La Policía Nacional procedió a la detención el pasado jueves 26 de febrero del actual director de seguridad del Sevilla Fútbol Club, Fernando Bernal. El arresto se produjo tras ser señalado como el presunto autor de un delito de hurto en Nervión Plaza, el centro comercial situado en el barrio sevillano de Nervión. Un suceso que ha generado una profunda conmoción tanto en el entorno del club hispalense como en las propias fuerzas de seguridad.
El incidente tuvo lugar cuando este hombre fue sorprendido en el momento en que se disponía a abandonar el establecimiento comercial. Según se ha publicado en Diario de Sevilla, portaba una bolsa en cuyo interior se encontraban, al menos, dos prendas de ropa y unas gafas de sol por las que no había abonado su importe. El montante total de los artículos sustraídos estaría valorado en unos 800 euros, tal y como han indicado a este periódico fuentes cercanas a la investigación del caso.
Además de los objetos de valor, durante el registro posterior a su interceptación, los agentes le intervinieron unos pequeños alicates. Fueron los propios servicios de seguridad privada del centro comercial en el que se encontraba quienes detectaron la maniobra sospechosa y, de inmediato, dieron aviso a la Policía Nacional para que interviniera en el lugar de los hechos.
Un arresto que causa "absoluta sorpresa" en la cúpula policial
Tras recibir la alerta, una patrulla perteneciente a la Brigada de Seguridad Ciudadana se personó rápidamente en el establecimiento y procedió a su detención formal. Posteriormente, el directivo sevillista fue trasladado a las dependencias de la Jefatura Superior de Policía. Allí, fue reseñado y pasó por los calabozos antes de quedar en libertad provisional a la espera de la celebración del correspondiente juicio.
Fernando Bernal no es un perfil desconocido en el ámbito de la seguridad pública. Se trata de un oficial de la Policía Nacional que actualmente se encuentra en situación de excedencia. Desde el año 2015, ostenta el importante cargo de director de seguridad del club de Nervión. Antes de asumir esta responsabilidad en la entidad deportiva, desarrolló una parte fundamental de su carrera profesional en la Unidad de Intervención Policial (UIP), el grupo especializado en el control de masas y en los dispositivos antidisturbios.
Hace ya once años que decidió interrumpir su labor activa en el cuerpo policial para pasar a dirigir el departamento de seguridad del Sevilla FC. En este puesto, ha venido participando activamente en el diseño y ejecución de los dispositivos de seguridad de cada partido que se disputa en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán, trabajando siempre en total coordinación con las autoridades competentes y la propia Policía Nacional.
Las posibles consecuencias penales del presunto hurto
Hasta este momento, no había trascendido públicamente que Bernal hubiera protagonizado ningún tipo de problema o altercado de esta índole. Es precisamente por este motivo que la noticia de su detención ha causado una "absoluta sorpresa" entre los miembros de la cúpula de la Policía Nacional en Sevilla. Se le consideraba, hasta la fecha, un oficial de reconocido prestigio dentro del cuerpo, avalado por una trayectoria profesional calificada como intachable.
Los agentes encargados de practicar la detención elaboraron el pertinente atestado policial en el que se detallan los pormenores de lo ocurrido. Este documento ya ha sido puesto a disposición del juzgado de guardia, sede en la que el investigado tendrá que comparecer para aclarar qué fue exactamente lo que pasó. Las mismas fuentes consultadas han explicado a este periódico un detalle llamativo: durante el transcurso de la detención, el arrestado no se identificó como policía en excedencia ni hizo mención alguna al alto cargo que ocupa actualmente en el organigrama del club sevillista.
Desde el punto de vista legal, el delito de hurto se encuentra tipificado y recogido en el artículo 234 del Código Penal español. La norma establece que comete este delito aquel "que, con ánimo de lucro, tomare las cosas muebles ajenas sin la voluntad de su dueño". En cuanto a las posibles consecuencias, el castigo previsto oscila entre los seis y los dieciocho meses de cárcel siempre que la cuantía de lo sustraído supere la barrera de los 400 euros, circunstancia que se cumpliría en este caso al alcanzar los 800 euros. Si el valor hubiese sido inferior, la pena se limitaría a una multa de uno a tres meses.
Además, la legislación vigente contempla agravantes. Las penas establecidas para el hurto básico se imponen en su mitad superior "cuando en la comisión del hecho se hubieran neutralizado, eliminado o inutilizado, por cualquier medio, los dispositivos de alarma o seguridad instalados en las cosas sustraídas". De aplicarse este supuesto, motivado por el hallazgo de los alicates, la condena en su mitad superior se situaría entre los doce y los dieciocho meses de privación de libertad.


