Un seguidor de Anguita en el Ayuntamiento de Sevilla
Con una bandera de Palestina en su despacho, Ismael Sánchez (Sevilla, 1979) es el portavoz del grupo más pequeño del Ayuntamiento de Sevilla y también el más 'especial'. Principalmente porque la portavocía ha sido rotatoria en un mandato donde tiene a Susana Hornillo (Podemos) como compañera de viaje. Además, la coalición para las elecciones la formaron otros ocho partidos políticos, entre los que está Izquierda Unida, el suyo.
Es firme defensor de la unidad y, pese a la situación que viven las formaciones de izquierdas en Andalucía y España, espera que se reedite la candidatura dentro de un año. De momento, se muestra muy crítico con el gobierno del PP, al que acusa de plegarse a las exigencias de Vox y de los 'lobbies' de la ciudad.
Respuesta. Son unos presupuestos que no se ajustan a las necesidades de la ciudad. Seguimos teniendo seis de los quince barrios más pobres de España y de Europa y nos ponen encima de la mesa unos presupuestos que no vienen a combatir las desigualdades. La ciudad cada vez más tiene barrios de primera y barrios de segunda, ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Y tenemos unos presupuestos que el propio gobierno reconoce que no ha trabajado y sacó a la carrera porque tenía prisa por vender el titular de que en enero íbamos a tener aprobados unos presupuestos.
Pleno tras pleno los van modificando para ir enmendando su propio presupuesto. Algo que es absolutamente surrealista. No es posible que no se tuviera en cuenta la necesidad de invertir en equipamiento para Lipasam, en equipamiento para la Policía Local, en restauración del Teatro Lope de Vega u otras grandes inversiones que requiere la ciudad. El problema es que este presupuesto se pactó con la extrema derecha a cambio de meter discurso ideológico. El alcalde quiere gobernar la ciudad de Sevilla como gobernaba Tomares, como si fuera una comunidad de vecinos. Las empresas me facturan a final de mes, yo les pago y me prestan el servicio. Pero una ciudad como Sevilla no necesita eso. Lo que necesita son servicios públicos fuertes y, desgraciadamente, estos presupuestos abren la senda justo a lo contrario.

R. Bueno, la extrema derecha, independientemente de cuándo se aprobaran, iba a intentar impregnar su agenda ideológica en los presupuestos. Está claro que iban a poner encima de la mesa que se eliminaran partidas en materia de igualdad, partidas para la cooperación al desarrollo, la solidaridad internacional, para proteger los derechos de las mujeres, etc. Creo que esas cesiones se iban a dar, independientemente del momento en el que se aprobaran los presupuestos. Ejemplo sangrante es la oficina antiaborto, una oficina que cuestiona los derechos reproductivos de las mujeres. Vox tiene muy claro cuál es su agenda ideológica y aquí lo preocupante es que se la compre el Partido Popular, que es un partido de Estado, que es un partido de Gobierno, y que se pliega a los postulados más ultra.
"El alcalde quiere gobernar la ciudad de Sevilla como gobernaba Tomares, como si fuera una comunidad de vecinos"
R. Es un mandato lo previsible. El Partido Popular, allí donde gobierna, ya sabemos cuál es la receta. Se llame Junta de Andalucía, se llame Ayuntamiento de Sevilla. Ellos tienen un modelo de privatización, ellos tienen un modelo de externalización de servicios y, por tanto, de debilitamiento de lo público. El alcalde Sanz no ha cumplido ninguna de las grandes propuestas que trajo para esta ciudad. La ciudad no está más limpia, la ciudad no es más segura, la ciudad no ha mejorado en materia de movilidad y, al contrario, vemos poco a poco cómo se van debilitando los servicios públicos.
Encima hay una mala gestión porque es que vamos devolviendo constantemente fondos europeos de otras administraciones que vienen para combatir las desigualdades o realizar programas en aquellos barrios o aquellas familias trabajadoras que más lo necesitan. Y se devuelve dinero por falta de gestión. Y esto es una barbaridad, porque el alcalde no toma las decisiones aquí, en la Junta de Gobierno. El alcalde está tomando las decisiones en el Club Náutico, en el Club Mercantil, ahí es donde se reúne con sus amigos, con sus socios, con los que de verdad mandan en esta ciudad. Los grandes grupos de presión, de interés, los grandes lobbies, los grandes fondos de inversión son los que le van marcando el camino al alcalde.
R. El que Sevilla mejore en empadronamiento siempre es positivo. La lectura es por dónde está creciendo la ciudad. Sevilla crece por la periferia, pero este crecimiento no está viniendo acompañado de infraestructura. Es decir, no solo hay que construir vivienda; estas nuevas promociones de vivienda tienen que venir acompañadas de centros educativos, de centros de salud, de garantías de movilidad, de conexión por transporte público, y esa parte se ha olvidado. El Ayuntamiento no puede actuar como una inmobiliaria, que es lo que parece que está haciendo.
