Una mujer de 44 años falleció en Sevilla el pasado 1 de abril por un cáncer. Según la denuncia por parte de su familia, el desenlace fatal puede tener relación con un error en el diagnóstico médico tras meses de dolor persistente en la pierna. Los allegados consideran que la atención recibida no permitió detectar a tiempo la enfermedad que padecía, por lo que han solicitado a la Justicia que investigue el caso como un presunto delito de homicidio por imprudencia.
Según ha adelantado el Diario de Sevilla, los primeros síntomas se remontan a junio de 2024, cuando la paciente comenzó a acudir tanto a consultas de Atención Primaria como a los servicios de Urgencias hospitalarias. El motivo era un dolor continuo en la pierna derecha, que se extendía desde la rodilla hasta el muslo. Durante meses, las pruebas médicas se centraron en la articulación de la rodilla, llegando a descartarse lesiones en esa zona.
De acuerdo con la denuncia presentada por la familia, esta focalización en la rodilla impidió ampliar el estudio a otras posibles causas del dolor. No fue hasta el 31 de marzo de 2025 cuando, tras acudir nuevamente a Urgencias por síntomas digestivos, una prueba de imagen abdominal permitió detectar de forma incidental una masa tumoral de gran tamaño localizada en el muslo.
Un año después
La lesión fue identificada como un sarcoma pleomórfico indiferenciado de alto grado, un tipo de cáncer especialmente agresivo. Apenas un año después de aquel diagnóstico, la paciente falleció tras un rápido deterioro de su estado de salud. La familia, representada por el despacho Sires Abogados, sostiene que el retraso en la detección de la enfermedad pudo reducir significativamente las opciones de tratamiento eficaz y haber influido en el desenlace.
Este caso se suma a otra denuncia reciente presentada por el mismo despacho, relacionada con el retraso en el diagnóstico de un tumor cerebral en una mujer de 37 años. Ambas situaciones, según los letrados, podrían reflejar fallos en la atención sanitaria que derivan en la pérdida de oportunidades terapéuticas, por lo que las familias reclaman que sean los tribunales quienes esclarezcan lo ocurrido y determinen si existieron responsabilidades.
