La demanda de confección de túnicas de nazarenos para las hermandades de Sevilla ha registrado un repunte tras la pandemia, aunque el sector no ha logrado absorber por completo este crecimiento. Así lo afirma José Ramón Martínez, propietario de El Rincón del Nazareno, un establecimiento centenario especializado en artículos textiles de Semana Santa situado en el centro de Sevilla, junto a la Puerta de Carmona.

"Existe una competencia muy fuerte por parte de las hermandades, ya sea directamente o a través de sus Bolsas de Caridad y las mayordomías, con proveedores en China o Marruecos, imagino, que ofertan a precios mucho más bajos, si bien las calidades no son las mismas", señaló Martínez en declaraciones a Europa Press.

El comerciante explica que, pese a que actualmente hay más nazarenos, el número de clientes ha disminuido, lo que obliga a su negocio familiar a “aguantar el tirón como podemos”. La tienda, fundada en 1921 por la bisabuela de Martínez, se mantiene así entre la tradición y las dificultades del mercado moderno.

Los precios de las túnicas de nazarenos varían según el tipo y el material utilizado, como el ruán —una tela de algodón tratada mediante apresto que le da un aspecto encerado y brillante—, terciopelo o sarga. Una túnica blanca de cola, como las de la hermandad del Dulce Nombre, puede costar alrededor de 225 euros, mientras que un hábito de terciopelo de la Esperanza de Triana puede alcanzar los 600 euros. En estos casos, los complementos, como cordones de seda y oro, pueden elevar el precio total hasta aproximadamente 1.000 euros.

Un futuro complicado para el sector

Además de las túnicas, estos comercios ofrecen una amplia gama de accesorios: cíngulos, cinturones de esparto de distintos tamaños y colores, sandalias, escudos y capirotes, tanto los tradicionales de cartón como los más recientes de rejilla. Este conjunto de productos permite a los nazarenos completar su indumentaria de Semana Santa con artículos artesanales de calidad.

Ante un “futuro devastador” para el sector, Martínez sostiene que los negocios que subsisten apuestan por la durabilidad y la excelencia: “Cuando hacemos una túnica para un chaval de 14 años, la idea es que sea para siempre”. Esta filosofía marca la diferencia frente a la competencia internacional de menor costo y menor calidad.

En el horizonte, el comercio especializado contempla la creación de una asociación que agrupe a los artesanos de este tipo de establecimientos, con el objetivo de afrontar la confrontación existente con las hermandades. “Entre nosotros nos llevamos bien, a todos nos cuesta igual la tela”, concluye Martínez, subrayando la necesidad de unidad frente a los desafíos del mercado.

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