Muere Mariano Pizarro, sacerdote muy querido en Sevilla y reconocido como capellán de honor por el Papa Francisco

Durante más de 45 años desarrolló su labor pastoral en Osuna. El arzobispo de Sevilla, Saiz Meneses, ha lamentado su fallecimiento

Mariano Pizarro desarrolló casi toda su vida pastoral en Osuna.
18 de enero de 2026 a las 10:54h

A los 90 años ha fallecido Mariano Pizarro Luengo, sacerdote de larga y reconocida trayectoria pastoral, profundamente vinculado a Osuna y al Presbiterio de la Archidiócesis de Sevilla

Nacido en 1935 en Pasarón de la Vera (Cáceres), fue ordenado sacerdote en Sevilla en junio de 1960. Tras sus primeros destinos, desarrolló casi la totalidad de su labor pastoral en Osuna, donde quedó asociado de forma indeleble a las parroquias de Nuestra Señora de Consolación y, sobre todo, Nuestra Señora de la Victoria, a la que estuvo vinculado desde enero de 1973 hasta 2019, con un breve paréntesis de cuatro años como coadjutor en Lantejuela.

Una vida pastoral ligada a Osuna

Durante más de 40 años al frente de la parroquia de la Victoria, Pizarro Luengo destacó por su decidida apuesta por el patrimonio histórico religioso, siendo uno de los principales impulsores de la restauración del templo. Esa preocupación por la conservación del legado material de la Iglesia convivió con una intensa actividad pastoral, centrada en la atención cotidiana a los fieles y en una presencia constante en la vida social de la localidad.

Su figura fue también ampliamente reconocida por su generosidad y caridad con los más necesitados, así como por su entrega personal a Osuna. Además de su labor parroquial, ejerció como capellán de hospital, director espiritual de varias hermandades y capellán de un monasterio de clausura, desempeños que ampliaron su influencia pastoral más allá del ámbito estrictamente parroquial.

Reconocimiento eclesial y despedida

En 2018, el Papa Francisco le concedió el título de capellán de honor, un reconocimiento que subrayó una trayectoria caracterizada por la fidelidad al ministerio y el servicio continuado. Este nombramiento llegó cuando ya se aproximaba el final de su etapa activa al frente de la parroquia, pero sirvió para poner en valor una vida sacerdotal prolongada y constante.

El fallecimiento ha suscitado muestras de pesar en el ámbito eclesial sevillano. El arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, expresó públicamente su dolor por la pérdida con un mensaje breve y directo: "Descansa en paz, hermano". 

Sobre el autor

Rubén Guerrero

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