Ocho años, dos convenios y ningún ascensor: el bloqueo de Urbanismo atrapa a todo un bloque de Sevilla

El bloque del número 29 de la avenida Doctor Fedriani, prioritario en 2018, sigue sin las obras prometidas pese a haber pagado su parte mientras los mayores llevan años sin salir a la calle.

Varios vecinos con problemas de movilidad aguardan al ascensor prometido por el Ayuntamiento de Sevilla y que sigue sin ejecutarse.
18 de abril de 2026 a las 08:25h

En Historia de una escalera, Antonio Buero Vallejo retrataba con precisión el paso del tiempo y la frustración de quienes ven cómo la vida avanza sin que realmente cambie nada. “Pero el tiempo pasa… y todo sigue igual”. En el número 29 de la avenida Doctor Fedriani, en Sevilla, esa frase se clava como un diagnóstico. Porque aquí hay una escalera. Y una ausencia que pesa cada día más: la de un ascensor que nunca llega.

El origen del problema se remonta a julio de 2018, cuando el Ayuntamiento de Sevilla lanzó una convocatoria de ayudas para la instalación de ascensores en edificios residenciales. El sistema de baremación incluía factores sociales como los ingresos, la edad o la existencia de discapacidad.

El bloque de Doctor Fedriani cumplía los requisitos, situado en una posición prioritaria: cuarto en el listado definitivo, con 85 puntos, según la resolución oficial . Aquella clasificación implicaba que la obra debía ejecutarse en una fase temprana: “Había unos criterios claros y una lista pública. Nosotros estábamos arriba”, explica Vicente Barba, presidente de la comunidad. Pero lo que parecía un proceso ordenado empezó a alargarse con el paso del tiempo.

Nieves, quien vive en la segunda planta, no puede bajar a la calle desde hace años.   FERNANDO VÁZQUEZ

Firmas, pagos y ninguna obra

El momento clave llegó en marzo de 2022, con la firma del convenio entre la comunidad y la Gerencia de Urbanismo. El Ayuntamiento asumía el 95% del coste -más de 121.000 euros- y los vecinos el 5% restante, unos 6.400 euros . El compromiso incluía la ejecución completa de la obra, ascensor incluido. Los vecinos cumplieron con su parte económica. Desde entonces, lo único que han acumulado son plazos que no se cumplen.

Victoria Mateo lo cuenta desde dentro. Vive en un tercero junto a su pareja, Fran. Como otros jóvenes, eligieron ese bloque para independizarse sin imaginar que acabarían atrapados en una situación que condiciona su día a día: “Cuando firmamos todo, nos dijeron que empezaba en unos meses. A partir de ahí, lo que hemos tenido son respuestas vagas o directamente ninguna”, explica. 

Empresas que desaparecen y procesos que se reinician

La primera empresa adjudicataria renunció a ejecutar las obras tras la subida de costes. Urbanismo tuvo que volver a licitar, buscar otra empresa y reiniciar el procedimiento: “Nos dijeron que no les salían las cuentas y que dejaban el proyecto”, resume Barba. Se firmó un segundo convenio entre 2023 y 2024. De nuevo, acto institucional. De nuevo, promesas de inmediatez. Y de nuevo, nada.

El problema se agrava cuando los vecinos comprueban que otros bloques con menor puntuación han ejecutado sus ascensores. “Nosotros éramos los cuartos y ya hay varios funcionando”, denuncia el presidente. Entre ellos, un edificio en Plaza de Oriente que figuraba por detrás en el listado oficial. Victoria Mateo señala que nunca han recibido una explicación clara: “Si hay un orden establecido, lo lógico es que se respete o que al menos se justifique por qué no se hace”.

A lo largo de estos años, la comunidad ha vivido en una especie de espera permanente. Reuniones, comunicaciones, modificaciones técnicas… todo apuntando a un inicio inminente que nunca llega. En abril de 2024, incluso, se les convocó para aceptar condiciones sobre la escalera porque la obra iba a comenzar. También se les informó de que parte de la estructura estaba en fabricación. La misma situación se repite en octubre de 2025, cuando Urbanismo se compromete a iniciar las obras en un plazo máximo de tres meses. Ese compromiso, aseguran, ni siquiera llegó a formalizarse por escrito. Y con estas, abril de 2026 y ni un saco de cemento.

 

Varios vecinos conversan sobre la inacción municipal a la entrada del número 29 de Doctor Fedriani de Sevilla.   FERNANDO VÁZQUEZ 

Volver a empezar, otra vez

La última explicación sitúa el problema en la rescisión del contrato con la empresa adjudicataria. El proyecto vuelve a depender de una nueva licitación o de una solución administrativa que no termina de concretarse.

“Nos hablan de nueve meses como mínimo si hay que empezar de cero”, explica Barba. Ocho años después, la sensación es que el proceso sigue en el mismo punto. Mientras tanto, la vida en el edificio sigue marcada por la ausencia de ascensor. “Hay personas que ya no pueden salir de casa”, señala Barba. Y en el bloque viven varias personas de avanzada edad, con sus andadores, y aquellos que residen en  los pisos más altos, no pueden salir. No ven la calle desde hace tiempo. Cuando se inició el proceso, había varios vecinos de más de 90 años. Algunos han fallecido. Otros han tenido que marcharse.

Victoria Mateo lo observa desde otra perspectiva: “Nosotros somos jóvenes, pero vivir en un tercero sin ascensor también condiciona todo. No es solo el esfuerzo físico, es la sensación de que esto no avanza nunca”. La imagen de la escalera deja de ser solo un elemento físico para convertirse en símbolo de un problema más amplio: el de un proyecto público que se ha quedado atrapado entre trámites, cambios de empresas y falta de ejecución. “Ya no queremos más fechas. Queremos que empiece”, resume Mateo.

El tiempo sigue avanzando, como en la obra de Buero Vallejo, arrastrando consigo promesas, plazos y expectativas que nunca terminan de cumplirse. Y mientras fuera todo parece moverse, dentro del edificio la escena apenas cambia: los mismos peldaños, el mismo esfuerzo, la misma espera. La espera para Wali, Maribel, Fran, Nieves, Victoria, Inés o Juana continúa. La diferencia es que aquí no hay ficción, y la escalera sigue siendo el único camino posible.

Sobre el autor

Ezequiel García Barreda

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