Agentes de la Policía Nacional han desmantelado un reñidero acondicionado para peleas ilegales de gallos en una nave situada entre las localidades sevillanas de Camas y Tomares. La operación, desarrollada de manera conjunta con efectivos de la Unidad Adscrita a la Junta de Andalucía y la Policía Local de Tomares, ha permitido poner fin a una actividad clandestina en la que los animales eran obligados a luchar mientras los asistentes jaleaban las peleas.
La investigación se inició cuando los agentes de la Comisaría de Camas tuvieron conocimiento de la posible existencia de actividades ilegales relacionadas con peleas de gallos. A partir de ese momento, los investigadores comenzaron a recabar información y a practicar distintas diligencias para confirmar los hechos y localizar el punto exacto donde se desarrollaban los combates.
Las pesquisas condujeron finalmente hasta una nave industrial ubicada entre Camas y Tomares, que había sido transformada en un auténtico ring de peleas. Según las investigaciones, en el interior del local se celebraban de forma periódica peleas clandestinas, a las que acudían numerosos espectadores.
El pasado 20 de enero, los agentes detectaron una gran afluencia de vehículos y personas en las inmediaciones del lugar investigado. Ante esta situación, se estableció un dispositivo policial en el que participaron las distintas unidades implicadas. Durante la intervención, los agentes sorprendieron una pelea entre dos gallos en pleno desarrollo, rodeada de un nutrido grupo de asistentes.
Como resultado del operativo, una persona fue detenida, se procedió a la desarticulación del reñidero y se logró la recuperación de 10 gallos de pelea. Además, los agentes intervinieron diversas armas blancas y sustancias estupefacientes localizadas en el interior de la nave.
Los asistentes identificados durante la actuación policial podrían enfrentarse ahora a duras sanciones administrativas por su participación en este tipo de eventos ilegales. La operación ha permitido frenar una práctica prohibida que supone un grave maltrato animal y un delito perseguido por la ley.
