La Laguna del Sapo, en Sevilla Este, esconde un nuevo tesoro ecológico. La Plataforma SAVE (Salvemos el Anillo Verde del Este) ha anunciado el descubrimiento de una segunda especie amenazada a nivel global en este enclave: Marsilea strigosa, una planta acuática de llamativo aspecto que recuerda a un trébol de cuatro hojas y que figura como emblema de la Sociedad Española de Botánica. El hallazgo ha sido posible gracias a la colaboración del profesor Santiago Martín, catedrático de botánica de la Universidad Pablo de Olavide.
Esta especie no es una desconocida para los registros internacionales de conservación. Fue incluida en 2009 en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN —la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza—, el catálogo de referencia mundial para flora y fauna en peligro. Según la propia plataforma, su grado de amenaza podría ser incluso mayor a día de hoy. A eso se suma su presencia en la lista roja nacional, desde 2010, y en la andaluza, desde 2005, ambas bajo la categoría de "Vulnerable". Legalmente, goza de protección tanto a nivel estatal, dentro del "Régimen de Protección Especial", como autonómico.
Marsilea strigosa es una planta exclusiva de un tipo de hábitat muy concreto y muy escaso: las charcas y lagunas temporales mediterráneas, catalogadas como Hábitat Prioritario 3170 por la Unión Europea.
No es la primera sorpresa que da esta laguna
Este descubrimiento llega aproximadamente un año después de que voluntarios de Ecologistas en Acción y la Plataforma Salvemos el Anillo Verde del Este celebraran otro hallazgo igualmente relevante: la presencia de larvas de sapillo pintojo en el mismo humedal. Una especie endémica de Andalucía y protegida por la Directiva Hábitats de la Unión Europea.
Jesús Díaz, investigador del CSIC e implicado a título personal en ambas organizaciones, explicaba entonces a lavozdelsur.es que "este tipo de humedal, catalogado como hábitat 3170, está protegido, y el hecho de que especies como el sapillo pintojo se reproduzcan aquí demuestra su valor ecológico". Ya existía constancia previa de ejemplares adultos en la zona, registrados en bases de datos de biodiversidad utilizadas por la Junta de Andalucía.
Todo esto en un espacio que, paradójicamente, se encuentra amenazado por un proyecto urbanístico. Un pulso entre el ladrillo y la naturaleza que ahora, con dos especies en la Lista Roja de la UICN y un hábitat prioritario europeo de por medio, tiene más argumentos ecológicos —y legales— que nunca del lado de la conservación.



