Moreno ha añadido que en esa conversación el propio torero ya le trasladó que está pensando en volver a los ruedos, aunque el presidente no ha ocultado que la recuperación "es complicada".
Y los partes médicos lo confirman. La cornada, firmada por el doctor Octavio Mulet Zayas con pronóstico muy grave, dejó una herida de diez centímetros en el margen anal posterior con perforación de 1,5 centímetros en la cara posterior del recto. La intervención de urgencia en la propia enfermería de La Maestranza incluyó la reparación de la pared rectal y del aparato esfinteriano, además de un drenaje aspirativo.
Una noche dura, sin complicaciones
Morante ha pasado la noche con dolores intensos pero sin fiebre ni hemorragias. Los médicos han descartado también lesiones en la columna, tras explorar la zona lumbar por el pisotón que recibió cuando ya estaba tendido en el albero. Piden cautela y fijan en diez días el plazo mínimo antes de poder hablar de tiempos de recuperación.
A la salida de la plaza, en camilla y con el cuerpo recién operado, el diestro levantó el brazo para responder a los aficionados que lo esperaban. Un gesto que ya entonces decía lo que Juanma Moreno ha confirmado esta mañana.
Dos tardes de gloria, una de hierro
La cogida se produjo en el cuarto toro de la tarde, Clandestino, de la ganadería de Hermanos García Jiménez. Morante intentaba fijarlo con el capote cuando el animal se le cruzó, lo arrolló y lo prendió en el glúteo izquierdo. Había vuelto a los ruedos el Domingo de Resurrección tras quitarse la coleta en Las Ventas en octubre, y las dos primeras tardes de la Feria de Abril habían sido de las que se cuentan. La tercera se la torció Clandestino.



