Como la pequeña aldea gala de los cómics de Astérix y Obélix, así se presenta la PCEra, una caseta de la Feria de Sevilla. Al igual que en la ficción, la pequeña aldea gala sobrevivió a la ocupación romana y se mantuvo como el único lugar de resistencia en la Galia gracias, por cierto, a la poción mágica de Panorámix; la citada caseta se presenta como símbolo de resistencia en el Real de Los Remedios.
Ubicada en la calle Pascual Márquez, el consejal de IU del Ayuntamiento de Sevilla, Ismael Sánchez Castillo, ha compartido una imagen en la que se recrea la caseta en un mapa inspirado en el universo de Astérix. En el mismo, la caseta aparece acompañada de un mensaje que subraya su identidad: "Estamos en el año 2026 después de Jesucristo. Todo el Real de la Feria está ocupado por casetas privadas y elitistas... ¿Todo? ¡No! Una caseta poblada por irreductibles comunistas resiste, todavía y como siempre, al invasor... la caseta del PCE es la caseta de la clase trabajadora, sin exclusiones, discriminaciones y... con precios populares."
Un modelo abierto frente al predominio de casetas privadas
La Feria de Abril de Sevilla mantiene una estructura en la que la mayoría de casetas funcionan bajo un sistema privado y restringido, gestionadas por familias, empresas o asociaciones. El acceso a estos espacios suele depender de invitaciones o vínculos personales, configurando un entorno social cerrado que, además, implica costes económicos para sus integrantes.
En contraste, las casetas públicas representan una alternativa minoritaria pero relevante. Con una veintena entre un millar, estos espacios garantizan un acceso libre y gratuito, permitiendo a cualquier visitante participar del ambiente festivo sin necesidad de acreditación previa. Su gestión recae habitualmente en distritos municipales, sindicatos o formaciones políticas.
Entre estas opciones abiertas se encuentra La PCEera, que se ha consolidado como uno de los puntos más reconocibles para quienes buscan una experiencia más accesible dentro del recinto ferial. Su propuesta combina entrada libre, precios populares y ambiente inclusivo, en línea con el mensaje que la identifica.
Junto a ella, otras casetas públicas distribuidas por el recinto refuerzan esta oferta accesible, desde espacios gestionados por distritos hasta entidades sindicales y asociaciones. Aunque numéricamente minoritarias, desempeñan un papel clave para equilibrar el modelo predominante y facilitar la participación de un público más amplio. La presencia de estas casetas abiertas introduce el elemento de diversidad en la Feria, permitiendo que convivan distintos modelos de acceso en una celebración marcada por la tradición.
