La provincia de Sevilla ya no tiene ningún videoclub: cierra el negocio que quedaba en Utrera

La propietaria asegura que el negocio se ha vuelto insostenible tras 33 años abierto en el municipio sevillano

El videoclub que cierra en Utrera.
30 de marzo de 2026 a las 12:54h

El 'Videoclub Consolación', el último de su tipo en la provincia de sSevilla, cerrará sus puertas este lunes tras 33 años de actividad. Su cierre marca un nuevo episodio en el declive de los videoclubs en España, que comenzó con la desaparición de locales emblemáticos como el Harmony de Málaga en 2022, considerado el segundo más antiguo del país.

María del Rosario Lobo, gerente del establecimiento, explicó a EFE que sostener el negocio se volvió insostenible. "Ha sido imposible mantener la actividad", afirmó. El local, que llegó a tener dos sedes en Utrera, operaba desde hace 23 años en la calle Santiago Apóstol. Su jubilación y la imposibilidad de rentabilizar la actividad solo con el alquiler de películas hicieron inviable continuar.

En 2023, la Asociación Nacional de Empresarios Mayoristas del Sector Videográfico (Anemsevi), ya desaparecida, registraba unos 300 videoclubs en toda España. Sin embargo, muchos de ellos han ido cerrando, sobre todo en Andalucía, donde negocios históricos han desaparecido, mientras que algunos, como Vídeo Instan en Barcelona, han logrado mantenerse incorporando nuevas actividades como cafetería y sala de cine.

Los cambios

La diversificación fue clave para la supervivencia de algunos locales. En Utrera, el videoclub amplió su oferta a videojuegos, productos de la ONCE y telefonía móvil. Otros comercios no tuvieron la misma suerte: Rambo, en Huelva, cerró en 2020 durante la pandemia, y el Ciudad Spring de Chiclana de la Frontera mantiene únicamente el nombre de su actividad original, vendiendo golosinas y otros productos.

Lobo, que dirigió el establecimiento junto a su marido, Antonio Castejón, desde 1993, recuerda la época de mayor afluencia: "Las colas llegaban a la acera y, sobre todo cuando llovía, era impresionante la cantidad de gente que venía a alquilar películas". El local, de aproximadamente 70 metros cuadrados, fue un punto de referencia para la comunidad durante los años noventa.

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Emilio Cabrera

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