La Reserva del Castillo de las Guardas, el safari privado situado a unos 50 kilómetros de Sevilla donde más de 1.000 animales de un centenar de especies conviven en semilibertad, ha publicado un comunicado oficial para aclarar una duda frecuente entre sus visitantes: por qué en ocasiones algunos animales no están accesibles durante el recorrido.
El parque, que permite recorrer sus 15 kilómetros de circuito en vehículo propio o en tren y ofrece la posibilidad de alimentar directamente a especies como jirafas, cebras o avestruces, ha explicado que cuando algunas personas "no respetan las normas" se ve obligado a mantener a determinados animales alejados del tráfico de vehículos, priorizando su seguridad.
La reserva ha subrayado que esta medida no implica en ningún caso que los animales estén en espacios reducidos. "Quienes conocen La Reserva saben que disponen de amplias zonas, incluso cuando no están en contacto directo con el público", señala el comunicado.
Bienestar animal por encima de todo
El parque, que se define como uno de los espacios privados de fauna en semilibertad más grandes de Europa, ha aprovechado el comunicado para recordar cuál es su prioridad: "El bienestar animal siempre es lo primero, sin dejar de cuidar la experiencia de todos nuestros visitantes".
La reserva no ha detallado qué tipo de incumplimientos concretos motivan estas restricciones. Aunque el reglamento del parque prohíbe expresamente bajar del vehículo fuera de los miradores habilitados y recomienda usar únicamente la comida que el propio parque comercializa. Esto se debe a que una dieta inadecuada puede perjudicar la salud de los animales.
Un safari a una hora de casa
Ubicado entre las ruinas de una antigua mina romana en la Sierra Norte de Sevilla, el recinto acoge también espectáculos de aves rapaces, jardín de canguros, alojamiento en bungalows y restaurante. La entrada permite permanecer en el parque hasta las 18.00 horas, con acceso desde las 10.30 horas todos los días del año.
