El gesto solidario del Martes Santo: la hermandad del Cerro del Águila procesiona sin música para 'acercarse' a las personas con TEA

La iniciativa tiene como objetivo permitir que las personas con TEA y sus familias puedan vivir la cofradía en condiciones adecuadas a sus necesidades

El Señor de la Humildad avanza en silencio para que las personas con TEA puedan verlo de cerca.
31 de marzo de 2026 a las 18:00h

La hermandad del Cerro del Águila de Sevilla volvió a demostrar este Martes Santo su compromiso con la inclusión al incorporar un tramo sin música en su estación de penitencia por las calles del centro de la capital hispalense, una iniciativa que tiene como objetivo permitir que las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y sus familias puedan vivir la cofradía en condiciones adecuadas a sus necesidades.

A las 15:17 horas, el Señor de la Humildad comenzaba a avanzar en silencio por las calles del centro histórico de la capital andaluza, tal y como ya viene siendo costumbre en ediciones anteriores. El recogimiento del momento generó un ambiente diferente al habitual en el itinerario procesional, permitiendo que numerosas familias con miembros con TEA pudieran situarse junto al paso y vivir la procesión de una manera más tranquila y accesible.

Una atmósfera especial

Pasadas las 15:39 horas, Nuestro Padre Jesús de la Humildad se encontraba a escasos metros del Arco del Postigo del Aceite, completando así el tramo establecido sin acompañamiento musical. La ausencia de la banda permitió que el sonido de las saetas y el ambiente propio de la Semana Santa sevillana cobrasen un protagonismo especial, envolviendo el paso en una atmósfera de profunda devoción y calma.

Poco después, a las 15:59 horas, la Santísima Virgen recorría en silencio la Avenida de la Constitución hasta la calle Almirantazgo, poniendo el broche final a un tramo que, un año más, fue recibido con emoción y gratitud por parte de las familias presentes en el recorrido.

La medida, ya consolidada en el calendario de la hermandad, responde a la sensibilidad de la corporación hacia un colectivo para el que los altos niveles de ruido y estimulación sensorial propios de la Semana Santa pueden suponer una barrera de acceso a una de las tradiciones más arraigadas de Sevilla. Con gestos como este, la hermandad del Cerro del Águila reafirma su vocación de ser una cofradía abierta, accesible y comprometida con todos los sevillanos, independientemente de sus circunstancias personales.

Sobre el autor

Francisco Romero

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