otro modelo de ciudad
La reforma de Trajano es, para el equipo de gobierno, un paso más en el modelo de peatonalización y plataforma única que el Ayuntamiento de Sevilla está aplicando progresivamente en el centro histórico, buscando reducir el tráfico de paso y ganar en accesibilidad urbana.
"El centro de Sevilla necesita esta transformación", defiende De la Rosa, quien apunta al largo plazo como argumento frente a las incomodidades del corto. Muñoz, en cambio, advierte de que sin una planificación más cuidadosa, el impacto sobre quienes viven y trabajan en Trajano durante doce meses puede ser devastador para el comercio local.
El barrio ya ha expresado su malestar. El Ayuntamiento, sus argumentos. Y la calle Trajano, mientras tanto, espera el 6 de abril con la misma mezcla de necesidad y resignación con la que la ciudad suele afrontar este tipo de obras de calado.
