Los agentes han desarticulado en Sevilla una organización criminal dedicada al narcotráfico y han detenido a los presuntos responsables del brutal tiroteo contra agentes ocurrido en Isla Mayor el pasado mes de noviembre. Entre los arrestados se encuentran dos individuos conocidos como el Pajarito y el Moreno, señalados como presuntos autores de los disparos contra los policías, un ataque en el que resultaron heridos tres funcionarios, uno de ellos de gravedad.
La operación, desarrollada de forma simultánea en Sevilla y Málaga, se ha saldado con 10 detenidos y la realización de 13 registros domiciliarios. En el transcurso de las actuaciones, los investigadores han intervenido 4.500 kilogramos de hachís, cerca de 70 kilos de cocaína, diversas armas de fuego y ocho vehículos todoterreno sustraídos, además de abundante material utilizado habitualmente por organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.
La investigación se inició en noviembre tras una solicitud de colaboración de las autoridades portuguesas, que alertaron de la actividad de una red criminal especializada en la introducción de grandes partidas de droga mediante embarcaciones de alta velocidad. A partir de esa información, los agentes detectaron una narcolancha que presuntamente iba a transportar una importante cantidad de fardos de sustancia estupefaciente con destino a las costas gaditanas.
Las pesquisas se intensificaron hasta que, el 8 de noviembre, los investigadores confirmaron que la embarcación pretendía realizar el alijo en la zona de la Señuela, muy próxima a Isla Mayor. Ante esta situación, se desplegó un dispositivo policial para localizar el punto en el que la organización planeaba ocultar la droga. Poco después, los agentes comprobaron que la denominada “guardería” se encontraba en la carretera de los Toruños, un enclave conocido por la existencia de construcciones ilegales utilizadas en anteriores operaciones contra el narcotráfico.
“Hay que matar a esos perros”
Los miembros de la organización habían establecido varios puntos de seguridad y lograron detectar la presencia policial. Fue entonces cuando uno de los vehículos, ocupado por al menos cinco individuos fuertemente armados, se dirigió a gran velocidad hacia los agentes. Al llegar a su altura, abrieron fuego con armas de guerra, llegando incluso a gritar “hay que matar a esos perros”, según consta en la investigación.
Los policías, en clara inferioridad de medios, solo pudieron parapetarse en la oscuridad para protegerse. El tiroteo tuvo consecuencias graves: un agente resultó gravemente herido tras recibir dos impactos de arma larga, un agente procedente del Greco Tartesos con sede en Jerez; otro fue alcanzado por un disparo que fue detenido por su chaleco antibalas, sufriendo la rotura de dos costillas; y un tercer funcionario padeció lesiones en un brazo al intentar cubrirse.
Tras el ataque, la organización trató de ocultar la droga en otro punto de Isla Mayor, con el objetivo de borrar su rastro y preservar la carga recién recogida del río. La rápida reacción policial permitió establecer un despliegue en la zona y requisar varias naves, recabando indicios clave para el esclarecimiento de los hechos. En menos de 24 horas, los agentes localizaron el lugar donde se había ocultado de urgencia el alijo y recuperaron los 4.500 kilos de hachís, además de más de ocho todoterrenos robados almacenados en naves ilegales. En total, se realizaron más de 20 registros en edificaciones del camino del Toruño.
La Policía Científica jugó un papel determinante en la identificación de los implicados. El análisis de indicios y de imágenes de vigilancia permitió a los investigadores identificar a la organización asentada en Isla Mayor, liderada por un individuo apodado el Lechuga, así como confirmar la identidad de los dos tiradores: el Pajarito y el Moreno.
Ambos son delincuentes conocidos que prestaban servicios armados a distintas organizaciones criminales a cambio de cantidades de droga o importantes sumas de dinero, que podían alcanzar los 50.000 euros por encargo. De nacionalidad española, residían en Mijas y Marbella junto a sus familias, sin desempeñar actividad laboral alguna. En el caso de “el Moreno”, ocupaba de forma ilegal una vivienda en una urbanización de Marbella y había llegado a ocupar otras tres.
En el registro de su domicilio, los agentes hallaron 70 kilos de cocaína, dos armas cortas municionadas, un visor nocturno, telefonía satélite y un dron. En la vivienda residía también su cuñado, que realizaba labores de logística para la organización, como el alquiler de vehículos o desplazamientos, formando parte de la cápsula de seguridad del grupo.
Las detenciones y registros se han llevado a cabo en Isla Mayor, Coria del Río, Puebla del Río, Villamanrique, Gines, Marbella y Mijas. Uno de los integrantes encargados de la custodia de la droga ha logrado darse a la fuga, aunque en su domicilio se localizaron otras dos armas cortas. La investigación continúa abierta.