Encima, cuando se construye vivienda con algún grado de protección, todos estamos viendo a qué precio. A precios absolutamente inasumibles para las familias trabajadoras. Y mientras vemos cómo crece Sevilla por la periferia, vemos también cómo se está expulsando a los vecinos y a las vecinas, por ejemplo, de barrios como el casco histórico, como Triana, como Nervión, donde el alcalde dijo que en Sevilla no cabía ni un piso turístico más, pero sigue constantemente dando licencias para el aumento de pisos turísticos.

R. La izquierda siempre ha sido responsable en este Ayuntamiento y lo hemos demostrado desde el minuto uno, cuando había que aprobar algunas ordenanzas fiscales se han aprobado, cuando ha habido que apoyar medidas coyunturales de modificaciones presupuestarias o medidas de urgencia, porque la situación, la realidad concreta de ese momento concreto, así lo requería, lo hemos hecho. Aquí los irresponsables siempre han sido la extrema derecha, nunca les ha interesado los intereses ni la situación de la ciudad de Sevilla, sino que se ha movido siempre por tacticismo político. Un primer año instalado en el no por el no, daba igual lo que se trajera aquí, y luego un segundo y un tercer año donde, a cambio de impregnar la agenda política con sus discursos de odio, de xenofobia, de discriminación, etc., pues se han situado en el sí por el sí, y ya da igual también lo que traigan.
"Sevilla puede llegar a morir de éxito. No es una ciudad que esté preparada para acoger la multitud de eventos constantes que tenemos"
R. Sevilla no está preparada, lo hemos denunciado muchas veces; yo siempre digo que Sevilla puede llegar a morir de éxito. No es una ciudad que esté preparada para acoger la multitud de eventos constantes que tenemos porque luego nos van generando problemas tras problemas. Lo hemos visto a lo largo de este mandato muchas veces con las productividades de la policía local, lo vemos en una empresa pública de limpieza absolutamente infradotada de medios y de personal, lo vemos en nuestra empresa pública de transporte infradotada de medios y de recursos humanos.
Hay que darle una pensada a esto y hay que ordenar también los eventos de la ciudad. Esto implica que hay que trabajar y parece ser que es lo que no quiere el Gobierno. Ellos prefieren gobernar a golpe de titular, a golpe de foto, a golpe de anuncio. Pero sin ningún tipo de planificación, sin ningún tipo de rigor, sin ningún tipo de intención de hacer las cosas bien, y sobre todo sin ninguna preocupación por las consecuencias que sus decisiones tienen para la ciudad y que terminamos pagando todos los sevillanos y todas las sevillanas.
R. Hay una muy mala planificación, y esto además pasa porque no se genera una mesa integral. Igual que tenemos el CECOP para materia de seguridad, ¿qué dificultad hay para generar una mesa de trabajo integral donde estén todas las administraciones, las empresas implicadas, los vecinos afectados, para cualquier tipo de obra? Como al final las propias empresas municipales tienen subcontratados la mayoría de los servicios vemos cómo Emasesa ha llegado a levantar una calle dos y tres veces. Tenemos Sevilla levantada por la necesaria obra del metro, pero se están haciendo mal las obras, no hay información a los vecinos, no hay información sobre los plazos, no hay información sobre las técnicas que se están utilizando. La plaza Nueva se levantó para arreglar las losetas de marmolitos y ahora se ha vuelto a levantar para hacer una actuación integral. O sea, en un año levantamos la Plaza Nueva dos veces, que es absolutamente incomprensible. Y eso lo pagamos los sevillanos.

R. Se puede ser político sin que te guste el fútbol, se puede ser político sin que te guste el carnaval, eso no tiene relación. Pero, obviamente, es un debate político que no podemos obviar. La Semana Santa tiene un arraigo enorme en nuestra ciudad y la Feria también. Son las fiestas primaverales, dos fiestas mayores de nuestra ciudad. Y aquí de lo que se trata es de hacer bien las cosas. Nosotros, de hecho, hemos llevado distintas iniciativas sobre el tema de las fiestas primaverales, porque entendemos que hay que hacer las cosas mejor. Ahora mismo estamos en pleno montaje de la Feria de Sevilla. No hay dotaciones públicas para los trabajadores y las trabajadoras que están allí. No hay servicios, no hay vestuarios, no hay zonas de descanso, no hay fuentes de agua potable, por poner un ejemplo.
Nosotros lo que queremos es que se democraticen lo máximo posible, que sean fiestas para disfrute del pueblo de forma mayoritaria y que también nos acordemos de los que preparan y trabajan estas fiestas. Y esa parte siempre se olvida, que los trabajadores montando los palcos no tengan las medidas de seguridad necesarias, una fuente de agua o un baño al que poder ir. Eso es lo que a nosotros también nos preocupa, pero ese debate nunca se tiene. El debate solo es el desarrollo de las festividades, y queremos que las fiestas se aborden desde una visión integral.
