La titular de la sección penal del Tribunal de Instancia de Sevilla, plaza 5, ha condenado a un vecino de La Algaba a 12 meses de prisión tras matar a un cachorro de gato de un pisotón en la cabeza. Según el fallo judicial, el hombre actuó porque el animal entró en un bar de su propiedad y, en su opinión, molestaba a los clientes que estaban almorzando.
Los hechos ocurrieron el 3 de julio de 2022, alrededor de las 14:15 horas. El condenado, de 58 años, se encontraba en el establecimiento cuando echó por primera vez a la cría de gato. Al regresar el animal, lo pisó en la cabeza, provocando su muerte, según recoge la sentencia a la que tuvo acceso EFE.
En el local se encontraba una pareja con dos hijos menores, y uno de los menores llamó "asesino" al acusado tras los gritos de su madre. El condenado negó haber matado al gato y sostuvo que solo intentó impedir que volviera a entrar en el bar: "Lo paré con el pie para que no volviese a entrar en el local, y si lo pisé fue 'por la columna'", declaró.
Asimismo, admitió tener adicciones al alcohol y a la cocaína, pero aseguró que "no hizo daño a nadie". Afirmó que su intención era simplemente sacar al animal del establecimiento porque "había una familia comiendo allí y eso no lo tolera", según la misma sentencia.
El Partido Animalista con el Medio Ambiente (Pacma) ejerció la acusación particular en el caso. La mujer que presentó la denuncia ratificó su testimonio, indicando que el acusado "le estrelló contra el suelo y le pisó la cabeza", en contraste con la versión del condenado. Los testigos coincidieron en que el gato tenía aproximadamente dos meses y que el menor lo vio ser pisado "dos o tres veces, directamente en la cabeza".
Las versiones contradictorias
La magistrada encargada del caso subrayó que, aunque existían versiones contradictorias, consideró veraces las declaraciones de la pareja presente en el local. También destacó contradicciones entre los testimonios de los trabajadores del bar, mientras que los relatos de los clientes fueron "contundentes". La sentencia aclara que la venta y sus empleados no participaron en los hechos y que el caso constituye "un hecho aislado".
El acusado, que cuenta con antecedentes penales, no podrá trabajar con animales ni tenerlos como mascotas durante tres años y medio. Además, deberá afrontar las costas del juicio. La magistrada impuso la pena de 12 meses de cárcel como medida principal.


