La Madrugá de Sevilla 2026 dejó uno de esos instantes que no se olvidan con facilidad. Un gesto inesperado, una maniobra improvisada que los fieles siempre agradecerán. La Macarena se salió del recorrido previsto en la calle Alcázares y se acercó a quienes aguardaban detrás de unas vallas, en una escena cargada de emoción que terminó provocando lágrimas entre muchos de los presentes.

Todo ocurrió cuando el paso de palio de la Virgen de la Macarena estaba ya a pocos metros de llegar al Convento de Santa Ángela de la Cruz. En ese punto de la calle Alcázares, había unas vallas tras las que se concentraban numerosos devotos que, por la disposición de la zona, no iban a poder ver bien a la Virgen. Fue entonces cuando, de pronto, el hermano mayor de la hermandad, Fernando Fernández Cabezuelo, tomó una decisión sobre la marcha.

Sin previo aviso, detuvo el paso durante unos segundos ante la mirada atónita de los presentes. El desconcierto se hizo evidente incluso entre los acólitos, que se miraban entre sí mientras el paso comenzaba a girar. No era una maniobra habitual ni prevista. Pero sí tenía un destino claro: acercarse a esos fieles que estaban al otro lado de la valla, a unos 50 metros, y saludarlos de una forma directa y cercana.

La decisión del hermano mayor convirtió ese momento en uno de los más especiales de la noche. La Hermandad de la Macarena, después de lo sucedido, quiso explicar públicamente lo ocurrido a través de sus redes sociales y difundió la siguiente aclaración.

Las vallas no son del Ayuntamiento

Según explica,  "las vallas ubicadas en la calle Alcázares no han sido dispuestas por el Ayuntamiento de Sevilla ni por los cuerpos de seguridad".

"Dicho acotamiento en una parte de la calle Alcázares responde exclusivamente a una iniciativa de la Hermandad para facilitar la organización y la salida de los nazarenos del Colegio San Francisco de Paula", expresa.

"No obstante, tras comprobar la gran afluencia de fieles, hermanos y devotos congregados en las inmediaciones de la zona acotada, la Hermandad decidió voluntariamente acercar el paso de la Santísima Virgen de la Esperanza a las vallas, permitiendo así que todo su pueblo pudiera disfrutar de su cercanía", sostiene.

El gesto marcó la noche. Un movimiento inesperado que permitió a muchos fieles vivir de cerca un instante único y lleno de emoción.

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Patricia Merello

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