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Así es el nuevo timo del tocomocho detectado en Sevilla y Huelva: un falso amuleto para esconder un GPS

La Policía Nacional detiene a tres personas de un grupo itinerante que actuó en Sevilla y acabó siendo arrestado en Cartaya tras una persecución

  • Imagen de un décimo de lotería. -

El clásico timo del tocomocho se ha modernizado. La Policía Nacional ha desarticulado en Sevilla un grupo criminal itinerante que, según la investigación, utilizaba incluso dispositivos electrónicos de geolocalización y escucha escondidos en falsos amuletos para controlar los movimientos y las reacciones de sus víctimas. La operación, denominada Loki, se ha saldado con la detención de tres personas como presuntas autoras de diversos delitos contra el patrimonio.

La investigación comenzó cuando los agentes detectaron la presencia del grupo en Espartinas, en la provincia de Sevilla. Su método partía del conocido engaño del tocomocho: hacían creer a la víctima que disponían de un décimo de lotería premiado que, por algún motivo, no podían cobrar.

A partir de ahí comenzaba el montaje. Los investigados convencían a sus objetivos de que podían quedarse con ese supuesto premio a cambio de una cantidad de dinero muy inferior.

Un amuleto que escondía un GPS

La principal novedad detectada por los investigadores estaba en el seguimiento de las víctimas. Según la Policía, los autores les colocaban una especie de escapulario artesanal que presentaban como un amuleto de la suerte destinado a protegerlas. Dentro, sin embargo, ocultaban un dispositivo de geolocalización y escucha.

Ese sistema les permitía conocer las reacciones de las víctimas y también de los empleados de las sucursales bancarias a las que acudían para retirar dinero en efectivo, algo que, según la Policía Nacional, ocurrió en varias de las situaciones investigadas.

Aunque cualquier persona puede ser víctima de una estafa, la Policía señala que en este tipo de engaños el perfil más repetido corresponde a personas de edades avanzadas.

De Sevilla a Huelva tras una persecución

Cuando la investigación estaba avanzada, los agentes establecieron una vigilancia sobre el grupo. El seguimiento acabó derivando en una persecución hasta Cartaya, en la provincia de Huelva. Allí, después de que los investigados engañaran a una víctima, los policías los sorprendieron, identificaron y detuvieron en ese momento.

Posteriormente se autorizó la entrada y registro en el domicilio donde se hospedaba el grupo itinerante. En su interior, los agentes recuperaron joyas, dinero y relojes, entre otros efectos, que habían sido previamente sustraídos.

El clásico timo del tocomocho se ha modernizado. La Policía Nacional ha desarticulado en Sevilla un grupo criminal itinerante que, según la investigación, utilizaba incluso dispositivos electrónicos de geolocalización y escucha escondidos en falsos amuletos para controlar los movimientos y las reacciones de sus víctimas. La operación, denominada Loki, se ha saldado con la detención de tres personas como presuntas autoras de diversos delitos contra el patrimonio.

La investigación comenzó cuando los agentes detectaron la presencia del grupo en Espartinas, en la provincia de Sevilla. Su método partía del conocido engaño del tocomocho: hacían creer a la víctima que disponían de un décimo de lotería premiado que, por algún motivo, no podían cobrar.

A partir de ahí comenzaba el montaje. Los investigados convencían a sus objetivos de que podían quedarse con ese supuesto premio a cambio de una cantidad de dinero muy inferior.

Un amuleto que escondía un GPS

La principal novedad detectada por los investigadores estaba en el seguimiento de las víctimas. Según la Policía, los autores les colocaban una especie de escapulario artesanal que presentaban como un amuleto de la suerte destinado a protegerlas. Dentro, sin embargo, ocultaban un dispositivo de geolocalización y escucha.

Ese sistema les permitía conocer las reacciones de las víctimas y también de los empleados de las sucursales bancarias a las que acudían para retirar dinero en efectivo, algo que, según la Policía Nacional, ocurrió en varias de las situaciones investigadas.

Aunque cualquier persona puede ser víctima de una estafa, la Policía señala que en este tipo de engaños el perfil más repetido corresponde a personas de edades avanzadas.

De Sevilla a Huelva tras una persecución

Cuando la investigación estaba avanzada, los agentes establecieron una vigilancia sobre el grupo. El seguimiento acabó derivando en una persecución hasta Cartaya, en la provincia de Huelva. Allí, después de que los investigados engañaran a una víctima, los policías los sorprendieron, identificaron y detuvieron en ese momento.

Posteriormente se autorizó la entrada y registro en el domicilio donde se hospedaba el grupo itinerante. En su interior, los agentes recuperaron joyas, dinero y relojes, entre otros efectos, que habían sido previamente sustraídos.

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