R. Bueno, el tema de la policía es complejo, primero porque con la plantilla actual que tenemos no hay capacidad para acoger tantísimo evento en la ciudad. El conflicto es que tenemos menos policía de los que una gran ciudad necesita, y tenemos más eventos de los que somos capaces de soportar. Claro, al final nos encontramos con que hay personas o colectivos que terminan realizando competencias que no son propias: Protección Civil, los serenos, los voluntarios... y esto termina generando problemas de convivencia.
Sobre la seguridad, no se están abordando de forma integral las cuestiones de convivencia y podemos llegar a situaciones peligrosas, como en algunos barrios donde la ciudadanía decide auto-organizarse para intentar velar por la seguridad. Y eso no puede ser así. Obviamente, hace falta más policía, pero hace falta también abordar este problema desde una visión integral, con campañas de concienciación y escuchando a las entidades.
R. Lo primero es que nosotros no podemos actuar como si fuéramos policías. No tenemos entre nuestras competencias garantizar la seguridad. Y luego, porque además esto es peligroso porque abre una brecha a que se cuelen los discursos de odio, racismo y xenofobia, y abre una brecha a la extrema derecha. Hay que analizar la situación de forma sosegada e instar a las autoridades a que lo solucionen. Pero esto no va de poner allí dos días a la nueva brigada a identificar a todo el que pasa por la calle. Así no se solucionan los problemas.
Sobre ese nuevo cuerpo, creo que el ayuntamiento no tiene competencias reales para gestionar una brigada de este tipo. Una unidad de treinta y algo de personas no va a venir a solucionar los problemas. A mí me parece que esto es otro nuevo anuncio del alcalde para intentar justificar que está haciendo cosas, pero realmente nuestra Policía Local ya tiene mecanismos para poder intervenir. Lo que faltan son efectivos y medios.
R. Desde luego, mientras siga gobernando la derecha, no. Porque ellos tienen otro modelo político y económico de favorecer los intereses de determinados sectores. Yo creo que aquí muchas de las decisiones no se toman dentro de esta casa, se toman en grandes restaurantes, en el club náutico o en el club mercantil. Y ahí es donde se toman las decisiones que afectan a esta ciudad. Cuando las decisiones van a favorecer los intereses de unos pocos, pues difícilmente se van a poder solucionar los grandes problemas. Cuando vemos cómo se están desmantelando los servicios sociales o se retiran programas educativos, pues es complicado. Pero no estamos condenados a vivir así eternamente. Hay posibilidades de revertir esta situación, pero con un gobierno de derechas apoyado en la extrema derecha, esto es absolutamente imposible.
"Le he preguntado al alcalde que cuántas mujeres con Burka han entrado en el ayuntamiento y la respuesta es cero"
R. Son debates ficticios. El tema del burka es un debate ficticio. Yo preguntaba al alcalde: ¿cuántas mujeres con burka han entrado en el ayuntamiento? La respuesta es cero. ¿Cuánta gente va a empadronarse con burka? Cero. Es un debate irreal para volver a intentar colar el discurso de odio, vinculándolo a la inseguridad. Es un problema prácticamente inexistente. Dicho esto, que quede claro que nosotros no queremos que ninguna mujer tenga que vestir por obligación ninguna prenda, pero tampoco vamos a ser copartícipes de debates irreales. El mismo día que debatíamos el burka en el Pleno, Vox celebraba una conferencia sobre inmigración vinculada a la delincuencia. Ese es el debate que ellos quieren que cale, pero es irreal. Solo un distrito, Cerro Amate, me dijo que una mujer fue a empadronarse con velo, se le pidió identificarse, lo hizo y pudo hacer la gestión sin ningún problema. Es un debate ficticio con otro objetivo.
R. En Sevilla conseguimos la mayor coalición electoral de todo el Estado español, ocho organizaciones. Obviamente, no somos ajenos a la situación a nivel nacional, y aunque ahora parezca que hay caminos separados, yo creo firmemente en la unidad. Ante una internacional fascista, la única forma de combatirla es organizando una internacional antifascista. Realmente, en diferencias políticas de fondo no hay ninguna. Yo confío en que en Sevilla seguirá manteniéndose la unidad. Yo soy muy de Julio Anguita, yo me creo eso del "programa, programa, programa". Aquí no sobra nadie. La gente en la calle me dice que seamos capaces de dejar las diferencias a un lado y poner en valor lo que nos une frente al auge de la extrema derecha.
R. Nosotros esperamos que se paralice. Yo he dicho muchas veces que el alcalde acierta cuando rectifica. Aquí tiene una posibilidad de volver a acertar retirando el pliego. Es absolutamente inconcebible privatizar un servicio cuando el alcalde tiene un informe de su propio gobierno que dice que, si cubre las vacantes, el servicio se puede prestar desde lo público. Además, es más caro; nos cuesta 25 millones de euros hacer esta externalización.
Diga el alcalde lo que diga, aquí se va a perder empleo público y se imposibilita que en el futuro ningún sevillano pueda entrar al ayuntamiento por estas oposiciones. Y las condiciones laborales van a ser mucho más precarias porque la empresa busca beneficios y obtiene plusvalía de sus trabajadores. Vamos a tener un servicio peor prestado, más caro y con peores condiciones laborales.


