Lorenzo, el camarero de Sevilla que ha salvado a una niña de morir atragantada: "Un verdadero ángel de la guarda"

"Para eso me educaron, para hacer el bien y ayudar siempre a los demás", ha destacado el trabajador, que ha evitado una tragedia

Una imagen de Lorenzo y de su intervención, recogida por las cámaras del bar.
10 de abril de 2026 a las 09:14h

En el día a día hay pequeños grandes héroes que, gracias a sus actuaciones, acaban salvando vidas. Lorenzo, un camarero del bar Chiqueros, ubicado en Sevilla en la calle Adriano, ayudó a principios de semana a una niña de 12 años que se estaba atragantando. Su intervención fue vital para salvar a la menor. 

Los gritos de los padres de la niña, un matrimonio inglés, alertaron a Lorenzo, que salió corriendo de la barra para aplicarle la maniobra de Heimlich. La menor estaba sin aire y sus piernas empezaron a temblar, estando a punto de quedarse sin conocimiento por la falta de oxígeno. En el quinto intento de la maniobra de presión abdominal, este camarero sevillano logró extraerle el trozo de carne que obstruía las vías respiratorias de la niña. 

Ya salvó a unos clientes hace un año y medio

No es la primera vez que Lorenzo, experto en artes marciales, se enfrenta a una situación de riesgo. Hace un año y medio, en otro contexto, tuvo que reducir a un individuo que amenazaba a los clientes del bar con un cuchillo

Las redes han aplaudido la actuación de Lorenzo, quien salvó a la niña de morir atragantada. Gracias a su rápida reacción y a saber aplicar la maniobra de Heimlich, evitó que una niña muriera atragantada en un momento de auténtica angustia. En segundos, donde otros se bloquean, Lorenzo actuó como un verdadero ángel de la guarda. Gente como él hace que este mundo sea mejor. Gracias, Lorenzo. Sevilla y esa familia no te olvidarán nunca”, ha destacado Edmundo Dantés. 

“Que tome nota el Ayuntamiento de Sevilla y la Junta de Andalucía a la hora de entregar condecoraciones”, ha apuntado Javier. Carlos ha señalado: “Seguro que muchos de los que comen allí no lo valoran lo suficiente o lo critican por sus pintas. A ver si nos enteramos de una vez de que el hábito no hace al monje. Solo hay buenas o malas personas, indiferentemente de su aspecto”. 

El protagonista de esta historia, Lorenzo, ha querido dar las gracias: “Es lo único que me toca. Me considero una persona que ayuda a otra en cualquier situación. Para eso me educaron, para hacer el bien y ayudar siempre a los demás”. 

Sobre el autor

Rubén Guerrero

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