El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha confirmado la condena de cuatro años y diez meses de prisión impuesta por la Audiencia de Sevilla a un joven por violar a quien consideraba su “mejor amiga”, una menor de edad. La resolución desestima el recurso de apelación presentado por el procesado, quien había sido condenado por un delito de abuso sexual, que con la legislación actual se consideraría agresión sexual.
La defensa, que solicitaba la absolución del acusado —de origen argentino—, alegaba un error en la valoración de las pruebas y ponía en duda la credibilidad del testimonio de la víctima. Sin embargo, el alto tribunal andaluz rechaza estos argumentos y da plena validez a la declaración de la menor, al considerarla “sólida, detallada y convincente”, lo que resulta determinante para confirmar la condena.
Una agresión aprovechando la vulnerabilidad de la víctima
Los hechos se remontan al 9 de mayo de 2021, cuando una menor de 17 años invitó a su casa a su mejor amigo —el ahora condenado— y a otro amigo cercano. Durante el encuentro, los jóvenes consumieron bebidas alcohólicas, lo que dejó a la menor “notoriamente afectada”. En ese contexto, alrededor de las 23.00 horas, el acusado recibió una llamada de su padrastro para que regresara a su domicilio.
Fue entonces cuando pidió a la menor que lo acompañara, según la sentencia, “con el fin de iniciar un acercamiento físico, aprovechando su estado de embriaguez”. El otro amigo se ofreció a acompañarlos, al sospechar de las intenciones del acusado, pero este rechazó la propuesta “con vehemencia”, por lo que la joven accedió a ir sola con él.
El relato judicial y las consecuencias
Según la sentencia, el acusado solo cesó su conducta cuando un vehículo iluminó la escena con los faros. Tras ello, se marchó a su casa dejando a la menor sola. Más tarde, la joven regresó a su domicilio y, mientras permanecía adormilada en el sofá, el acusado volvió alegando que sus padres lo habían echado.
En ese contexto, comenzó de nuevo a besarla y acariciarla hasta que el otro amigo intervino para recriminarle su comportamiento y detener la situación. Como consecuencia de estos hechos, la menor presenta una sintomatología compatible con victimización sexual, tal y como recoge la resolución judicial.


